Adolo Colombo Mosetti le puso melodías a una noche especial en Patio Alsina
En una de esas noches templadas que todavía regala el inicio del otoño, Patio Alsina, el nuevo espacio gastronómico ubicado en Héroes de Malvinas 33, se llenó de música, silencio atento y cercanía este fin de semana. La propuesta fue simple pero especial: abrir el lugar a los artistas locales, y empezar el fin de semana con música en vivo, esta vez con la presencia del maestro Adolo Colombo Mosetti, uno de los músicos más queridos de Areco.
El encuentro tuvo algo de reunión entre amigos, de esas que se disfrutan sin apuro, con mesas al aire libre y un público dispuesto a escuchar. La iniciativa forma parte de una propuesta que el lugar viene sosteniendo desde su apertura: cada fin de semana se presenta un artista distinto, generando un espacio para que músicos locales puedan mostrarse en un formato íntimo, cercano al público. Pero la noche tuvo un brillo especial con la presencia de Adolo, cuya trayectoria y sensibilidad musical le dieron al patio un clima distinto, de esos que invitan a escuchar en silencio.

La idea partió de Romina Romero, propietaria del lugar, que decidió apostar desde el comienzo que Patio Alsina no sea solo una cafetería, sino también un punto de encuentro para la cultura local. Según contó, la intención es que el espacio esté siempre abierto para los artistas arequeros, dándoles la posibilidad de presentarse de manera desinteresada y en contacto directo con la gente.
Romero explicó que el lugar busca ser cómodo y familiar, pensado para distintos momentos del día. La propuesta incluye desayunos, meriendas, almuerzos y cenas, pero también la posibilidad de disfrutar del patio con tranquilidad, como si uno estuviera en su propia casa. El espacio, además, está preparado para recibir familias, con opciones para chicos y un ambiente relajado que invita a quedarse.

La noche tuvo un condimento especial con la presencia de Adolo Colombo Mosetti, que aceptó la invitación justamente por el clima íntimo que proponía el lugar. El músico comentó que le atrajo la idea de tocar en un formato diferente al de las peñas, donde muchas veces la música acompaña el baile y no siempre se escucha con atención.
Para la ocasión preparó un repertorio distinto al habitual, combinando folklore con otros géneros, disfrutando la posibilidad de tocar sin la necesidad de sostener el ritmo para que la gente baile. Dijo que fue una noche pensada para escuchar, y que eso se sintió desde el primer momento.
El público respondió de la misma manera. El patio se mantuvo en silencio durante gran parte de la presentación, algo que el propio Adolo destacó con emoción. Comentó que pocas veces se da un clima así, con la gente escuchando cada tema con tanta atención, y que esa conexión fue lo que hizo que la noche resultara tan especial.
Durante el recital también hubo lugar para algo muy personal. El músico se animó a cantar y a compartir una composición propia que casi nunca interpreta en vivo. Se trata de “Zamba para un cariño”, una de sus primeras canciones, que -contó- fue grabada por Santos Rocha en un video muy querido para él, filmado en distintos rincones del pueblo. La zamba habla de un amor que no fue, y por eso tiene un significado particular dentro de su repertorio.
La noche terminó como había empezado: tranquila, cercana y con la sensación de que el patio había logrado lo que buscaba desde el primer día.
Un lugar nuevo, artistas que se van turnando cada fin de semana y, esta vez, la presencia de un maestro que convirtió una velada simple en un momento para guardar en la memoria.





