Estacionamiento medido: una refente gastronómica pidió diálogo y advirtió que el sistema espanta al turismo

Grisel Ramírez, propietaria de Raíces de Cacao, cuestionó la posibilidad de extender el estacionamiento medido a los días de semana. Aseguró que el sistema actual presenta múltiples fallas, pidió que el Municipio dialogue con comerciantes y prestadores turísticos, y durante la entrevista dejó una aclaración que también abrió otro debate.

Tras la reunión entre el Centro de Comercio y el intendente Francisco Ratto, donde se confirmó que el Municipio trabaja en un proyecto para extender el estacionamiento medido a los días hábiles en el centro de la ciudad, comenzaron a conocerse las primeras voces críticas.

Una de ellas fue la de Grisel Ramírez, propietaria de Raíces de Cacao, quien sostuvo que antes de ampliar el sistema debería resolverse el funcionamiento del actual.

El servicio es pésimo“, resumió. Según explicó, turistas y vecinos encuentran dificultades para pagar, los códigos QR muchas veces no funcionan y existen situaciones que generan malestar, como el cobro de una nueva estadía completa cuando se supera el tiempo permitido.

Esas falencias -dijo- terminan perjudicando al sector gastronómico y al turismo. “Lo que decimos los gastronómicos es que esto no nos sirvió para nada. Espanta a la gente en un momento donde las cosas están complicadas y tenemos competencia con otros pueblos que también buscan atraer visitantes”, afirmó.

Ramírez también puso en duda que la falta de estacionamiento durante la semana sea un problema real. Aseguró que nunca escuchó a un cliente dejar de ir a su local por ese motivo y que, en cambio, las quejas más frecuentes apuntan al funcionamiento del sistema.

Otro de sus cuestionamientos estuvo dirigido al destino de los recursos que recauda el estacionamiento medido. Se preguntó qué mejoras concretas recibe la ciudad a cambio y mencionó, entre otras cosas, la falta de baños públicos en la costanera, el estado de las calles y distintos servicios que, a su entender, siguen siendo una deuda pendiente.

También comparó la situación con su experiencia comercial en la Ciudad de Buenos Aires, donde explicó que existen espacios reservados para carga y descarga destinados a comerciantes, una herramienta que facilitaría el trabajo cotidiano de muchos locales.

Insistió -además- en que el sector gastronómico quiere formar parte de las decisiones y colaborar para que Areco siga creciendo.

“Queremos que el pueblo esté hermoso. Estamos dispuestos a participar de los proyectos. Lo que pedimos es diálogo y que las cosas funcionen bien”, expresó.

Una aclaración que también dejó una pregunta

Hubo, sin embargo, una frase que llamó la atención.

En medio de sus cuestionamientos, Ramírez sintió la necesidad de aclarar que no mantiene ningún conflicto con el gobierno municipal y que incluso trabaja junto al Ejecutivo en distintas iniciativas, como la Fiesta Nacional del Alfajor.

La aclaración surgió de manera espontánea y dejó un interrogante que trasciende el debate sobre el estacionamiento medido.

¿Por qué un comerciante siente la necesidad de aclarar que no está enfrentado con el Gobierno antes de expresar una opinión sobre una política pública?

Opinar sobre una medida que afecta a la actividad económica debería formar parte del debate democrático y no requerir aclaraciones previas. Cuando alguien siente la necesidad de empezar diciendo “no tengo ningún problema con el Gobierno” antes de expresar una crítica, vale la pena preguntarse qué clima se generó para que esa aclaración parezca necesaria.

Porque pensar y decir aquello que uno vive a diario, debería ser, simplemente, el ejercicio natural de un derecho. Y escuchar esas voces, una obligación de quienes gobiernan.

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