Reggae, Dub e improvisación: el viaje musical que tomó La Cava del Tokio
La Cava del Tokio volvió a convertirse en escenario para músicos de San Antonio de Areco, esta vez con una propuesta poco habitual: reggae, dub, electrónica y sonidos del folklore, de la mano de tres músicos arequeros que llevan muchos años compartiendo ese lenguaje musical.
Felipe Miranda, Bernardo Miranda y Tomás Francischelli llegaron con una idea que iba bastante más allá de interpretar un repertorio cerrado. La intención fue recuperar aquel reggae que los reunió desde muy jóvenes, pero atravesándolo con los caminos musicales que cada uno recorrió después.
“Nosotros venimos haciendo reggae desde que tenemos 14, 15 años”, recordaron durante la charla previa a la presentación. Hubo bandas, seguidores y una época en la que el género tenía una presencia mucho mayor. Ahora, la búsqueda pasa por volver a ese origen desde otro lugar.
Para ellos, el reggae es también un punto de encuentro. Uno de los músicos lo definió como la música que los conecta a los tres y destacó dos elementos fundamentales de esa elección: el swing y la improvisación.
La formación tuvo a Tommy en batería, Berni en bajo y Feli en teclados, aunque los roles no permanecieron rígidos. Hubo cambios de instrumentos, piano, electrónica y hasta quena, incorporando un sonido profundamente ligado al folklore.
“Hay una mezcla de cosas y de magias y de improvisaciones que van a pasar en el momento por única vez”, anticipaban antes de tocar.
El dub y una música que se construye en vivo
Dentro del universo del reggae, el trío puso especialmente el acento en el dub, una forma de experimentar con la propia música a partir de efectos, capas sonoras y manipulación de los sonidos.
La particularidad fue trasladar ese concepto al escenario. La propuesta tuvo deliberadamente una cuota de incertidumbre: los músicos conocían el punto de partida, pero no necesariamente el destino.
“Hay muchas cosas que sabemos cómo empiezan pero no sabemos cómo terminan”, resumieron sobre esa forma de tocar, donde el riesgo y la adrenalina también pasan a formar parte del espectáculo.
Areco y una movida musical que no se detiene
La presentación también sirvió para poner en valor el momento que atraviesa la música local y los espacios que abren sus puertas a distintas expresiones artísticas.
La Cava del Tokio viene consolidándose como uno de esos lugares, con propuestas de diferentes géneros y artistas locales que encuentran allí un escenario para mostrar trabajos que muchas veces se alejan de los circuitos más tradicionales.
Uno de los integrantes del trío, que actualmente desarrolla buena parte de su actividad musical en Buenos Aires, destacó particularmente esa característica: “Es impresionante lo que tocan los músicos de Areco”.
Y agregó una observación que describe el movimiento cultural de la ciudad: “El músico de Areco toca mucho y se muestra mucho”.
Esta vez fue el turno de una combinación difícil de encasillar y justamente por eso atractiva: una propuesta construida en el momento, atravesada por distintos sonidos y con lugar para lo inesperado.
Y, como sintetizó Tommy antes de comenzar, sin demasiadas vueltas: “Es una música para bailar”.








