Modernizar Defensa Civil: el debate provincial que toca una de las heridas más sensibles de Areco

Mientras en la Legislatura bonaerense comenzó a discutirse un proyecto para modernizar el sistema de Defensa Civil y crear un esquema integral de gestión del riesgo de desastres, en San Antonio de Areco el debate encuentra un terreno conocido: inundaciones, alertas, protocolos y coordinación ante emergencias.

La iniciativa provincial propone reemplazar la actual Ley de Defensa Civil vigente desde 1963, una normativa creada originalmente para organizar la respuesta estatal ante catástrofes, incendios, inundaciones y situaciones de emergencia, en un contexto histórico completamente distinto al actual. La ley establece responsabilidades generales para municipios y organismos públicos, pero fue pensada décadas antes de los modernos sistemas de alerta temprana, la gestión integral del riesgo y la coordinación tecnológica que hoy utilizan muchas ciudades frente a fenómenos climáticos extremos.

El nuevo proyecto busca justamente actualizar ese esquema y, en ciudades como San Antonio de Areco, podría tener impacto concreto en varios aspectos sensibles:

  • Elaboración obligatoria de mapas de riesgo actualizados, identificando barrios críticos, zonas inundables y sectores vulnerables
  • Protocolos claros sobre quién coordina, comunica y toma decisiones durante una emergencia
  • Sistemas de alerta temprana para anticipar evacuaciones y reducir riesgos
  • Articulación regional entre municipios que comparten cuencas hídricas
  • Capacitación y financiamiento para Defensa Civil, Bomberos Voluntarios y organismos locales
  • Coordinación más estable entre Provincia, municipios e instituciones civiles

La propuesta apunta además a cambiar una lógica que muchas veces todavía persiste en distintas ciudades bonaerenses: pasar de reaccionar cuando el agua ya avanzó a construir sistemas preventivos y organizados antes de la emergencia.

Pero en Areco la discusión no aparece en abstracto. Llega apenas un año después de la última inundación, ocurrida en mayo de 2025, cuando vecinos afectados comenzaron a reclamar públicamente protocolos claros, planes de acción coordinados y mayor previsibilidad frente a futuras emergencias.

En ese contexto surgieron reuniones abiertas impulsadas por vecinos inundados, pedidos de participación comunitaria y cuestionamientos sobre cómo se toman las decisiones en momentos críticos. También aparecieron reclamos vinculados a la comunicación oficial durante las emergencias y a la necesidad de contar con alertas tempranas más precisas y accesibles para toda la población.

La discusión tomó todavía más fuerza cuando distintos sectores comenzaron a plantear que Areco podría transformarse en un nodo regional de alertas tempranas por su experiencia histórica con crecidas del río, aunque ese potencial nunca terminó de consolidarse a nivel institucional.

El proyecto bonaerense justamente apunta a varios de esos puntos sensibles:

  • obliga a elaborar mapas de riesgo municipales actualizados todos los años
  • plantea protocolos coordinados
  • incorpora sistemas de alerta temprana
  • y refuerza la articulación con Bomberos Voluntarios y organizaciones comunitarias

Y ahí es donde la discusión baja directamente al territorio local.

Porque en Areco las emergencias climáticas no son una hipótesis eventual. Forman parte de la memoria reciente de vecinos, comerciantes, productores rurales e instituciones que cada vez que el río sube vuelven a preguntarse lo mismo: quién coordina, cómo se comunica, qué zonas son prioritarias, cuándo evacuar y qué protocolo se activa realmente.

Durante los últimos años, además, distintas situaciones dejaron expuestas diferencias y tensiones entre organismos vinculados a la emergencia, algo que también alimentó el reclamo de vecinos por mayor claridad institucional y reglas de actuación más definidas.

En paralelo, hace unos días el ministro bonaerense Gabriel Katopodis ratificó en Areco la continuidad de las obras hidráulicas sobre el río y aseguró que “no se van a frenar”, en un encuentro realizado junto a vecinos, funcionarios y equipos técnicos donde volvió a aparecer la preocupación por futuras inundaciones y la necesidad de planificación a largo plazo. Según datos oficiales, la obra registra un avance cercano al 73 %.

Otro punto clave del proyecto provincial es la creación de un Fondo para la Gestión Integral del Riesgo y un registro de entidades civiles capacitadas para actuar en emergencias. 

El proyecto también incorpora un Registro Provincial de Voluntarios y Entidades Civiles, pensado para integrar y capacitar organizaciones comunitarias, instituciones y vecinos que suelen intervenir en tareas de asistencia humanitaria durante emergencias. En ciudades como Areco, donde históricamente gran parte de la respuesta frente a inundaciones termina apoyándose en Bomberos, clubes y redes vecinales, ese punto aparece como uno de los aspectos más sensibles de la iniciativa.

En los fundamentos del proyecto, además, se advierte que la Provincia enfrenta “desafíos significativos” vinculados al crecimiento demográfico, la diversidad geográfica y climática y la creciente exposición a amenazas naturales. También se plantea la necesidad de actualizar la legislación bonaerense para adaptarla a estándares internacionales y al Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (SINAGIR), vigente a nivel nacional.

La iniciativa aparece además en medio de una creciente preocupación por fenómenos climáticos extremos y por posibles escenarios vinculados al fenómeno de El Niño en la región, donde organismos nacionales y provinciales ya trabajan sobre esquemas de alerta temprana y coordinación preventiva.

Y quizás ahí esté el verdadero punto de fondo para Areco.

Porque mientras Provincia discute modernizar Defensa Civil, actualizar protocolos y coordinar respuestas ante emergencias, en la ciudad todavía siguen abiertas muchas de las mismas discusiones de siempre: qué hacer, cómo actuar, quién decide, cuándo comunicar,dónde evacuar y por qué, después de tantas inundaciones, todavía gran parte de esas respuestas parecen depender más de la urgencia del momento que de un sistema verdaderamente consolidado. 

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