Cierre de Vialidad Nacional: ¿cómo afecta esta medida a nuestra zona?
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El gobierno de Javier Milei disolvió la Dirección Nacional de Vialidad y llamó a licitación para más de 9000 km de rutas. La medida impacta de lleno en zonas con obras inconclusas y rutas peligrosas como la 8, clave para el desarrollo de la región norte bonaerense.
El anuncio del vocero presidencial Manuel Adorni sobre el cierre definitivo de la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) sacudió el tablero político e institucional. Adorni confirmó que el presidente Javier Milei firmó un decreto para eliminar Vialidad Nacional, junto a la Comisión Nacional del Tránsito y la Agencia Nacional de Seguridad Vial. En su lugar, se creará la “Agencia de Control de Concesiones y Servicios Públicos de Transporte”, que dependerá de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) con nuevas facultades. La medida será publicada este martes en el Boletín Oficial.
Según consignó La Tecla, el Gobierno planea licitar 9120 kilómetros de rutas bajo un nuevo esquema de concesión. La justificación oficial apunta a “eliminar la corrupción estructural” en la obra pública. “Este organismo se inventó para simplificar la corrupción”, dijo Adorni, proyectando un video sobre la causa judicial contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Pero más allá del relato anticorrupción, la medida plantea serios interrogantes para regiones que ya venían afectadas por el abandono de la obra pública. Entre ellas, el norte bonaerense y particularmente Areco, atravesado por la Ruta Nacional 8 una arteria estratégica para el tránsito productivo y turístico que conecta el Área Metropolitana con Córdoba.
En resumen, la Ruta 8 no es un camino más: es un corredor vital para el transporte de bienes y personas, y San Antonio de Areco depende directamente de su buen funcionamiento.
Un golpe a la infraestructura vial de la zona
La Ruta 8 es una de las rutas con mayor tránsito del corredor central del país, utilizada intensamente por el transporte de cargas, turismo y productores agropecuarios. Entre Areco y Capitán Sarmiento, hay tramos que continúan en condiciones precarias, con obras iniciadas y frenadas durante diferentes gestiones. Desde que Milei asumió la presidencia, se paralizaron trabajos de repavimentación y ampliación que estaban en curso.
Con la eliminación de Vialidad, los proyectos de mantenimiento y mejora en la zona ingresan en una nebulosa. Las nuevas licitaciones no aseguran continuidad ni plazos, y dependen del interés privado, que suele concentrarse en corredores rentables y de alto peaje. En este contexto, las comunidades intermedias como Areco, Carmen de Areco, Arrecifes o Capitán Sarmiento podrían quedar relegadas.
Tal como advirtió El Cronista, Vialidad Nacional tenía como función central “diseñar, construir, conservar y fiscalizar la red vial nacional”, con más de 40.000 kilómetros a su cargo. También garantizaba conectividad territorial, articulando con vialidades provinciales y municipios. Esa mirada federal desaparece con el nuevo modelo de gestión.
Una decisión con fuerte contenido político
El cierre de Vialidad Nacional no solo implica un cambio en la forma de gestionar la infraestructura, sino que también responde a una estrategia ideológica del gobierno libertario: achicar el Estado, desregular y concentrar funciones bajo control presidencial, como destacó La Tecla. La medida se toma además a horas del vencimiento de las facultades delegadas otorgadas por el Congreso, lo que fue subrayado tanto por Adorni como por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
Desde la oposición, las críticas no tardaron en llegar. El ex senador José Cano sostuvo que no se trata de eficiencia, sino de “abandono”. “En un país con rutas destruidas y más accidentes de tránsito, Milei decide cerrar Vialidad Nacional. No es ajuste, es castigo a todos los argentinos”, afirmó en declaraciones a La Nación.
La diputada santafesina Florencia Carignano (UxP) también alertó que la privatización de rutas traerá desigualdad territorial: “Privatizan las rutas, eliminan el INTA, el Instituto Nacional del Cáncer y no se podrán crear nuevos hospitales nacionales”.
La ex diputada Myriam Bregman fue aún más tajante: “Buscan destruir los organismos de control como el de Vialidad para que las empresas hagan lo que quieran”.
¿Y ahora qué pasa en Areco?
La preocupación en Areco y la región es concreta. El tramo de la Ruta 8 que conecta esta localidad con Pilar y San Nicolás es vital para la economía local, que depende del turismo, la agroindustria y el transporte de mercaderías. La falta de obras o el abandono de las que están en curso no solo empeoran la seguridad vial, sino que encarecen los costos logísticos y aíslan a la región.
Además, tras las inundaciones de mayo, quedó en evidencia la falta de mantenimiento de rutas y banquinas. En esa oportunidad, Vialidad Nacional tampoco intervino, y la ausencia del Estado fue notable. Con la nueva agencia bajo control centralizado, es difícil imaginar una mejora a corto plazo.
Un modelo que genera dudas
La licitación de más de 9000 km de rutas podría avanzar rápidamente en zonas de alta rentabilidad, pero en municipios como Areco, que dependen de corredores mixtos, el peligro es quedar fuera del radar. En lugar de combatir la corrupción, el cierre de Vialidad Nacional puede traducirse en una mayor discrecionalidad, menor control y abandono territorial.
En palabras de Agustín Rombolá, de la Juventud Radical, “5 mil compatriotas sin trabajo. 47 millones, sin obras. Odian al desarrollo. Odian al progreso. Odian a la Argentina”.
La Ruta 8, símbolo de años de promesas y obras a medio hacer, vuelve a ser rehén de decisiones tomadas desde un escritorio lejano. Y San Antonio de Areco, como muchas otras localidades, queda a la espera de que alguna empresa se interese por su seguridad y su futuro.
Fuentes:
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La Tecla (08/07/2025)
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El Cronista (08/07/2025)
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La Nación (08/07/2025)
