“Los personalismos terminan solos”, dijo Lobos tras ganar la interna del PJ
Tras ganar la interna del Partido Justicialista local, Martín Lobos dejó definiciones que, sin nombrar a ningún dirigente en particular, fueron leídas como un mensaje directo hacia el liderazgo que durante años ordenó el peronismo arequero:
- “Los personalismos, el caudillismo y la carrera individual terminan dejando a la gente sola”.
- “Cada vez que la urna habla hay que escucharla, te guste o no te guste”.
- “Es la primera vez que estoy en una lista… tal vez antes no resultaba conveniente”.
- “Me decían piantavotos… la única vez que me presento, pasa esto”.
- “No fuimos a prometer nada, fuimos a invitar a participar”.
- “La construcción tiene que ser colectiva, participativa, con división de roles y cercanía con la gente sin prometerle nada”.
- “Basta de interpelar a la gente, hay que dejarla libre”.
- “No llamarlo por teléfono para preguntarle por qué acompaña, la gente tiene que elegir sin presión”.
- “Nadie tiene el peronómetro para decir quién es más peronista que otro”.
- “Esto no es un Boca-River. Ese es el camino equivocado”.
- “Tenemos que construir un peronismo competitivo de cara al 2027″.
- “Yo soy el presidente, pero no soy el conductor… eso de que uno manda ya fue”.
- “Tenemos que decir lo que pensamos, no callarnos ni agachar la cabeza”.
- “Pedir perdón y hacer autocrítica no es una virtud, es la única manera de mejorar”.
- “Hoy se está eligiendo por negatividad y no por positividad, por eso pasan los resultados”.
- “Lo que veo en el municipio es abandono, se delegan responsabilidades que tiene que cumplir el Estado”.
- “No se le puede pedir a la gente que pague impuestos si el Estado no da nada a cambio. Yo los pago pero no tengo cloacas”.
- “Nos vamos a juntar, debatir y tomar decisiones en forma abierta, abierta de verdad”.
- “Yo miro el principio… el final será del otro”.
Tras imponerse por más de 200 votos en la interna del Partido Justicialista de San Antonio de Areco, Martín Lobos asumirá la conducción partidaria en un escenario que no sólo marca un resultado electoral, sino también un cambio de clima dentro del peronismo local.
Aunque evitó mencionar nombres, varias de sus declaraciones fueron interpretadas como un mensaje hacia el estilo de conducción que durante años tuvo como principal referencia al ex intendente Francisco Durañona, considerado por muchos como el liderazgo político real del peronismo arequero, el dirigente que durante años ordenó el espacio, armó listas, definió candidaturas, puso y sacó dirigentes, instaló motes y manejó la lapicera aun sin ocupar formalmente la presidencia del partido.
Lobos destacó la participación de casi 700 afiliados sobre un padrón de poco más de 1.600 y señaló que la campaña se basó en convocar sin promesas y sin condicionamientos.
“Nosotros no fuimos a prometer nada, fuimos a invitar a participar. El motor principal era que los afiliados eligieran quién tenía que conducir”.
También respondió a quienes durante años lo señalaban como alguien que restaba dentro del peronismo.
“Me decían piantavotos… la única vez que me presento, pasa esto”.
La frase no pasó desapercibida, porque durante mucho tiempo ese mote fue utilizado en discusiones internas para justificar decisiones políticas y armados de listas.
Sin nombrar a nadie, Lobos cuestionó el modo en que se tomaban decisiones en el pasado.
“Es la primera vez que estoy en una lista… tal vez antes no resultaba conveniente”.
Y dejó una de las definiciones más fuertes de la entrevista, al referirse al desgaste de los liderazgos individuales.
“La realidad te muestra que los personalismos, el caudillismo y la gente que hace su carrera en forma individual terminan estando solos”.
En la misma línea, marcó que la nueva etapa no tendrá conducción cerrada ni vertical.
“Yo soy el presidente, pero no soy el conductor. Eso de que uno manda y los demás obedecen ya fue”.
También habló de la necesidad de revisar errores propios, algo que puede leerse como una crítica a la falta de autocrítica dentro del espacio.
“Pedir perdón y hacer autocrítica no es debilidad. Es la única manera de mejorar”.
Otra frase que resonó fuerte fue cuando se refirió al clima interno que se vivió durante años dentro del peronismo.
“Tenemos que decir lo que pensamos, no callarnos ni agachar la cabeza”.
Las definiciones dejaron abierta una interpretación inevitable: si la nueva conducción habla de participación, de terminar con el personalismo y de dejar atrás la política de la lapicera, ¿se está hablando del comienzo de una etapa distinta dentro del peronismo arequero y del cierre de otra?
El propio Lobos respondió con una frase que resumió el momento político.
“Yo miro el principio… el final será del otro”.
Mirando hacia 2027
De cara al futuro, Lobos dejó en claro que la interna no fue un punto final sino el comienzo de una etapa de reorganización del peronismo local con la mirada puesta en las próximas elecciones. Según planteó, el desafío será construir una alternativa competitiva que pueda disputar el gobierno municipal en 2027, dejando atrás las lógicas cerradas que, a su entender, terminaron debilitando al espacio. En ese sentido insistió en que el objetivo es ampliar la participación, recuperar la cercanía con los vecinos y ofrecer una propuesta que entusiasme al electorado.
“Tenemos que construir una alternativa que sea competitiva para 2027, pero transmitiendo algo distinto. La gente no quiere más promesas vacías”.
Para el nuevo presidente del PJ, el resultado de la interna mostró que existe una demanda de renovación dentro del peronismo arequero y que el desafío ahora es transformar ese impulso en una construcción política capaz de volver a disputar el gobierno local.
Construcción colectiva, fin de los rótulos y crítica al presente
Lobos también dejó definiciones sobre el modo en que pretende reorganizar el peronismo local y cuestionó las divisiones internas que durante años marcaron la política del espacio. Planteó que el objetivo es construir una conducción más abierta, sin etiquetas ni decisiones tomadas por pocos.
“Queremos que los compañeros entiendan, y toda la población también, porque hay que hablarle a la sociedad en general. El mote de este más peronista que el otro, este es traidor… nadie tiene el peronómetro para andar diciendo qué es uno y qué es el otro”.
En esa línea, insistió en que la nueva etapa debe basarse en una construcción colectiva y participativa.
“La construcción colectiva, la construcción participativa, la división de roles, la cercanía con la gente sin prometerle… sin obligarlo, sin llamarlo por teléfono para preguntarle por qué acompaña. Basta de interpelar a la gente, hay que dejarla libre”.
También rechazó la lógica de enfrentamientos permanentes dentro del peronismo.
“Esto no es un Boca-River. Ese es el camino equivocado. Tenemos que construir un peronismo competitivo de cara al 2027″.
El dirigente recordó además que su espacio viene trabajando desde hace tiempo dentro del peronismo bonaerense, referenciado en el sector que acompaña al gobernador Axel Kicillof.
“Nosotros venimos trabajando hace tiempo, referenciados con Juan Riera, acompañando al gobernador, no es algo improvisado.”
En ese contexto, volvió a cuestionar la situación actual del municipio y el rol del Estado local.
“Lo que veo en el municipio es abandono. Se delegan responsabilidades que le corresponden al Estado y después se le pide a la gente que pague impuestos cuando no recibe nada a cambio”.
Finalmente, aseguró que la nueva conducción partidaria funcionará con un esquema abierto y sin decisiones cerradas.
“Nosotros nos vamos a juntar y vamos a debatir todo. Va a ser abierto de verdad, no juntando gente para decir que somos muchos”.
