Quiebre silencioso: ¿el radicalismo se libera del abrazo oficialista?

Tiempo estimado de lectura 3 minutos

La salida de Marcelo Pereyra de la Secretaría de Hacienda no es apenas un movimiento administrativo. Es un gesto político cargado de significados: la UCR empieza a tomar distancia y a jugar su propio partido dentro de un oficialismo que, a juzgar por los silencios, ya no garantiza cohesión.

Pereyra lo dice sin eufemismos: “Sí, me voy. En realidad esto lo anuncié en enero y bueno, es una decisión personal en términos de lo que implica la gestión. También, por supuesto, hay otras responsabilidades y otras cuestiones que también influyen en la balanza y no te voy a mentir. Hay también otros tiempos que necesito para otras actividades, políticas también, por supuesto.”

Se va, pero no se retira. Su partida deja claro que la prioridad ahora es la reconstrucción partidaria. Conduce el radicalismo desde principios de año y admite que este nuevo rol le exige un tiempo incompatible con el desgaste de la gestión diaria. “Obviamente es una acción política que arrancó este año y obviamente me cambia los tiempos… quiero dedicarle tiempo a eso”, enfatizó.

Cuando se lo arrinconó sobre si quiere ser candidato a concejal, dejó la puerta entreabierta: “No te voy a mentir, es una posibilidad, pero no es una decisión que tomo en soledad. Estamos trabajando fundamentalmente, primero para organizar las cuestiones partidarias en el marco del frente que sea, y sobre ese marco después se verán los nombres”.  Una definición que deja flotando la sensación de que, para el radicalismo, este año electoral es más sobre la construcción de poder que sobre cargos específicos.

El interrogante que queda es con quién se alineará la UCR en un escenario electoral fragmentado. Mientras los rumores apuntan a un posible entendimiento con La Libertad Avanza, Pereyra aclara: “Mirá, en principio el radicalismo está tomando definiciones a nivel provincial. Los trascendidos, voy a ser claro porque no llegó una comunicación oficial, es que no hay diálogo con La Libertad Avanza y por lo tanto tampoco habría, si no hay diálogo no hay posibilidad de acuerdo. Y tampoco hay voluntad, radicalismo como tal a nivel provincial”. 

Es decir, no hay margen para aventuras por fuera de la orgánica: sin aval provincial, cualquier intento de acuerdo local queda huérfano de sustento legal y político. “Necesitás una autorización jurisdiccional, provincial… si no tenés esa articulación, obviamente que no se puede”. 

Sobre la posibilidad de reeditar el frente oficialista junto al PRO y Viva Areco, su respuesta revela un clima de incertidumbre total: “Puede que sí, puede que no, puede pasar cualquier cosa, porque dependerá de cómo se organiza claramente y se estructura, cómo define jurídicamente cada partido que tiene Nacional, y nosotros, Nacional o Provincial en este caso, tenemos que respetar ese marco de acción”. 

Este corrimiento no es apenas un relevo técnico en Hacienda; se perfila como un claro movimiento del radicalismo para correrse del lugar subordinado que el oficialismo pretendía asignarle, mostrando intención de reconfigurar su poder y marcar su propio rumbo en un año electoral clave.

 

Nota Anterior

La Municipalidad presenta Nueva Moratoria Fiscal

Siguiente Nota

Delitos a plena luz del día sorprenden a un Areco que aún se siente tranquilo