Areco rindió tributo a Carlos Merti, referente cultural e histórico
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La tarde del sábado 6 de septiembre, la Biblioteca Popular Belgrano abrió sus puertas a un encuentro íntimo y emotivo para recordar la vida y obra de Carlos Merti, un hombre que dejó huellas profundas en la historia cultural, científica y educativa de San Antonio de Areco.

El homenaje contó con la presencia de su hija, Anahí, quien compartió con los presentes la experiencia de haber descubierto a su padre a través de las memorias de sus amigos, de sus escritos y de los rastros de una obra vasta y visionaria.

Aunque murió cuando ella era apenas una niña, con el paso de los años Anahí fue reconstruyendo la figura de aquel geólogo inquieto que, desde su trabajo en Vialidad Nacional, transformaba cada análisis de suelo en un portal hacia nuevas preguntas y descubrimientos. De sus viajes a Formosa, en plena selva y en tiempos en que la localidad de El Colorado apenas existía, Merti regresó con textos que describían con minuciosidad la flora, la fauna y hasta el comportamiento de los monos, adelantándose a investigaciones que hoy se reconocen como pioneras por haberse realizado directamente en el campo.

En Areco, su pasión se tradujo en instituciones y proyectos que marcaron generaciones. Fundó un museo de ciencias naturales que funcionó como una escuela abierta, donde los cuadernos de visitas escolares se llenaban con dibujos y asombros. Convocó a maestros, promovió la enseñanza de la historia y dejó como legado un modo de pensar la cultura que no se quedaba en los libros: la hacía carne en la comunidad.

Quizás uno de los hitos más recordados de su trayectoria haya sido la creación del zoológico y jardín botánico autóctono, un espacio que revolucionó la manera de concebir estos ámbitos en el país. Mientras los grandes zoológicos reproducían modelos europeos, Merti puso el acento en la fauna y flora propias, con un enfoque didáctico y de conservación que lo convirtió en un visionario. Aquella iniciativa, levantada en pleno siglo XX, no solo despertó curiosidad entre los arequeros, sino que también fue replicada por instituciones mayores, reconociendo el valor de mirar hacia lo propio.
Su trabajo como historiador también fue intenso y apasionado. Fue quien rescató la figura de Hipólito Vieytes, logrando que su nombre se anclara en la memoria colectiva de Areco con estelas, actos públicos y la presencia de descendientes del revolucionario. En cada gesto se adivinaba su convicción de que la historia local debía tener un lugar en las aulas y en el corazón de la comunidad.
El homenaje en la Biblioteca Belgrano no solo fue un repaso biográfico. Fue, sobre todo, una celebración de la persistencia de la memoria y de la importancia de recuperar figuras que, como Merti, sembraron cultura, ciencia e identidad en el suelo de Areco. Entre árboles y papeles, museos y plazas, su legado sigue vivo, recordándonos que la historia de los pueblos también se escribe con la pasión de quienes se animan a mirar más allá.
