Areco: el peronismo sigue partido, los egos mandan y Ratto gobierna sin oposición

         En pocas líneas:

  • En Areco, el peronismo sigue empantanado en internas y viejos enojos.
  • Durañona le pasa factura a Riera por el estado del hospital mientras las mesas de unidad no existen.
  • La división deja el camino libre a Ratto, que gobierna sin oposición fuerte.

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A menos de un mes del cierre de listas, el peronismo arequero sigue encerrado en su laberinto. Hay reuniones, hay charlas, hay fotos; pero no hay acuerdo real ni candidato claro. Mientras tanto, en el palacio municipal, Francisco Ratto gestiona tranquilo, sin una oposición peronista que logre hacerle sombra.

Las divisiones son evidentes. De un lado, Francisco “Paco” Durañona intenta mostrar que hay “unidad con quienes quieren estar”. Del otro, el sector que responde a Juan Riera -hoy funcionario de Axel Kicillof al frente de la Dirección Provincial de Hospitales- sigue jugando su propio partido, más alineado a las peleas de La Plata que a la coyuntura local. Entre ambos, un mar de rencores, viejas facturas por el armado de listas pasadas y liderazgos que se chocan más de lo que dialogan.

El tema del hospital es uno de los puntos calientes. Durañona no lo disimula: mientras el hospital municipal se sigue inundando, sufre cortes de gas y padece la falta crónica de insumos, el responsable provincial del área, Juan Riera, sólo aparece -según el ex intendente- para colaborar en lo inmediato, pero no asume el rol de conducción que le corresponde desde la provincia. Para Durañona, lo que falta es alguien que “se ponga al frente” de la situación crítica que atraviesa el sistema de salud local.

A nivel de conducción partidaria el panorama es igual de complejo. Francisco Lobos, presidente del PJ local, permanece en silencio. Según admite el propio Durañona, los intentos de reunión con Lobos y Riera fueron rechazados. “Son sus metodologías”, dice, mientras del otro lado tampoco muestran intenciones de acercamiento. La mesa de unidad no existe y nadie parece apurado en montarla.

En los corrillos se habla de reuniones aisladas, de fotos que circulan en los grupos de WhatsApp, de dirigentes que aparecen en algunos encuentros y se borran de otros. Participan concejales, ATE, SUTEBA y distintos sectores, pero el liderazgo no está consolidado.

Ni las convocatorias de Durañona logran ordenar el espacio ni hay, por ahora, una figura que logre sintetizar las distintas voluntades. El vacío de conducción empieza a ser un dato que atraviesa al peronismo arequero y que, en los hechos, sigue sin resolverse.

En el fondo, todos saben lo que está en juego: sin un candidato fuerte, sin un armado consensuado y sin volumen político real, Ratto tiene el camino despejado para sostener su proyecto en 2027 con el candidato que presente el espacio. La ausencia de oposición orgánica le permite administrar sin mayores sobresaltos, con un peronismo fragmentado que le facilita el trabajo.

Durañona lo dice a su modo: la unidad no alcanza para ganar; hace falta gestión, conducción y hechos concretos. Pero por ahora, lo que predomina son los reproches cruzados y el desgaste de una interna larga, donde algunos todavía reclaman por la famosa “lapicera” y otros recuerdan que los que hoy critican también ocuparon lugares cómodos cuando las listas se armaban.

Mientras tanto, en Areco, el peronismo sigue atrapado en el juego de los egos y los orgullos. Y el gobierno municipal, como espectador privilegiado, administra los tiempos con la tranquilidad que le da la falta de un rival serio en el horizonte inmediato.

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