“Nadie quiere parar la obra”: fuertes cruces en el Concejo por el conflicto del río
En pocas líneas
- La discusión por los rellenos vinculados a la obra hidráulica volvió a ocupar el centro de la escena política local. La oposición rechazó las acusaciones del intendente Francisco Ratto sobre un supuesto intento de frenar la obra, denunció amenazas a vecinos y cuestionó la demora en el envío de una resolución aprobada por unanimidad.
- El oficialismo defendió la continuidad de los trabajos y advirtió sobre los riesgos de judicializar el conflicto a pesar de que la oposición aclarara que eos no fue lo que se pidió.
- Entonces, mientras el oficialismo pidió terminar primero la obra principal, quedó flotando una pregunta inevitable: si las soluciones complementarias se dejan para después, ¿cuándo -y con qué recursos- se harán realidad?.
⏳ Tiempo estimado de lectura 3 minutos
La polémica por los rellenos de tierra vinculados a la obra hidráulica del río Areco desembarcó de lleno en el Concejo Deliberante y dejó uno de los debates más tensos de las últimas semanas.

Desde Unión por Areco, el concejal Agustín López cuestionó las declaraciones públicas del intendente Francisco Ratto y pidió saber si el oficialismo comparte la decisión de responsabilizar a vecinos por una eventual paralización de la obra, pese a que no existe ninguna medida judicial que haya frenado los trabajos. También defendió el rol de control del Concejo y sostuvo que los pedidos de informes forman parte de las atribuciones institucionales del cuerpo.
El planeto más duro llegó de la mano de Ramiro Ramallo. El concejal rechazó las acusaciones de que exista una intención de detener la obra y aseguró que el reclamo se limita al destino de la tierra extraída del río y no a la continuidad de los trabajos.

Ramallo afirmó además que había solicitado una reunión con el intendente para abordar el tema antes de que estallara públicamente el conflicto y cuestionó que, en lugar de una instancia de diálogo, aparecieran declaraciones públicas responsabilizando a vecinos y opositores. También denunció que una resolución aprobada por unanimidad en el Concejo habría sido enviada a Hidráulica recién tres semanas después de su aprobación.



Desde el oficialismo, la concejal Soledad Zuviela defendió la postura del Ejecutivo y sostuvo que existieron instancias de participación y diálogo, entre ellas la reunión encabezada por el ministro Gabriel Katopodis. Además, consideró inoportuno impulsar medidas cautelares cuando la obra se encuentra en una etapa avanzada y ante la posibilidad de nuevos eventos climáticos.


La postura del oficialismo puede resumirse en una idea sencilla: terminar primero la obra principal y discutir después las intervenciones complementarias que puedan resultar necesarias.
Es una posición válida. Pero deja un interrogante que nadie respondió durante la sesión: ¿Quién garantiza que esas obras complementarias efectivamente se harán?
La pregunta no es menor. La planta depuradora de líquidos cloacales permanece paralizada, decenas de obras públicas nacionales fueron frenadas en distintos puntos del país y los propios gobiernos vienen advirtiendo sobre restricciones presupuestarias cada vez más severas.
Para los vecinos afectados, además, la discusión no gira alrededor de una obra futura. Habla de inundaciones que ya sufrieron demasiadas veces y de soluciones que, según temen, podrían volver a quedar pendientes una vez que termine la intervención principal sobre el río.






