Paritarias 2025: cuando el Excel dice una cosa y la realidad otra
La última paritaria municipal de 2025 cerró formalmente un año de negociaciones, pero dejó abiertas más preguntas que respuestas. El acuerdo alcanzado del 4% –indican desde el Ejecutivo- representa un incremento salarial anual acumulado del 43%, cifra que consideran suficiente para afirmar que los salarios municipales le ganaron a la inflación.
Ese es el mensaje central que intenta instalar el jefe de Gabinete, Miguel Amadeo. Sin embargo, cuando se analizan los datos oficiales, el recorrido del año y las propias declaraciones del funcionario, el escenario se vuelve bastante más complejo.
Qué está diciendo Amadeo
El discurso oficial se apoya en tres ejes claros:
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La paritaria 2025 “cerró bien”: un incremento acumulado del 43% frente a una inflación estimada en torno al 30%, con la conclusión explícita de que “se le ganó a la inflación”.
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El uso de sumas no remunerativas como una herramienta técnica para cerrar el año: permitieron no impactar en el aguinaldo, aliviar cargas patronales y ordenar los tiempos administrativos. Amadeo aclaró que no se trató de pago en negro, que fue legal y de carácter provisorio.
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Un futuro paritario abierto: no se garantiza la continuidad de paritarias mensuales, no se descarta un esquema trimestral y toda definición queda atada a dos normas clave: la ordenanza fiscal impositiva y el presupuesto 2026.
Inflación real y salario real: dónde aparece la tensión
Con el dato de noviembre ya publicado por el INDEC, la inflación acumula un 27,9% en los primeros once meses de 2025 y alcanza el 31,4% en la comparación interanual. No se trata solo de un promedio anual: los rubros que más aumentaron fueron Vivienda, agua, electricidad, gas y combustibles (3,4%), Transporte (3%) y Alimentos, que crecieron por encima del índice general e impactaron directamente en las canastas que miden pobreza e indigencia.

A este cuadro se suma la evolución mes a mes de los precios. Un gráfico elaborado por Chequeado.com, en base a datos oficiales del INDEC, muestra que entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025 la inflación mensual se mantuvo persistentemente activa, con picos del 3,7% en marzo, 2,8% en abril y un nuevo repunte hacia el último tramo del año, hasta ubicarse en 2,5% en noviembre. Es decir, aun en un escenario de desaceleración, los precios nunca dejaron de subir.
Este recorrido es clave para entender la discusión salarial. El Ejecutivo compara un 43% acumulado anual contra una inflación interanual del 31,4% y concluye que hubo una mejora. Pero el salario no se cobra acumulado desde enero: se percibe mes a mes, mientras la inflación avanza todos los meses.
Durante gran parte de 2025, los aumentos salariales llegaron de manera escalonada y, en varios tramos, a través de sumas no remunerativas, empataron o quedaron por debajo de la inflación mensual, especialmente en los meses donde el costo de vida mostró mayores subas.
Cierra en diciembre, pero no explica lo ocurrido durante el año, cuando el salario municipal corrió por detrás del aumento sostenido de los precios en los consumos esenciales.
No remunerativos: legales, pero discutibles
Amadeo defendió el uso de sumas no remunerativas como una salida excepcional y transitoria. Sin embargo, en el mismo relato reconoció que esta herramienta:
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se utilizó en 2024
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se dio por cerrada
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y volvió a implementarse en 2025
No hay una contradicción legal, pero sí una tensión política evidente entre el carácter “provisorio” que se plantea y una práctica que se repite. Mientras tanto, el impacto sobre el trabajador es concreto: menor aguinaldo y una postergación del efecto real del aumento salarial.
“El ofrecimiento va a ser el mismo”
Otro punto que genera ruido es cuando Amadeo afirma que, más allá de la modalidad, “el ofrecimiento va a ser el mismo”. Traducido al llano, el mensaje es claro: cambiar la frecuencia de las paritarias no implica mayor salario, sino menos instancias de revisión.
Las paritarias mensuales se justificaron en contextos de alta inflación. Hoy, con una inflación más baja pero aún activa en rubros sensibles, se analiza volver a esquemas trimestrales sin garantizar mecanismos automáticos de ajuste. Menos reuniones no significan mejores aumentos: significan el mismo porcentaje con menor capacidad de corrección si los precios vuelven a acelerarse.
Ministerio de Trabajo: dos relatos que chocan
Aquí aparece una de las contradicciones más profundas. Desde ATE, su secretaria general Patricia Medina remarcó que esta fue la última paritaria del convenio anual firmado ante el Ministerio de Trabajo, lo que implica que los trabajadores municipales ingresan al nuevo año sin una pauta salarial vigente.
Amadeo, en cambio, relativizó el rol del organismo:
“No hay ninguna disposición del Ministerio de Trabajo que nos ordene tratar la paritaria de una manera determinada.”
Ambas afirmaciones no pueden ser verdaderas al mismo tiempo. El Ministerio no fija porcentajes, es cierto, pero sí valida convenios. Y cuando un convenio termina sin uno nuevo, la incertidumbre salarial es real. ATE pone el foco en esa consecuencia concreta; el Ejecutivo discute atribuciones, pero no explica qué marco protege hoy a los trabajadores.
Un año que cierra, un futuro que no
La paritaria 2025 está cerrada. El 2026, no.
No hay certezas sobre:
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la periodicidad de las negociaciones
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el porcentaje de los futuros aumentos
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ni el margen real del Ejecutivo
Todo queda supeditado al presupuesto y a la ordenanza fiscal. La señal política es clara: sin esas herramientas, no hay promesas salariales.
En síntesis, el salario municipal puede cerrar arriba en el Excel, pero no le ganó a la inflación en el bolsillo durante el año. Y mientras se discuten números del pasado, los trabajadores municipales ingresan a un nuevo ciclo sin garantías claras sobre su ingreso futuro.
