Paritaria municipal: el Ejecutivo avanza con el 2% pese al rechazo de ATE y quedan expuestas tensiones, contradicciones y una interna gremial cada vez más abierta

         EN POCAS LÍNEAS

  • El cierre de la paritaria dejó al descubierto varias tensiones.
  • Por un lado, el silencio del Sindicato de Trabajadores Municipales, con Adriana Hurtado —secretaria gremial y funcionaria como directora de Catastro- sin dar declaraciones.
  • Por otro, la exposición de UPCN a través de Anahí López -también sindicalista y funcionaria municipal-  quien defendió la aceptación del 2% y deslizó, en tono de burla, que “los de UPCN serán más pudientes”.
  • Ambas situaciones vuelven a poner el foco en un dato clave: dirigentes gremiales que, al mismo tiempo, forman parte del Ejecutivo, en una paritaria donde también deben discutir salarios con esa misma patronal.
  • En paralelo, el jefe de Gabinete terminó reconociendo que el personal de maestranza “ha quedado un poco retrasado”, una admisión que llega después de años de reclamos y que expone otra de las contradicciones centrales de la gestión.

La paritaria municipal sumó este 26 de marzo un nuevo capítulo de alta tensión política, con un escenario marcado por tres elementos centrales: el rechazo de ATE al 2%, la aceptación de UPCN y el Sindicato de Trabajadores Municipales, y una admisión tardía del propio Ejecutivo sobre el atraso salarial en sectores clave como maestranza. 

En el centro de la escena quedó una contradicción difícil de soslayar: después de años de reclamos, medidas de fuerza -incluida una histórica protesta de más de 30 días- y dos gestiones con los mismos funcionarios al frente, el gobierno municipal reconoce ahora que hay áreas con salarios atrasados.

ATE rechaza el 2% y advierte un cuadro social crítico

Desde ATE, la secretaria general Patricia Medina confirmó que las bases rechazaron el ofrecimiento y cuestionó no sólo el porcentaje sino el estado general de los salarios municipales.

Sin necesidad de abundar en citas, el planteo fue contundente: el gremio expuso que hay trabajadores por debajo de la línea de indigencia, con ingresos que no permiten sostener condiciones mínimas de vida.

Una de las frases que sintetiza el clima fue directa: “Un 2% son 3.000 pesos… es una falta de respeto”. 

El sindicato volvió a poner el foco en las categorías más bajas -especialmente auxiliares y personal de maestranza- y remarcó que con sueldos cercanos a los 280.000 pesos el aumento propuesto no modifica en nada la situación real.

Además, se advirtió que el conflicto puede escalar si no hay una revisión de fondo, incluso con medidas de alto impacto como acciones públicas para visibilizar la situación.

Aceptación con matices, doble rol y tensión entre gremios

En contraste, UPCN y el Sindicato de Trabajadores Municipales resolvieron aceptar el 2%, en una decisión que expuso con claridad la fractura dentro del frente gremial.

Desde UPCN, ofreció declaraciones a esta productora, Anahí López, quien no sólo es secretaria gremial sino también funcionaria municipal como coordinadora del cementerio. Desde ese doble rol, reconoció que el aumento es mínimo -“es nada”- pero sostuvo que en el contexto actual muchos trabajadores prefieren no resignar lo poco que se ofrece.

El argumento se apoya en la incertidumbre económica, la caída de recursos y el temor a un escenario más complejo.

El tono, además, dejó entrever diferencias con ATE, al poner en duda qué bases se consultan y cómo se construyen esas decisiones. “

Pero lo que también quedó expuesto es otra dinámica: López terminó ocupando un lugar que excede a su propio gremio, fue casi la vocera de la secretaria del Sindicato de Trabajadores Municipales, Adriana Hurtado -quien a su vez es funcionaria como directora de Catastro- puesto que rara vez realiza declaraciones públicas. 

Así, en la práctica, la posición de ambos gremios terminó expresándose a través de una dirigente que comparte la misma condición: ser parte del sindicato y al mismo tiempo del Ejecutivo municipal, lo que vuelve a poner en discusión los niveles de independencia en la negociación paritaria y deja planteado un interrogante de fondo sobre quién representa efectivamente a los trabajadores cuando quienes deben discutir los salarios también integran la estructura de la patronal.

La contradicción del Ejecutivo: reconocer ahora un atraso histórico

Pero uno de los puntos más sensibles de la jornada fue la posición del jefe de Gabinete, Miguel Amadeo, quien defendió el 2% en términos presupuestarios pero al mismo tiempo reconoció que existe un atraso en sectores municipales, particularmente en el personal de maestranza. Vale decir que esa es una de las grandes luchas de ATE. 

El funcionario admitió que ese grupo “ha quedado un poco retrasado” y que ahora el gobierno busca alternativas para mejorar su situación.

La afirmación no pasó desapercibida: ese mismo sector fue protagonista de conflictos recientes, denuncias públicas y reclamos sostenidos durante años.

La pregunta que sobrevuela -aunque nadie la formule en esos términos- es por qué ese diagnóstico llega recién ahora, después de múltiples advertencias, conflictos prolongados y un deterioro salarial evidente.

Más aún cuando el propio Ejecutivo sostiene que el problema de los básicos es “histórico”, pero al mismo tiempo reconoce que durante años se optó por mecanismos de compensación sectoriales en lugar de recomponer la estructura salarial.

Números, discurso y realidad

Amadeo también defendió el impacto del aumento en las cuentas municipales, señalando que la masa salarial supera los 1.300 millones de pesos mensuales y que el sistema de salud y educación absorbe gran parte del presupuesto.

Sin embargo, ese argumento convive con una realidad que los gremios vienen marcando: salarios bajos, creciente deterioro y, en algunos casos, situaciones extremas entre trabajadores municipales.

La discusión ya no pasa sólo por el porcentaje, sino por el modelo salarial que se viene sosteniendo.

Una paritaria que expone más que números

El cierre de esta instancia dejó más que una definición salarial: dejó expuestas las diferencias entre gremios, las limitaciones del Ejecutivo y, sobre todo, las contradicciones de una gestión que ahora reconoce problemas que durante años fueron denunciados sin respuesta.

Con el 2% ya encaminado, el conflicto no parece cerrarse.
Por el contrario, todo indica que la discusión recién empieza.

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