Un pozo, una muerte, un país que no aprende
En pocas líneas
- Carmen Zulema Lorea, de 88 años, murió días después de un vuelco causado por un pozo en la autovía 8.
- La desidia estatal, el ajuste brutal y la falta de mantenimiento vial bajo el gobierno de Javier Milei siguen cobrando vidas.
- Hoy, de manera casi siniestra, Vialidad Nacional tapó el pozo que debieron tapar antes.
- No fue un accidente: fue abandono criminal.
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Se llamaba Carmen Zulema Lorea. Tenía 88 años.
El miércoles pasado, a las 20:20 horas, la camioneta en la que viajaba volcó al caer en un pozo brutal en el kilómetro 129 de la autovía 8. Un pozo que no debió estar ahí.
Viajaba desde San Luis, como tantos argentinos que todavía intentan moverse, visitar, abrazar, sostener la vida. Pero nunca pudo volver.
Murió hoy. Días después. Porque las muertes evitables, en la Argentina, muchas veces tienen agonía.
Y ahora, mientras su familia intenta despedirla, el cuerpo se debe someter a autopsia. La burocracia judicial argentina agrega su cuota de desprecio: más demoras, más dolor, más indiferencia.
¿Cuánto más tendrán que esperar sus seres queridos para poder despedirla?
No es un accidente. Es el resultado brutal de la desidia, del abandono estatal.
La autovía 8 fue inaugurada hace apenas tres años. Y ya está destruida: pozos, deformaciones, falta de señalización, rutas libradas al azar.
Todos los que circulan por allí lo saben. Pero las autoridades –Vialidad Nacional, el gobierno nacional, la administración de Javier Milei– deciden no hacer nada.
Deciden ajustar, despedir trabajadores de mantenimiento, paralizar obras, vaciar los organismos de control.
Deciden que es más barato que alguien muera a tapar un bache.
Después del accidente, como un acto de cinismo puro, Vialidad Nacional envió personal para tapar el pozo. Pero ya era tarde.
El mismo pozo que podrían haber tapado antes.
El mismo pozo que nunca debió existir.
El pozo que se llevó a Zulema.
Esto no es una fatalidad.
Es ideología. Es política de ajuste criminal.
Primero el déficit cero. Después, las personas.
Años de historias, de afectos, de caminos recorridos por Zulema. Mientras haya vida, cada día merece ser cuidado.
En la Argentina de hoy, los pozos no matan.
Matan los que no los tapan. Matan los que ajustan. Matan los que desprecian la vida.

