Una tarde mágica en el Café Teatro Vieytes: arte, comunidad y esperanza

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El frío del domingo no impidió que más de cien personas colmaran el Cine Teatro Vieytes para disfrutar de la tercera edición del Café Teatro, un espacio que se afianza como punto de encuentro cultural en Areco. El emblemático edificio se transformó en un cálido café donde el aroma a Raíces de Cacao y el sonido de risas y aplausos envolvieron cada rincón, confirmando que el objetivo de unir café, cultura y comunidad se está cumpliendo con creces.

La velada ofreció un abanico de emociones: el grupo de teatro La Eterna Esperanza, surgido del taller municipal de Villa Lía, conmovió con una obra que reflexiona sobre la democracia y la fuerza de la esperanza. Las actrices, fruto de un proceso creativo de tres años, demostraron que el arte local tiene potencia y calidad. El escenario se iluminó también con el talento renovado del grupo PapelNonos, que mostró que nunca es tarde para expresarse y emocionó al público con su energía y entrega.

La tarde continuó con la frescura de la comedia musical interpretada por niños y niñas que, con apenas 11 o 12 años, desplegaron danza, canto e interpretación en un derroche de entusiasmo y pasión. Fue un claro recordatorio de que el arte es una herramienta que transforma vidas desde la infancia. Y como broche de oro, la música de Chapu Morales inundó el Vieytes con ritmos vibrantes, demostrando el altísimo nivel de músicos que tiene la región.

Detrás de cada aplauso y cada mirada emocionada, estuvo el trabajo incansable de la Sociedad Italiana y la conducción apasionada de Daniel Lambertini, que lograron darle forma a este espacio que ya se convirtió en un faro cultural. La próxima cita será el 24 de agosto, con la presencia confirmada del maestro Adolo Colombo, un verdadero lujo que entusiasma a toda la comunidad.

Sin embargo, en medio de esta celebración del arte y la vida, no puede olvidarse que el Cine Vieytes también sufrió las consecuencias de la última inundación. Las napas desbordadas inundaron el sótano, dañando gravemente parte del techo guardado para futuras reparaciones y provocando la pérdida de casi el 50% de ese material esencial.

Aún así, la Sociedad Italiana no se rinde y sigue apostando por sostener este espacio único, pero necesita de la ayuda de toda la comunidad para poder reponer lo perdido y continuar ofreciendo un lugar donde el arte y la cultura florezcan, demostrando que el amor por la cultura y la unión comunitaria son más fuertes que cualquier adversidad.

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