Del corazón de Duggan a la Selección Argentina: el homenaje de un padre que conmovió al país

Hay imágenes que trascienden el resultado de un partido. Y hay gestos que explican por qué, para muchos argentinos, un encuentro frente a Inglaterra nunca será uno más.

Lo que comenzó como el festejo por una victoria histórica terminó convirtiéndose en una escena profundamente conmovedora que recorrió el país. La emoción generada por el homenaje de Miguel Galarza, padre de José Luis Galarza -el único soldado de San Antonio de Areco caído en la Guerra de Malvinas- llegó a los medios nacionales e incluso alcanzó a la propia Selección Argentina.

En Duggan, Miguel siguió el partido de la tarde junto a Clara. Como miles de argentinos, vivió con angustia cada minuto del encuentro. Pero cuando llegó el triunfo sintió que debía ir a un lugar especial: el monumento que recuerda a su hijo.

Con una bandera argentina atada a una caña de pescar, caminó hasta la plazoleta donde se levanta el monumento. Mientras el pueblo seguía celebrando, vecinos comenzaron a acompañarlo. Los autos dieron vueltas por las calles haciendo sonar sus bocinas hasta llegar al lugar donde la emoción terminó desbordando a todos los presentes.

“Fue muy emocionante”, resumió Miguel en diálogo con esta productora. Frente al monumento, en un instante cargado de memoria y sentimientos, levantó la mirada hacia la imagen de su hijo y le habló como si lo tuviera enfrente: “Perdimos en Malvinas, pero le ganamos a Inglaterra.”

No fue una frase de revancha. Fue el desahogo de un padre que hace más de cuatro décadas convive con la ausencia y que encontró, en un triunfo deportivo, una manera de abrazar una vez más la memoria de José Luis.

El video de ese instante llegó también al plantel de la Selección Argentina a través del kinesiólogo arequero Luis García, integrante del cuerpo técnico nacional. La historia emocionó a los jugadores y despertó el interés de medios nacionales, que se comunicaron con esta productora para conocer los detalles de una escena que sintetizó como pocas el sentimiento de un pueblo.

La historia no cambió, el dolor tampoco. Pero por unos minutos, entre banderas, bocinas y lágrimas, un pueblo entero le dijo a uno de los suyos que nunca dejó de estar presente. Y quizá esa sea la victoria más profunda: comprobar que mientras exista memoria, quienes dieron la vida por la patria seguirán caminando junto a nosotros.

Repetimos el video que recorre el país 

Las palabras de la autora del video que terminó conmoviendo al país

Su nombre es Caro Alonso. Sin imaginar la dimensión que alcanzaría, registró con su teléfono una escena que, en pocas horas, se viralizó en redes sociales, llegó a medios nacionales y hasta fue vista por integrantes de la Selección Argentina.

En diálogo con esta productora, todavía emocionada por la repercusión, resumió lo que sintió aquella tarde: “No me imaginaba esto. Fue mucho más que un partido”. 

Caro contó que todo ocurrió de manera espontánea. Al llegar a la plazoleta de Duggan, vio a Miguel Galarza con una caña de pescar a la que había atado una bandera argentina. En ese momento comprendió hacia dónde se dirigía.

“Ahí vi que caminaba hacia el monolito de su hijo y me quebré. Fue terrible”. 

Mientras Miguel avanzaba, los vecinos lo acompañaban y los niños corrían alrededor del monumento entre banderas argentinas. Para Caro, esa imagen fue imposible de olvidar.

“Fue impresionante”, enfatizó la dueña del material audiovisual. 

Las imágenes comenzaron a circular rápidamente y miles de personas se sintieron identificadas con ese abrazo simbólico entre un padre y la memoria de su hijo caído en Malvinas. Desde entonces, los mensajes no dejan de llegar.

Uno de ellos se repite una y otra vez y, según cuenta Caro, resume el sentimiento de quienes vieron el video: “Abrazalo a Miguel”. 

Tal vez por eso esas imágenes emocionaron a tantos. Porque no mostraban únicamente un festejo deportivo. Mostraban a un pueblo acompañando a un padre en uno de los abrazos más profundos que puede dar la memoria.

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