ESPECIAL: ¿Presidenta del Concejo o vocera del Ejecutivo? Las preguntas que dejó la Mesa de Seguridad
⏳ Tiempo estimado de lectura 4 minutos
(La semana pasada informamos sobre la Mesa de Seguridad. Pero al revisar con detenimiento el audio completo de las declaraciones posteriores, encontramos contradicciones, omisiones y preguntas que merecen ser puestas sobre la mesa)
La última Mesa de Seguridad dejó varias definiciones. Pero también expuso una serie de contradicciones que merecen ser analizadas.
La reunión contó con la presencia del secretario de Seguridad, Ramón Ojeda, la presidenta del Concejo Deliberante, Viviana Bratschi, y concejales de los distintos bloques políticos. Sin embargo, las conclusiones que trascendieron después del encuentro fueron muy diferentes según quién hablara.
Mientras el concejal Agustín López cuestionó públicamente las respuestas brindadas por el Ejecutivo y planteó dudas sobre distintos aspectos vinculados a la seguridad local, Bratschi eligió un camino diferente: evitó adelantar información y sostuvo que las novedades serían comunicadas oportunamente por el Departamento Ejecutivo.
La primera pregunta aparece allí.
¿Por qué la presidenta del Concejo Deliberante asume el rol de administrar la información que corresponde al Ejecutivo?
La frase no pasó desapercibida: “Vos querés que yo te dé toda la primicia y no te la voy a dar”.
No dijo que desconocía los datos. No dijo que no podía confirmarlos. Dijo que no los iba a comunicar porque esa tarea correspondía al Ejecutivo.
Y allí surge una cuestión institucional.
Viviana Bratschi no integra el Departamento Ejecutivo. Es la máxima autoridad del Departamento Deliberativo.
Sin embargo, desde hace años su figura aparece vinculada a espacios que exceden ampliamente la actividad legislativa tradicional. Participa de reuniones estratégicas, actos de gestión, negociaciones y ámbitos que habitualmente forman parte de la estructura política del gobierno municipal.
Incluso su presencia en reuniones paritarias municipales quedó registrada públicamente junto a funcionarios del Ejecutivo, alimentando una pregunta que hasta el momento no tiene una respuesta clara: ¿bajo qué carácter institucional participa de esos espacios?
La discusión no es menor.
Porque los poderes municipales tienen funciones diferentes. El Ejecutivo gobierna. El Legislativo controla, debate y representa.
Cuando esos límites comienzan a desdibujarse, la transparencia deja de ser un detalle administrativo para transformarse en una cuestión política.
Pero la entrevista dejó además otra contradicción.
Consultada por distintos hechos de violencia que generaron preocupación pública -entre ellos denuncias vinculadas a operativos de control y episodios ocurridos en el ámbito de la salud- Bratschi aseguró que esos temas no habían sido abordados durante la reunión, manifestó no tener conocimiento de algunos de ellos y sostuvo que no necesariamente corresponde al Concejo estar informado sobre cada situación.
Sin embargo, minutos después defendió la existencia de las Mesas de Seguridad señalando que justamente para eso existen esos encuentros.
Y allí aparece una tensión difícil de ignorar.
Si la Mesa de Seguridad existe para intercambiar información, evaluar situaciones problemáticas y conocer el estado de distintos hechos vinculados a la seguridad pública, resulta llamativo que episodios que ocupan espacio en los medios locales, preocupan a vecinos y generan debates políticos no formen parte central de la discusión.
Y si efectivamente esos temas no corresponden a la Mesa, entonces también resulta legítimo preguntarse cuál es el verdadero alcance de ese espacio.
La contradicción se vuelve aún más evidente cuando se comparan los testimonios posteriores a la reunión.
Porque mientras Bratschi sostuvo desconocer o no haber abordado determinados asuntos, otros participantes de la misma Mesa ofrecieron detalles, cuestionamientos y observaciones mucho más concretas sobre la situación local.
¿La Mesa de Seguridad funciona como un espacio de intercambio real o como una instancia donde el Ejecutivo comunica únicamente aquello que considera oportuno comunicar?
Y existe una tercera cuestión que tampoco puede ignorarse.
Cuando desde distintos sectores políticos, empleados municipales, dirigentes y vecinos se señala habitualmente a una misma figura como una de las personas con mayor influencia dentro de la estructura de gobierno, resulta razonable esperar que esa dirigente posea un conocimiento profundo de los principales conflictos que atraviesan la administración local.
Por eso, más allá de nombres propios, la discusión de fondo no parece ser qué sabía o qué no sabía Viviana Bratschi.
La discusión es si la máxima autoridad del Concejo Deliberante está ejerciendo plenamente su rol institucional o si, en los hechos, se ha convertido en una pieza central del esquema político del Ejecutivo.
Porque en una democracia los poderes no necesitan enfrentarse.
Pero sí deben poder distinguirse.
En política, tan importante como la información es la decisión de comunicarla. Y en este caso, mientras algunos eligieron responder preguntas, otros eligieron explicar por qué no iban a responderlas.
