El último turno: el 9 de septiembre se termina una era en los peajes de la Ruta 8
Imagen ilustrativa
Las claves del último turno
- Qué: Se termina el cobro en efectivo y avanza la automatización de los peajes de la Ruta 8, con una fuerte reducción de personal.
- Quién: Entre 50 y 60 trabajadores de Areco, Solís y la zona quedan alcanzados por las desvinculaciones.
- Cuándo: El 9 de septiembre será el último día de trabajo para el personal afectado.
- Dónde: Principalmente en las estaciones de Solís (km 102) y Larena (km 66) de la Ruta Nacional 8.
- Por qué: Por la transformación del sistema de peajes hacia TelePASE, pagos electrónicos y lectura automática de patentes, que reduce drásticamente la necesidad de personal.
La noticia nacional dice que la Ruta 8 dejará progresivamente de cobrar peajes en efectivo. Pero mirada desde San Antonio de Areco y la región, la transformación tiene otra dimensión: detrás de la automatización hay decenas de puestos de trabajo que llegan a su fin.
Según información a la que accedió Bosco Producciones, el próximo 9 de septiembre será el último día de trabajo para el personal alcanzado por la reestructuración en las estaciones de peaje de Solís y Larena.
En el área vinculada directamente con San Antonio de Areco y Solís, el cambio alcanzaría aproximadamente a entre 50 y 60 trabajadores.
La expectativa es que la nueva estructura necesite una dotación drásticamente menor. Las estimaciones conocidas hasta el momento hablan de no más de una decena de personas, aunque todavía no existe certeza acerca de cuántos de los actuales empleados serán incorporados al nuevo esquema ni si esos puestos serán cubiertos con personal nuevo.
Para muchas familias de la zona, por lo tanto, la modernización de la Ruta 8 tiene una contracara inmediata: la pérdida del empleo.
El 9 de septiembre, una fecha marcada
Los trabajadores ya conocen que el proceso es inminente.
De acuerdo con la información recogida por este medio, deberán presentarse el 9 de septiembre para concretar la desvinculación y entregar los elementos correspondientes a su trabajo.
Las indemnizaciones, según pudo saber Bosco Producciones, serían abonadas en 12 cuotas, conforme al acuerdo alcanzado.
Hay empleados que llevan más de tres décadas ligados al funcionamiento del peaje, aunque su antigüedad laboral reconocida con la actual estructura puede ser menor debido a que anteriores concesionarias realizaron oportunamente sus respectivas indemnizaciones. Entre los trabajadores de mayor antigüedad existen casos con alrededor de 16 años correspondientes a la actual relación laboral, además de una trayectoria mucho más extensa atravesando distintas administraciones del corredor.
Detrás de los números aparece ahora la incertidumbre.
Porque el interrogante no es solamente cuánto cobrarán quienes se desvinculen, sino qué posibilidades laborales existen en la zona para absorber de manera inmediata a medio centenar de personas que durante años desarrollaron una tarea muy específica.
Adiós al efectivo: la Ruta 8 entra en otra etapa
El proceso local coincide con una transformación mucho mayor.
VIAL 8 anunció que dejará de aceptar dinero en efectivo en las estaciones de Larena, Solís, Venado Tuerto y Sampacho, dentro de un corredor de aproximadamente 720 kilómetros que atraviesa Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y San Luis.
Las cuatro estaciones están ubicadas en los kilómetros 66, 102, 381 y 655, respectivamente.
Quienes dispongan de TelePASE continuarán utilizando el sistema automático. En cambio, quienes no estén adheridos deberán recurrir al pago electrónico manual y abonarán el doble de la tarifa correspondiente a los usuarios con TelePASE.
La transformación apunta a disminuir las detenciones y acelerar la circulación, pero también modifica de raíz el funcionamiento tradicional de las estaciones.
Donde durante décadas hubo cabinas, cobradores, entrega de tickets y dinero en efectivo, comienza a imponerse un sistema basado en TelePASE, lectura de patentes y dispositivos electrónicos de cobro.
En Solís está previsto además que exista un espacio donde los automovilistas puedan gestionar su adhesión al sistema, junto con dispositivos para la identificación de los vehículos y la realización de trámites vinculados al nuevo mecanismo.
Un cambio particularmente sensible para Areco
La estación de Solís, ubicada en el kilómetro 102, tiene una relación directa con San Antonio de Areco.
