Paritaria en modo foto: Medina denuncia simulacro, Amadeo defiende el 2 % y UPCN apela a un “milagro”
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En pocas líneas
- La paritaria municipal volvió a mostrar su carácter meramente formal.
- ATE denunció que ya no hay negociación real. E
- El Ejecutivo defendió un 2 % de aumento.
- UPCN apeló a un “milagro” económico pero sigue siendo funcional al gobierno.
- El Sindicato Municipal mantiene silencio de radio.
- Mientras tanto, rige un Convenio Colectivo de Trabajo obsoleto que permite descuentos por enfermedad y tardanzas, beneficiando al gobierno de turno y castigando a los trabajadores.
- La brecha entre el discurso de “aumentos por encima de la inflación” y la realidad cotidiana es cada vez más evidente.
La reunión paritaria volvió a exponer el contraste entre el discurso oficial y las condiciones reales de los trabajadores municipales. Mientras el gobierno de Francisco Ratto ofreció un 2 % de aumento remunerativo y se mostró conforme con el esquema mensual, desde ATE denunciaron que las paritarias se redujeron a “reuniones informativas” sin margen de negociación real.
Patricia Medina, delegada de ATE, fue la voz más dura tras el encuentro. Cuestionó que las instancias paritarias se hayan convertido en un trámite formal para legitimar decisiones ya tomadas por el Ejecutivo:
“Nosotros venimos a reuniones informativas, no venimos a paritarias. El Ejecutivo dejó de hacer paritarias hace mucho tiempo. Estas son reuniones informativas. Ratto necesita la foto de los tres sindicatos. Le sirve a él políticamente.”
Medina explicó que no hubo discusión real: “no hay manera de discutir porque el gobierno termina haciendo lo que quiere y si los gremios no aceptan, se termina el diálogo y lo sacan por decreto”. La secretaria general de ATE subrayó que el 2 % ofrecido “no alcanza ni para un kilo de yerba” y el esquema actual es “una paritaria obsoleta y absurda” que deberá revisarse tras las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre, cuyo resultado podría marcar un punto de inflexión político y económico.
Desde el Ejecutivo, el jefe de Gabinete Miguel Amadeo defendió la propuesta. Sostuvo que el 2 % se suma a un 41 % acumulado en lo que va del año, y que “en ambos casos nuestros porcentajes de incrementos fueron por encima de la inflación”.
Según el INDEC, la inflación acumulada a septiembre de 2025 asciende a 22,0 %, mientras que la interanual se ubica en 31,8 %. La inflación mensual de septiembre fue de 2,1 %, la más alta desde abril.
Las cifras oficiales muestran que el 2 % ofrecido no supera la inflación, como afirma Amadeo: apenas empata la suba de precios mensual y queda rezagado frente al índice interanual, confirmando la pérdida sostenida del poder adquisitivo.
Para un salario bruto de $400.000, el aumento implica $8.000 más, que tras descuentos queda en unos $6.600 netos.
Amadeo justificó la prudencia del Ejecutivo por “la incertidumbre que reina en estos momentos en la Argentina” aunque enfatizó la alianza política con conformada con La Libertad Avanza como parte del rumbo que defienden desde el municipio. Para él, la prioridad es “pagar los sueldos”, aunque admitió que las discusiones paritarias muchas veces “se ponen ásperas” y “terminan otorgando los incrementos propuestos”. La contradicción surge cuando se pregunta quién propone esos incrementos si, como denuncia ATE, las negociaciones no existen.
UPCN: entre la espera y el “milagro”
Anahí López, delegada de UPCN, adoptó su habitual tono menos confrontativo. Dijo que la propuesta es “remunerativa y sobre el sueldo vigente”, que ahora debe ser evaluada por los trabajadores, y reconoció que el esquema ha sido igual todo el año: “Esto nos va a ir posicionando para unos mejores salarios y para el año que viene esperemos lograr continuar con paritarias mensuales. Bueno, y si Dios quiere, si se produce el milagro, mejoremos la economía nacional y podamos contar con unos aumentos más interesantes para el trabajador”.
La apelación a un “milagro” expone el rol perfectamente funcional que el gremio juega en esta mesa: no discute, convalida el esquema, se ajusta al libreto y, en lugar de cuestionar el modelo, eleva una plegaria. No es solo un gesto retórico: es la síntesis perfecta de un gremio que no confronta, legitima y espera, como si las paritarias dependieran de fuerzas divinas y no de decisiones políticas.
Cuando enfermarse también se paga caro (No es un dato menor)
En el municipio, si un trabajador presenta certificado médico, el salario se descuenta proporcionalmente, aunque la enfermedad esté debidamente justificada. En esos casos, el aumento del 2 % tiene un impacto todavía menor.
Presentemos un ejemplo de lo que representa este aumento para una de las categorías baja que tiene un sueldo 400 mil pesos pero su salario se ve reducido a $350.000 por descuentos de enfermedad, el aumento bruto representa $7.000, que tras los descuentos previsionales y de obra social (alrededor del 18 %) queda en unos $5.700 netos.
| Concepto | Monto |
|---|---|
| Salario base con descuentos | $350.000 |
| Aumento 2 % (bruto) | $7.000 |
| Aumento 2 % (neto aprox.) | $5.700 |
Este caso muestra con claridad que el aumento no solo pierde frente a la inflación, sino que también profundiza desigualdades internas: quienes se enferman -aún con certificado- terminan recibiendo menos, y el incremento salarial no compensa esa pérdida. Como dijo Medina, “no alcanza ni para un kilo de yerba”.
En palabras simples: los municipales no tienen derecho ni a enfermarse.
Un régimen hecho a medida del poder
El régimen local tiene una lógica dual: por un lado, en el discurso oficial se presentan aumentos que “superan la inflación”; por otro, se aplican normativas que recortan el salario cuando el trabajador incurre en tardanzas, ausencias justificadas o enfermedades, incluso cuando están respaldadas por certificado médico.
Esta contradicción, que se reproduce en muchos municipios con convenios colectivos desactualizados o débiles, termina beneficiando sistemáticamente al gobierno de turno. Nadie pone el ojo ahí para revisar un sistema que quedó anclado en otro tiempo.
En la práctica, los trabajadores municipales parecen no tener derecho ni a un aumento digno, ni a superar media hora de tardanza en todo un mes, ni a enfermarse o cuidar a un familiar enfermo sin ver reducido su salario. Y, sin embargo, es sobre ese esquema que el Ejecutivo construye su relato de “responsabilidad fiscal” y “aumentos por encima de la inflación”.
Mientras el Ejecutivo celebra su “orden” y los aumentos del 2 %, la discusión real no pasa por las cifras mensuales solamente, sino es hora de discutir un régimen laboral que quedó obsoleto, que se sostiene desde hace años sin revisión política ni sindical profunda.
