Lasfor se adapta al nuevo escenario económico y acelera su salida al mundo
En un contexto económico que genera incertidumbre en gran parte del sector industrial, la empresa alimenticia Lasfor, de San Antonio de Areco, mantiene planes de inversión y expansión aun cuando el consumo interno muestra altibajos y varias fábricas de la zona redujeron actividad o directamente cerraron. Para su socio, Norberto Laboranti, la clave está en tomar decisiones mirando el escenario real, incluso cuando ese escenario obliga a trabajar con menos margen.
El empresario sostiene que el cambio de rumbo económico que se anticipaba con la llegada de Javier Milei al gobierno no lo tomó por sorpresa y que, en cierto modo, la empresa venía preparándose para un esquema más abierto y con menor inflación, aunque eso implique más dificultades para vender. Según explica, cuando se entiende hacia dónde va la economía, las decisiones deben tomarse en función de eso, porque ignorar el contexto suele terminar mal para cualquier empresa.
En los últimos años, la firma atravesó fuertes variaciones en las ventas que, según Laboranti, no siempre estuvieron relacionadas con el consumo real sino con las expectativas económicas. Hubo períodos en los que los clientes se abastecieron por temor a una devaluación fuerte y luego dejaron de comprar durante meses porque tenían stock acumulado. Esa situación generó picos de facturación seguidos por caídas abruptas, lo que obligó a ajustar producción e inversiones.
También influyó el comportamiento de precios en un mercado cada vez más competitivo. En productos de consumo masivo, explica, no alcanza con fijar valores más altos para cubrir costos, porque si el precio queda fuera de mercado directamente no se vende. El volumen termina siendo determinante para sostener la estructura, algo muy distinto a lo que ocurre en rubros de lujo donde se puede trabajar con pocas unidades.
A pesar de ese escenario, la empresa decidió seguir adelante con proyectos industriales que vienen planificándose desde hace varios años. Entre ellos se encuentra la reorganización de líneas de producción, la compra de maquinaria y el traslado progresivo de parte de la planta a nuevas instalaciones, un proceso que requiere tiempo y que obliga a mantener niveles de stock suficientes para no interrumpir la producción.
Laboranti considera que, aunque el actual esquema económico hace más difícil el día a día, también permite planificar a largo plazo, algo que durante años fue casi imposible. La posibilidad de proyectar inversiones a cuatro o cinco años resulta clave para una industria que necesita amortizar equipos, desarrollar productos y abrir mercados nuevos.
En paralelo, la empresa busca crecer fuera del país. Uno de los procesos más avanzados es la negociación con potenciales clientes en China, iniciada a partir de contactos comerciales y participación en exposiciones internacionales. El vínculo comenzó con intercambios por correo electrónico, envío de muestras y reuniones virtuales, y luego avanzó hacia instancias más formales.
Se trata de un mercado exigente, donde la compañía participa en segmentos muy específicos, como granolas y cereales especiales, lo que limita el volumen pero también abre oportunidades en nichos donde la competencia es menor. El ingreso no es inmediato, ya que requiere registros de producto, marcas y habilitaciones, pero la empresa continúa avanzando en ese proceso.
La estrategia de crecer paso a paso también se refleja en la organización interna. Parte de la maquinaria actual es de origen chino y forma parte de un esquema productivo que se irá modificando con nuevas líneas y cambios de planta previstos para los próximos años. El objetivo es mejorar la eficiencia sin detener la producción, algo que obliga a planificar cada movimiento con anticipación.
El presente contrasta con la situación de otras industrias locales. En Areco, varias fábricas dejaron de operar en los últimos años, mientras que Lasfor continúa activa y con proyectos en marcha. Laboranti evita hablar de crecimiento espectacular, pero reconoce que la empresa logró sostenerse porque tomó decisiones anticipándose a los cambios y adaptándose a cada etapa.
La compañía fue fundada por Norberto Laboranti y Miguel Ignacio Sforzini, dos amigos que iniciaron el proyecto con una pequeña línea de producción de cereales y snacks y que, con el tiempo, fueron ampliando el negocio hacia productos más especializados y mercados más exigentes. Esa lógica de crecimiento gradual, basada en reinversión constante y búsqueda de nuevos clientes, sigue siendo hoy el eje de la empresa.
En un escenario donde la economía obliga a recalcular todo el tiempo, la apuesta de la firma es seguir invirtiendo aun con incertidumbre, con la idea de que la única forma de sostener una industria en el país es adaptarse antes que el contexto obligue a hacerlo.