No solamente por los miles de vecinos que atraviesan habitualmente ese punto para viajar hacia Buenos Aires, Pilar o localidades vecinas. También porque una parte importante de quienes trabajan allí pertenece a Areco y su zona de influencia.
Por eso, una modificación presentada nacionalmente como una modernización tecnológica tiene aquí un impacto económico y social mucho más concreto.
Entre 50 y 60 puestos representan entre 50 y 60 economías familiares que deberán reorganizarse prácticamente al mismo tiempo.
Y la transición se produce con muy pocos días por delante.
Según las fuentes consultadas por este medio, existe preocupación entre los trabajadores y todavía quedan interrogantes acerca de la conformación definitiva de la dotación que continuará prestando servicios una vez implementado plenamente el nuevo sistema.
Larena también cambiaría de lugar
Otro de los movimientos previstos sobre el corredor involucra a la estación de Larena, actualmente ubicada en el kilómetro 66.
De acuerdo con información obtenida por Bosco Producciones, dentro de la reorganización se proyecta trasladar ese punto de cobro hacia aproximadamente el kilómetro 57, una modificación vinculada a la distancia entre estaciones.
Este dato forma parte de la información conocida localmente sobre la transición y deberá terminar de confirmarse cuando se formalice la nueva configuración operativa del corredor.

Privatización y concesiones por 20 años
Todo ocurre mientras el Gobierno nacional avanza con una profunda reorganización de la red vial.
El proceso tiene como antecedente el Decreto 97/2025, que autorizó la privatización total de Corredores Viales S.A. mediante concesiones de obra pública por peaje.
En las distintas etapas de la denominada Red Federal de Concesiones, el Estado nacional fue licitando miles de kilómetros de rutas para que operadores privados asuman durante largos períodos su construcción, explotación, administración, reparación, ampliación, conservación y mantenimiento.
El 24 de agosto, por ejemplo, el Ministerio de Economía formalizó la adjudicación de otros ocho corredores por 20 años, que abarcan más de 3.900 kilómetros.
Con esa etapa, el Gobierno informó haber adjudicado ya más de 9.000 kilómetros de rutas nacionales agrupados en 16 tramos estratégicos, por donde circula cerca del 80% del tránsito nacional.
Hay, sin embargo, una distinción importante.
La unión integrada por BASAA S.A. y CECOSA S.A. resultó adjudicataria del denominado Tramo Puntano en una etapa anterior del proceso. Ese corredor incluye un sector de la Ruta Nacional 8 en San Luis y fue adjudicado por 20 años con una tarifa ofertada de $1.440,08 sin IVA.
No corresponde confundir esa adjudicación con la operación del sector bonaerense de la Ruta 8 que atraviesa nuestra región.
De la barrera al lector de patentes
La Ruta 8 que conocieron durante décadas quienes viajaron desde Areco hacia Buenos Aires está cambiando.
Primero llegaron las vías exclusivas de TelePASE. Ahora desaparece el efectivo. Después, el sistema avanzará cada vez más hacia la identificación automática del vehículo, los lectores de patentes y mecanismos que requieren cada vez menos intervención humana.
Para el automovilista puede significar algunos segundos menos frente a una barrera.
Para quienes hicieron de esas cabinas su lugar de trabajo durante diez, veinte o treinta años, significa algo completamente distinto.
El 9 de septiembre no será solamente una fecha administrativa. Para decenas de trabajadores de Areco y la región será el último día detrás de una barrera que, poco a poco, también empieza a desaparecer.
Y quizás allí esté el dato que excede largamente a una estación de peaje.
Porque cuando una región empieza a contar los puestos de trabajo que pierde de a decenas, el problema deja de ser solamente de quienes reciben un telegrama. Empieza a ser de todos.
La automatización puede explicar lo que ocurre en la Ruta 8. Pero alrededor, el mapa productivo devuelve otras señales: plantas paralizadas, suspensiones, despidos, empresas que reducen producción y trabajadores que llevan meses preguntándose qué viene después.
Areco no está aislado de ese escenario. Solís tampoco. Pilar, Capitán Sarmiento y las localidades que forman este corredor mucho menos.
Por eso, detrás de las barreras que empiezan a desaparecer hay una pregunta bastante más incómoda que cómo vamos a pagar el próximo peaje: ¿cuántos puestos de trabajo puede seguir perdiendo una región antes de que dejemos de llamarlos casos aislados y empecemos a hablar de una crisis?.

