Granja Tres Arroyos: el gremio prepara reclamos laborales ante el avance de los pedidos de quiebra
Foto Archivo
Los trabajadores comenzaron a recibir instrucciones para formalizar el reclamo de salarios y otros conceptos adeudados. La medida busca resguardar sus derechos frente a un eventual proceso de quiebra, mientras la principal empresa avícola del país atraviesa una profunda crisis financiera que mantiene en vilo a miles de familias de San Antonio de Areco, Capitán Sarmiento, Pergamino y la región.
La crisis que desde hace meses atraviesa Granja Tres Arroyos sumó un nuevo capítulo de preocupación. En las últimas horas, el gremio comenzó a organizar los reclamos formales de los trabajadores por distintos conceptos salariales pendientes, ante la posibilidad de que la delicada situación financiera de la empresa desemboque en un proceso judicial de quiebra.
La decisión fue comunicada a los empleados mediante un mensaje en el que se explica que el sindicato está organizando el reclamo por las 50 horas adeudadas y los conceptos identificados como el 9% y el 2%, con el objetivo de resguardar esos créditos laborales en caso de que la situación judicial de la empresa se agrave.
“Como siempre esperamos lo mejor, pero nos preparamos para lo peor“, expresa el comunicado distribuido entre los trabajadores. Allí también se aclara que, si la empresa logra superar la crisis, las presentaciones quedarán desestimadas y no continuarán los pedidos de embargo ni las acciones judiciales previstas.
Una preocupación que excede a una sola ciudad
La situación de Granja Tres Arroyos trasciende ampliamente los límites de una planta industrial. En Capitán Sarmiento, donde funciona uno de sus establecimientos, cientos de familias dependen directamente de la actividad de la empresa. Lo mismo ocurre con trabajadores de San Antonio de Areco, Pergamino, Arrecifes y otras localidades, además de transportistas, proveedores, productores integrados y comercios cuya actividad gira alrededor de la producción avícola.
Desde hace meses, Bosco Producciones viene siguiendo la evolución del conflicto, reflejando los reclamos por salarios adeudados, las promesas incumplidas de pago y la creciente incertidumbre sobre el futuro de una de las principales fuentes de empleo de la región.
¿Qué significa que la empresa enfrente pedidos de quiebra?
Es una de las preguntas que más se repite entre los trabajadores y sus familias.
Actualmente Granja Tres Arroyos enfrenta pedidos de quiebra presentados por acreedores, pero eso no significa que la empresa ya haya sido declarada en quiebra.
Uno de esos pedidos fue promovido por Prevención ART ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 21, que ya dio intervención a la empresa para que ejerza su defensa.
En términos sencillos, un pedido de quiebra es una acción judicial iniciada por un acreedor que sostiene que una empresa no cumplió con el pago de una deuda. A partir de allí, la Justicia le da traslado a la empresa para que responda, pague, alcance un acuerdo con sus acreedores o presente su defensa.
Solo un juez puede declarar la quiebra, luego de analizar el expediente y verificar que se cumplen los requisitos previstos por la ley. Hasta que eso ocurra, la empresa continúa funcionando y el proceso judicial sigue abierto.
¿Por qué el gremio comenzó a organizar los reclamos?
Justamente por ese escenario.
Si eventualmente la Justicia decretara la quiebra, los trabajadores deberán acreditar dentro del expediente cuáles son las sumas que la empresa les adeuda para que esos créditos sean reconocidos.
Por ese motivo, el sindicato comenzó a organizar las intimaciones y denuncias laborales correspondientes para dejar formalmente reclamadas esas deudas.
En el mensaje enviado a los empleados también se aclara que la decisión final dependerá del juez, quien deberá resolver sobre los reclamos y las medidas que correspondan para resguardar los créditos laborales. Además, se destaca que, si la empresa logra salir adelante, esas presentaciones quedarán sin efecto y no continuarán las acciones judiciales.
Una crisis que no deja de profundizarse
Lejos de mostrar señales de recuperación, la situación de Granja Tres Arroyos se agravó durante los últimos meses.
La empresa continúa negociando con sus acreedores una reestructuración de un pasivo estimado en 350,9 millones de dólares, mientras enfrenta una fuerte reducción de su actividad, conflictos salariales, reclamos laborales y una creciente judicialización de sus deudas.
A ese escenario se suman más de 1.800 cheques rechazados por un monto superior a los 29.000 millones de pesos, además de nuevos pedidos de quiebra promovidos por distintos acreedores.
Mientras tanto, miles de trabajadores siguen esperando una solución que permita preservar las fuentes de empleo. La preocupación ya no alcanza únicamente a quienes trabajan dentro de las plantas: también involucra a numerosas economías regionales que dependen, directa o indirectamente, del funcionamiento de una de las empresas avícolas más importantes del país.





