Continúa el tironeo y la polémica por el legado de Molina Campos: ¿hay venta ilegal de obras?

La Fundación Molina Campos está intervenida por la Inspección General de Justicia desde hace un año. El conflicto se desató luego de algunas irregularidades en torno al cuidado del gran patrimonio cultural que dejó Florencio Molina Campos, el artista que pintó como nadie el campo argentino. Sus famosos almanaques de Alpargatas, que narraban con humor las costumbres gauchas, se convirtieron en la “pinacoteca de los pobres”. Nunca imaginó —falleció en 1959— que su obra terminaría en una disputa entre la Fundación que lleva su nombre, sus herederos y el Estado, en este caso el Municipio de Moreno.

Ahí, en Moreno, en el Museo Molina Campos, inaugurado en 1979, estaban sus obras. Ya no. El miércoles fueron trasladadas. Este episodio lógico en el devenir legal generó una relectura de la situación: el periodista Gabriel Levinas, experto del mercado de arte, dijo en el programa radial de Jorge Lanata que hay objetos de Molina Campos que se están vendiendo ilegalmente. No precisó cuáles, aunque dio a entender que no eran obras de arte, acuarelas y pinturas. Infobae Cultura se contactó con él. No dio precisiones. Se limitó a decir: “Nada de lo que digo es falso. Pero no voy a dar detalles. Fueron ofrecidos”.

En un reciente comunicado, el municipio bonaerense celebró “recuperar 132 obras y 1.000 objetos personales de la Fundación que habían sido trasladados al Museo Gauchesco Roberto Güiraldes en San Antonio de Areco”. El título del texto es entusiasta: “¡Recuperamos las obras de la Fundación Molina Campos!” Allí se lee que las obras “quedaron bajo resguardo del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires” y que “se encuentran en buen estado y un equipo técnico del Instituto se encargará de inventariar, catalogar y conservarlas para su exposición”. El objetivo, aseguran, es que “toda la comunidad pueda conocerlas y disfrutarlas”.

En diálogo con Télam, el interventor Denis Turnes contó que 125 obras estaban en el Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes y siete en la Universidad Nacional de San Antonio de Areco (Unsada), y que ya fueron trasladadas. El procedimiento comenzó el pasado miércoles por la mañana y terminó a las nueve de la noche. Los especialistas al mando son el director provincial de Patrimonio Cultural Pedro Delheye, la directora del Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo Viviana Melloni y la titular provincial de Cultura en Territorio Paloma Sánchez. “Fue un litigio complejo de resolver”, aseguró Turnes.

“Yo no puedo hablar en nombre de la fundación, porque soy, como dijo el interventor, un presidente desplazado. Hablo a título personal”. Adolfo C. Güiraldes, quien asumió su cargo en la institución el 11 de noviembre de 2019 y vio interrumpida su tarea el 24 de agosto de 2022, dialogó con Infobae Cultura. Para él, detrás de todo esto hay un acuerdo fallido. “La intervención se hizo porque nosotros teníamos cerrado un acuerdo de venderle el predio a la Universidad de Moreno”. El objetivo, según contó el año pasado, era llevar la Fundación a San Antonio de Areco, ciudad nombrada “Capital de la tradición” con varios museos del estilo.

Antes de que Güiraldes asuma como presidente, la gestión estaba comandada por Federico Pinedo, ex diputado y ex senador. Güiraldes solía ir a dar charlas, a tocar la guitarra, a participar de distintos eventos —su madre fue una de las fundadoras—, pero, según aclara, “no pertenecía a la Fundación porque entendía que no estaban haciendo las cosas bien. Cuando yo me hago cargo renuncian todos los miembros y queda solamente mi hermana (Consuelo Güiraldes), que me viene a pedir ayuda, y yo empiezo a ayudar, primero sin ser parte, hasta que después, bueno, había que armar una nueva comisión, y entonces me dicen que yo sea Presidente”.

