“El hospital estaba solo”: el relato de un vecino que vivió el desborde desde adentro

Mauro Melo acompañaba a su madre cuando se produjeron los graves episodios del fin de semana en el Hospital Zerboni. Lo que vio durante esas horas lo llevó a respaldar públicamente el comunicado difundido por las autoridades de la institución.

Mauro Melo no es trabajador del hospital.

No es dirigente político.

No integra ningún gremio.

Es un vecino que acompañaba a su madre durante una internación cuando el Hospital Emilio Zerboni atravesó una de las situaciones más complejas de los últimos años.

Por eso su testimonio adquiere un valor particular.

Porque no habla desde un cargo ni desde una representación institucional. Habla desde lo que vio.

Y lo que vio, según relató, fue un hospital intentando sostener una situación que había superado largamente los límites de un único servicio.

“Los médicos, las enfermeras, todos corriendo por el hospital pidiendo ayuda”, recordó.

Lo que comenzó como una crisis en el área de Salud Mental terminó afectando distintos sectores de la institución y generando momentos de extrema tensión para trabajadores, pacientes y familiares.

Melo relató escenas de desesperación, pedidos de asistencia y personal intentando contener una situación que parecía desbordar los recursos disponibles.

Su madre se encontraba internada durante aquellos acontecimientos y la situación tuvo además consecuencias directas sobre su estado de salud. En medio de las escenas de tensión que se vivían dentro del hospital, la paciente sufrió una importante descompensación vinculada a un cuadro de hipertensión. Su condición se agravó y posteriormente debió ser trasladada a terapia intensiva, donde permaneció internada con asistencia respiratoria mecánica. Para Melo, resulta imposible separar ese deterioro del contexto de angustia, incertidumbre y miedo que se vivió durante aquellas horas dentro de la institución.

Por eso vivió los hechos no sólo como observador, sino también como familiar de una paciente que atravesó momentos de enorme estrés en medio de la crisis.

Con el paso de las horas, comenzó a tomar dimensión de algo que después aparecería reflejado en la carta firmada por la directora Verónica Sánchez y el entonces codirector Santiago Calabrono.

Cuando leyó ese comunicado sintió que describía exactamente lo que había presenciado.

“Si me la daban para firmar, la firmaba”, aseguró.

La frase resume el respaldo que expresó hacia las autoridades hospitalarias que decidieron exponer públicamente la situación.

Como ya dijo este medio, Calabrono presentó su renuncia a la codirección del hospital.

Su salida abrió nuevos interrogantes dentro de una estructura sanitaria que hoy se encuentra bajo fuerte presión pública.

Porque mientras la atención se concentra sobre la Secretaría de Salud y sobre las autoridades hospitalarias, otras áreas de la conducción sanitaria también comienzan a quedar bajo observación.

Entre ellas, la Subsecretaría de Salud, encabezada por el doctor Favio Crudo, quien continúa formando parte de la estructura sanitaria municipal.

¿Cuál fue el rol de cada área frente a los reclamos, advertencias y situaciones que trabajadores, gremios y profesionales aseguran haber planteado durante meses?

Esa es una de las preguntas que todavía no tiene una respuesta pública.

Melo evita ingresar en las discusiones políticas.

Sin embargo, hay una definición que repite cuando intenta resumir lo que vivió durante aquellas horas.

El hospital estaba solo“.

Lo que Mauro Melo intenta transmitir es que aquella noche no sólo dejó trabajadores lesionados. También dejó pacientes y familiares atravesados por una situación que excedió largamente los límites habituales de una guardia hospitalaria.

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