Serie especial | El cementerio municipal bajo la gestión Ratto (Parte 2)

Cuando lo público se vacía: promesas, burocracia y abandono en el cementerio municipal

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Las declaraciones de los funcionarios municipales sobre el estado del Cementerio Municipal no solo describen problemas operativos. Dejan al descubierto una forma de gestión donde el Estado posterga soluciones concretas, se refugia en la burocracia y traslada responsabilidades a las familias. ¿Público o privado?

En la segunda gestión del intendente Ratto, las referencias a gestiones anteriores ya no alcanzan para explicar el deterioro persistente de un servicio público esencial.

El presupuesto como explicación para todo

Ante los reclamos por seguridad, iluminación y mantenimiento general, la flamante coordinadora del cementerio, Anahí López, fue contundente:

“Todo depende del presupuesto con el que cuenta el municipio”. 

La frase se repite como justificación para casi cada falencia del predio. Desde la falta de cámaras hasta la ausencia de luminarias o mejoras estructurales, todo queda supeditado a futuras partidas.

Proyectar primero, invertir después (y de a poco)

Desde la Subsecretaría de Infraestructura Urbana, Oscar “Cachín” Oviedo reforzó una lógica de gestión basada en planes y presupuestos fragmentados:

“Primero tenés que proyectarlo y sobre la base de un proyecto podés reclamar la inversión en el área”. 

Pero además explicó que las inversiones se definen de manera trimestral, según las decisiones de Hacienda y el Ejecutivo.

Es decir, no hay un plan integral inmediato, sino pequeñas partidas que se van evaluando cada tres meses.

Mientras se proyecta y se espera el próximo trimestre, el deterioro sigue siendo parte del presente.

Herramientas robadas y un Estado atrapado en su propia burocracia

Uno de los ejemplos más claros de esta dinámica es el robo de herramientas. Dos veces fueron sustraídos equipos básicos para el mantenimiento del predio, dejando al personal prácticamente sin recursos para trabajar.

En lugar de una respuesta rápida, el municipio quedó atrapado en trámites de seguros, bajas patrimoniales y órdenes de compra que se extienden en el tiempo. Mientras tanto, los trabajadores dependen de herramientas prestadas y de una sola máquina reparada de manera precaria.

En una segunda gestión de gobierno, este tipo de situaciones deberían resolverse con agilidad. Sin embargo, la burocracia termina afectando directamente a las familias que visitan el cementerio y a los propios empleados municipales.

El “gris” de las responsabilidades

Al hablar de las tumbas dañadas por tormentas, Oviedo reconoció una situación ambigua:

“Cuando nadie se hace cargo, entramos en el gris para ver quién se hace cargo”. 

La frase resume una política de indefinición donde el Estado no asume plenamente su rol frente al deterioro del espacio público. Aunque las sepulturas sean de uso privado, el predio es municipal y debería contar con mantenimiento general garantizado.

Sin embargo, en la práctica, los problemas quedan muchas veces librados a que aparezcan familiares con recursos para hacerse cargo.

Árboles peligrosos y falta de inversión estructural

Otro punto crítico es la arboleda histórica del cementerio. Muchos árboles crecieron durante décadas sin mantenimiento adecuado, generando riesgos visibles.

López admitió que el municipio no cuenta con personal capacitado para realizar trabajos en altura:

“No tenemos trabajadores municipales que trabajen en altura, para eso hay que contratar a alguien”. 

Esto evidencia años de falta de inversión en capacidades básicas de mantenimiento.

Lo que debería garantizar el municipio

Un cementerio municipal, como servicio público esencial, debería asegurar:

1/mantenimiento permanente
2/herramientas propias y suficientes
3/iluminación y seguridad
4/cuidado de la arboleda
5/ intervención ante daños estructurales

Lo que hoy sucede

1/ tareas limitadas por falta de recursos
2/ demoras por trámites burocráticos
3/ responsabilidades trasladadas a las familias
4/ inversiones fragmentadas cada tres meses
5/soluciones siempre proyectadas a futuro

En la segunda gestión del intendente Ratto, el deterioro del Cementerio Municipal ya no puede justificarse como herencia de gobiernos anteriores.

Las propias palabras de los funcionarios muestran una gestión que promete, proyecta y posterga.

La inversión se discute trimestre a trimestre.
Las soluciones se anuncian siempre para más adelante.

Mientras tanto, el abandono sigue.

Quizás dentro de tres meses volvamos a recorrer el cementerio. ¿Habrán llegado las soluciones o solo nuevas promesas? 

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