¿Cómo empezó todo? En 1969, diez años después de la muerte del artista, se creó la Fundación Molina Campos con sede en Buenos Aires. A partir de entonces, llegó de Estados Unidos una donación de casi cincuenta cuadros; luego se sumaron más. El museo, inaugurado en 1979, se estableció en Moreno porque ahí Molina Campos tenía el rancho Los Estribos, una casa de fin de semana. Pero las autoridades de la Fundación alegaron que estaba muy deteriorado y no tenía las condiciones adecuadas para semejante colección. La opción propuesta fue San Antonio de Areco, donde ya hay un museo dedicado al artista; lo sostiene la Fundación Las Lilas.

En una nota publicada en 2021 en Infobae Cultura, su único nieto, Gonzalo Giménez Molina, quien no pertenece a la Fundación desde 2008, dijo: “Quiero que todos los argentinos y quienes visitan nuestro país puedan disfrutar de su obra. Mi abuelo pintó al hombre de campo en un intento de enaltecer su figura, y que hoy su obra esté mal conservada, que sea inaccesible o que tenga que competir con otros atractivos turísticos es triste y desafortunado para su legado”. Pero Güiraldes insiste en que los problemas obedecen a la gestión anterior. “La pusimos al día”, asegura. ¿Qué pasó entonces?

“Después salió el nieto de Molina Campos —continúa Güiraldes en referencia a Gonzalo Giménez Molina—, que estaba acostumbrado a poner condiciones porque tiene el 65% de los derechos pero no tiene ni el 0,001% del patrimonio de Molina Campos (eso pertenece a la Fundación). Dijo que si nosotros no hacíamos lo que él quería, iba a hacer una denuncia a la IGJ. Y terminó haciéndola: Me dijo: ‘Te voy a denunciar’. Yo le dije: ‘Lo que vas a hacer es que se pierda todo, pero hacé lo que quieras’. A él lo engañaron porque en la Municipalidad de Moreno le dijeron que iba a recuperar todo. Pero de ninguna manera le van a dar las obras”.

Infobae Cultura se comunicó con integrantes del círculo íntimo de Giménez Molina, pero prefirieron no dar ninguna declaración. Güiraldes, en cambio, opinó sobre lo que mencionó Gabriel Levinas: por ley, las obras podrían terminar en el Museo Nacional de Bellas Artes: “A nosotros no nos gusta mucho esa idea”, aunque asegura que es una mejor opción a que “las obras vayan a perderse a Moreno”. Y le viene un recuerdo: “En un momento que estábamos entregando las cosas rompen el diablo de madera de Molina Campos y le digo a la persona de la Municipalidad: ‘Pará, pará. ¡Le acabás de romper la cabeza!’ ‘Pegalo con poxipol’, me contestó. A ese nivel se trabaja”.

Lo que llevó a la intervención, explican desde la Inspección General de Justicia, fue que un día, en plena pandemia, apareció un cartel de “se vende” en el Museo Molina Campos y las obras fueron trasladadas a Areco. A partir de ese momento, como lo contó Infobae Cultura, el Municipio dictó una serie de ordenanzas. Ahí es cuando intervino la Inspección General de Justicia. En la documentación está redactado que la institución “en los últimos veinte años estuvo cerrada por un tiempo equivalente al de 18 años”. Ahora, con el procedimiento en marcha la pendiente no está para nada lista. Las denuncias vuelven a emerger.

El comunicado del Municipio de Moreno, publicado durante la tarde ayer, jueves 4 de mayo, donde celebra “recuperar 132 obras”, concluye así: “Es una gran emoción poder restituir estas obras al patrimonio cultural de Moreno porque son parte de nuestra historia y de nuestra identidad cultural morenense, así como de toda la cultura argentina”. Para Adolfo C. Güiraldes hay algo impostado en esa celebración. “Uno recupera algo que perdió. No se recupera y festeja lo que se está robando”, dice.

Y luego agrega que se trata de un error, de un error insoslayable: “Nosotros le entregamos 142 cuadros., ¿por qué tienen 132?”

Fuente: Infobae

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