Duggan al ritmo de la tradición en una peña que superó todas las expectativas
Mientras esta nota llega a publicación, en Duggan la fiesta sigue girando entre gatos, chacareras y mucho más. Y si algo enseñan las peñas criollas es que no terminan cuando marca el reloj, sino cuando el último decide dejar la pista.

La noche del sábado tuvo sabor a fiesta popular en Duggan. El Club Vieytes fue escenario de una nueva edición de la Gran Peña organizada por el Centro Tradicionalista El Pampa, una propuesta que reunió a vecinos de la localidad, visitantes de San Antonio de Areco y amantes de las tradiciones criollas en una jornada que terminó superando ampliamente las expectativas de los organizadores.

Desde temprano comenzó a llegar público y, con el correr de las horas, el salón se fue colmando de familias, grupos de amigos y bailarines que encontraron en la peña una excusa perfecta para encontrarse, compartir y disfrutar de la música y las danzas folklóricas.

Según explicaron desde la organización, la idea surgió a partir del crecimiento que venían teniendo las actividades impulsadas por El Pampa. Las reuniones y encuentros tradicionales comenzaban a quedar chicos frente a la convocatoria, por lo que se decidió trabajar en conjunto con el Club Vieytes para dar un paso más y organizar un evento de mayor dimensión.

El resultado fue una noche que combinó música en vivo, danzas tradicionales y un gran cierre bailable. Sobre el escenario se presentaron Los Cairos y Vientos de Tradición, mientras que los grupos de baile Sentir Arequero y Duggan Tagüen aportaron color y movimiento a una velada donde la pista prácticamente no tuvo descanso.

Más allá del éxito de la convocatoria, desde El Pampa destacaron el valor cultural de este tipo de encuentros. La institución desarrolla durante todo el año distintas propuestas vinculadas a las tradiciones, entre ellas talleres de telar, folklore y platería, con la intención de fortalecer las costumbres criollas y generar espacios de participación tanto para vecinos de Duggan como para personas que llegan desde Areco y otras localidades.

La peña fue también una muestra de que el folklore sigue teniendo una enorme vigencia en la región. Porque cuando suenan un gato o una chacarera, todavía hay algo que se repite una y otra vez en esta tierra: la gente se levanta de la silla y sale a bailar.



