Salud Mental en el Zerboni: informaron más recursos, cinco habitaciones y un nuevo protocolo

Más profesionales, guardias los siete días de la semana, cinco habitaciones destinadas a internaciones, seguridad permanente específica para el sector, seguimiento después de las externaciones y un nuevo protocolo de actuación.

Esas fueron algunas de las medidas informadas este martes durante una reunión realizada en el Concejo Deliberante, donde autoridades municipales y concejales analizaron la situación del área de Salud Mental del Hospital Municipal Emilio Zerboni después de la grave crisis ocurrida en junio.

Pero hay un dato que atraviesa toda la reunión y que no debería perderse entre anuncios, protocolos y nuevas medidas: el tiempo.

La grave crisis del área de Salud Mental del Hospital Municipal Emilio Zerboni estalló en junio. Estamos terminando septiembre.

Pasaron más de tres meses.

Durante ese período hubo medidas, cambios e información parcial. Lo que no había ocurrido hasta ahora era que autoridades de Salud y concejales pudieran sentarse alrededor de una misma mesa en el HCD y conocer en conjunto qué se hizo desde entonces.

Y lo informado muestra que durante esos meses pasaron cosas.

Qué cambió en Salud Mental

Del encuentro participaro:  el jefe de Gabinete, Miguel Amadeo, el secretario de Salud Dr. Fernando Spina, Berenice Ríos a cargo del área de Salud Mental, la presidenta del Concejo Deliberante Viviana Bratschi y los concejales Agustín López, Florencia Mendizábal, Viviana Sorchilli y Beto Carballo.

La convocatoria había sido abierta a todo el cuerpo, aunque finalmente no participaron concejales de La Libertad Avanza ni de la UCR.

Bratschi explicó que las autoridades detallaron medidas en infraestructura, recursos humanos y seguridad, entre ellas un servicio de seguridad permanente destinado específicamente a Salud Mental, adicional a la seguridad general del hospital.

Mendizábal precisó que, según lo explicado por el equipo durante la reunión, actualmente hay más profesionales y recursos, guardias los siete días y cinco habitaciones destinadas a internaciones de Salud Mental, cuando anteriormente prácticamente se disponía de una.

La concejal contrastó este panorama con las primeras respuestas que habían recibido después de los episodios de junio:

“Lo que recibimos por escrito era que iba a haber un botón antipánico para los empleados y rejas. Eso nos pareció que era insuficiente, nos pareció que no iba a poder abordar y resolver la situación”.

Ahora reconoció una ampliación de recursos, aunque advirtió sobre la necesidad de sostenerlos.

“Hoy vimos que hay un aporte de recursos del Municipio que es muy valioso y creemos que esto se tiene que seguir sosteniendo con periodicidad en el tiempo”. 

Un protocolo que todavía no llegó por escrito

Otro de los puntos informados fue la elaboración de un protocolo para actuar ante situaciones de emergencia, en el que, según Bratschi, participaron Salud, Seguridad, Desarrollo Social y Policía.

También se incorporó el seguimiento de pacientes después de la externación, con intervención de profesionales y psiquiatras.

Pero hay una salvedad: los concejales todavía no recibieron ni leyeron el protocolo.

“Pedimos que llegue por escrito acá para conocerlo, pero según nos dicen ya está conocido por el personal del hospital para saber cómo actuar ante estas situaciones”, explicó Mendizábal.

Es decir: el HCD conoció sus lineamientos generales durante la reunión, pero todavía espera el documento.

“Un problema de Estado”

Agustín López planteó que la problemática debe trascender las diferencias entre oficialismo y oposición.

“Más allá de las voluntades o los acuerdos de cada uno, podamos reconocer esta problemática como un problema de Estado”. 

El concejal afirmó además que el incremento de las consultas de guardia vinculadas con problemáticas de salud mental llegó “hasta un 80%”, aunque durante la entrevista no precisó la fuente, el período ni el universo utilizado para esa comparación.

Bratschi también señaló que los profesionales manifestaron un crecimiento significativo en la necesidad de atención y en la cantidad de pacientes, atravesado además por dificultades económicas y habitacionales, consumos problemáticos y otras situaciones sociales.

En ese marco, Mendizábal planteó que uno de los próximos pasos debería ser profundizar también el trabajo con Desarrollo Social.

Una puerta abierta con la Provincia

Fuerza Patria puso a disposición su vínculo con la Dirección Provincial de Salud Mental para intentar reforzar el dispositivo local.

Primero será el equipo municipal el que deberá determinar qué herramienta o recurso necesita Areco. A partir de allí se buscará avanzar en la articulación con Provincia.

“Tomamos ese trabajo de articular con la Dirección Provincial de Salud Mental y el Municipio para que exista una comunicación más fluida (…) y encontrar una respuesta y una planificación en conjunto”, explicó López.

¿Qué pasó durante esos tres meses?

El área de Salud Mental ya venía acumulando episodios graves, reclamos y cuestionamientos sobre su funcionamiento cuando llegó la violenta noche del 13 de junio, con trabajadores lesionados y una crisis que derivó también en la renuncia del director del Hospital, Dr. Fabián Calabrono, una pérdida significativa para el sistema de salud local. Después hubo nuevos episodios y el tema llegó al Concejo Deliberante, con pedidos de informes y un planteo para interpelar al secretario de Salud.

La reunión venía solicitándose desde entonces y atravesó distintas reprogramaciones.

Mientras tanto, el Municipio fue adoptando medidas y parte de la información se conoció de manera fragmentada.

Por primera vez autoridades de Salud y concejales pudieron sentarse en una misma mesa para conocer un panorama más amplio de las respuestas implementadas.

Y eso deja una pregunta inevitable: si muchas de estas medidas fueron adoptándose durante estos meses, ¿por qué la información integral tardó más de tres meses en llegar al Concejo que la venía reclamando?

Después de la crisis de junio, la reunión permitió finalmente conocer de manera más integral qué respuestas se fueron implementando.

Ahora habrá que observar cómo funcionan, si los recursos se sostienen en el tiempo y qué establece concretamente el protocolo cuando llegue por escrito al Concejo Deliberante.

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