Asalto en Villa Lía: una banda de seis delincuentes irrumpió en el negocio de Karina Troussel
La comerciante Karina Troussel, vecina de Villa Lía, fue víctima ayer de un violento asalto en su local y vivienda, donde un grupo de entre cinco y seis delincuentes la redujo, la ató con precintos y le robó dinero, celulares y los dispositivos de grabación de sus cámaras de seguridad.
Todo ocurrió al cierre de la tarde, tras una jornada de intensa actividad por la Fiesta de la Tradición. Troussel se disponía a cerrar el negocio cuando, de manera repentina, uno de los delincuentes apareció dentro del local.
“El primero ya estaba adentro”, contó. El hombre le tapó la boca para impedir que gritara y la obligó a quedarse quieta. El ataque se produjo cerca de las 20.30, minutos después de que se fuera el último matrimonio que había ingresado al comercio.
Según el relato de la víctima, los agresores estaban con camperas con capucha. Identificó al menos tres hombres robustos y otros tres más delgados, todos exigiendo dólares y actuando con firmeza. “Me pedían una y otra vez dónde tenía los dólares”, relató.
Los delincuentes apagaron las luces y la trasladaron a una habitación contigua al local. Luego avanzaron hacia la cocina y su dormitorio. Aunque revisaron buena parte de la vivienda, algunos cajones y muebles no fueron tocados, lo que refuerza que buscaban dinero específicamente.
En medio del asalto, Karina les ofreció su cartera para que se vayan. Uno de los hombres la llevó nuevamente a la habitación lateral y le ordenó sentarse.
“Me ató los pies con precintos”, contó. Luego intentaron sujetarle las manos. La ataron primero de la izquierda y luego con otro precinto intentaron asegurar la derecha, aunque quedó floja. Ese detalle sería clave para que pudiera liberarse después.
El botín: dinero, dos celulares y los DVR de las cámaras
Los delincuentes se llevaron el dinero recaudado durante la tarde, su cartera, dos celulares y los DVR donde se almacenaban las imágenes de las cámaras de seguridad. También revisaron la caja registradora y los cajones del mostrador.
En un momento del movimiento dentro de la casa, Karina alcanzó a ver por una cortina corrida un vehículo gris, que sería el utilizado por la banda. Cuando escuchó que se iban, aprovechó que su mano derecha no estaba firmemente atada, se liberó y cortó los precintos con un pequeño serrucho que tenía en el mostrador.
Aún conmocionada, Troussel reconoció que jamás imaginó un ataque de semejante violencia:
“Nunca pensé, ni remotamente, que me podía pasar esto. Menos con seis personas.”
La Policía trabaja en la identificación del vehículo y en el análisis de cámaras y testimonios para dar con los agresores.
