Arte, fuego y movimiento: EFÍMERA transformó el Galpón Chamico
Por unas horas, el Galpón Chamico se transformó en una verdadera galería de arte en movimiento. Pinturas, collages, cerámica, esculturas, dibujo, grabado y diferentes procesos creativos convivieron este sábado en EFÍMERA, una propuesta que reunió a artistas y público en una experiencia donde las obras no sólo se expusieron: algunas también sucedieron frente a quienes recorrían el lugar.
La iniciativa nació justamente con esa idea: aprovechar la capacidad del Galpón para transformarse y reunir distintas ramas del arte dentro de un mismo espacio. “Nació un poco el nombre de eso, de mezclar algunas ramas del arte distintas y también Efímera para que sea un poco itinerante”, explicaron los organizadores durante la cobertura realizada en el lugar.
El encuentro fue impulsado por un colectivo de artistas multidisciplinarios y reunió expresiones que fueron desde la pintura, la escultura y los collages hasta la cerámica, los audiovisuales, el dibujo, el grabado y la danza contemporánea.
Durante la entrevista realizada en la jornada, los organizadores mencionaron entre los participantes a Catalina de Rico, Alejo Bianco, Cecilia Ferrijeiro y Federico Mercado, además de los trabajos de Epi, la participación de Áurea Taller de Artes y el grupo de cerámica Quemás.
Ver el arte mientras sucede
Uno de los atractivos de EFÍMERA estuvo precisamente en que el público no sólo encontró obras terminadas. La propuesta buscó acercarlo también al proceso de creación y generar intercambio entre quienes producen y quienes observan.
Una de esas experiencias fue la quema de cerámica en vivo, que permitió seguir de cerca el trabajo con el fuego y la arcilla. La actividad estuvo a cargo de las integrantes de Quemás, un grupo conformado por participantes provenientes de distintos ámbitos y localidades, entre ellas Areco, Luján, Mercedes y San Andrés de Giles.
La demostración formó parte de una jornada pensada desde el comienzo para combinar exposición y creación en vivo. La programación incluyó además una intervención de danza contemporánea y la participación especial de Áurea Taller de Artes.
Una obra creada para desaparecer
Otro de los puntos particulares de la jornada fue la construcción de una escultura colectiva realizada a partir de un ensamble de madera.
La obra tenía desde su origen un destino diferente: no había sido creada para permanecer.
Hacia el cierre de EFÍMERA, la escultura fue parte de una quema acompañada por tambores, completando simbólicamente una jornada atravesada por la transformación, el movimiento y el carácter transitorio del propio encuentro.
Un Galpón que cambia con cada propuesta
EFÍMERA volvió a mostrar también una de las características del Galpón Chamico, un espacio cultural autogestivo que se modifica de acuerdo con cada experiencia que recibe.
Esa capacidad de adaptación fue destacada también por los organizadores: “Es muy ecléctico el Galpón, se va transformando y hoy se transformó en galería de arte y en exposición”.
Después de albergar música, espectáculos y otras expresiones culturales, esta vez se convirtió en sala de exposición, taller y espacio de creación al mismo tiempo.
Ese espíritu también estuvo en el origen de EFÍMERA: visibilizar el trabajo autogestivo, generar redes y propiciar el encuentro directo entre artistas y público.
Una tarde en la que el arte ocupó cada rincón del Galpón y en la que algunas obras llegaron para ser observadas, mientras otras fueron creadas, transformadas y hasta desaparecieron allí mismo.



















