ATE va a la paritaria con el salario en rojo y se abre un interrogante sobre el resto del mapa sindical
El 11 de febrero a las 14 horas, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) iniciará la discusión paritaria con el Ejecutivo local. Será el primer encuentro formal para debatir los aumentos salariales de 2026, en un escenario atravesado por la pérdida del poder adquisitivo y una creciente desigualdad dentro del empleo público.
La convocatoria fue confirmada por Patricia Medina, secretaria general de ATE, quien explicó que la negociación se da tras el vencimiento del acta que, durante 2025, garantizó paritarias mensuales. Aquella modalidad fue el resultado directo del paro de 32 días que sostuvo el gremio y que marcó un punto de inflexión en la relación con el Ejecutivo.
ATE llega a la mesa con una agenda clara: discutir salarios acordes a la inflación real, avanzar en pases a planta permanente, recategorizaciones y ordenar una estructura salarial que hoy aparece profundamente desbalanceada. En ese sentido, Medina fue tajante al señalar que el problema central no está en las categorías sino en los básicos deprimidos y en un esquema de adicionales que genera enormes diferencias entre trabajadores que cumplen funciones similares. “Los básicos de todas las categorías son bajos. Eso arruina absolutamente todo”, sostuvo.
La dirigente remarcó que los aumentos deben impactar sobre el salario básico y no solo sobre bonificaciones, porque eso perpetúa un sistema injusto donde algunos logran ingresos más altos a fuerza de horas extras, mientras otros quedan anclados en sueldos que no alcanzan a cubrir necesidades elementales. La consigna, desde ATE, es clara: equiparar hacia arriba, sin castigar a quienes hoy cobran más, pero sin naturalizar salarios de indigencia dentro del Estado.
También hubo cuestionamientos directos a los índices oficiales de inflación. Medina rechazó de plano la idea de discutir aumentos en base a un 2% mensual y advirtió que esa cifra no se refleja en la realidad cotidiana. “La inflación no es esa”, afirmó, al enumerar subas en alimentos, tarifas, telefonía, salud y servicios básicos. Para el sindicato, la manipulación de los números nacionales termina condicionando las discusiones salariales y profundizando el deterioro del ingreso de los trabajadores.
ATE asegura que concurrirá a la paritaria con voluntad de diálogo, pero sin resignar la defensa del salario. La expectativa está puesta en conocer qué propuesta llevará el Ejecutivo y si habrá algún esquema de continuidad en las reuniones, ya que la convocatoria de febrero no garantiza que se sostenga la periodicidad mensual lograda el año pasado.
En paralelo, el inicio de la negociación deja abierto un interrogante político-sindical que atraviesa al municipio. Son tres los gremios con representación municipal: Asociación Trabajadores del Estado (ATE), UPCN, cuya secretaria general Anahí López también se desempeña como coordinadora del Cementerio, y el Sindicato de Trabajadores Municipales, encabezado por Adriana Hurtado, quien a su vez cumple funciones como jefa de Catastro.
La doble condición de funcionarias y dirigentes gremiales en dos de estas organizaciones instala un debate inevitable sobre el grado de autonomía con el que se dará la discusión salarial y el rol que jugará cada sindicato frente al Ejecutivo.
ATE, por lo pronto, llega a la mesa con una posición definida y con la experiencia de haber logrado avances a través de la organización y la conflictividad. La paritaria que comienza el 11 de febrero no solo pondrá en juego porcentajes, sino también la capacidad del movimiento sindical de plantarse frente a una crisis que golpea de lleno a los trabajadores del Estado.






