Alcantarillas, zanjas y un efecto “represa”: qué detectó Hidráulica sobre los anegamientos en Areco

El problema no apareció ahora ni el informe corresponde a una visita reciente. Para entender qué se está discutiendo en el Concejo Deliberante de San Antonio de Areco hay que volver al 11 de junio, cuando técnicos de la Dirección Provincial de Hidráulica llegaron a la ciudad a partir de planteos realizados por el Municipio, concejales y vecinos por los anegamientos que afectan distintos sectores.

De aquella recorrida surgió posteriormente un Informe Preliminar, fechado en julio de 2026, elaborado por el Departamento de Proyectos de la Dirección Provincial de Hidráulica y bajo la responsabilidad del ingeniero Leandro Mugetti. El estudio aborda específicamente la problemática de los barrios Canuglio, Anespil y Presidente Frondizi e incorpora también los planteos de vecinos de Don Pancho.
Ahora ese documento vuelve al centro de la discusión porque desde el Concejo Deliberante se está pidiendo que las posibles soluciones identificadas por los técnicos provinciales se transformen en intervenciones concretas.

No es un cuestionamiento a la obra del río

Hay una diferencia importante para evitar confusiones.

El informe analiza preocupaciones que surgieron alrededor de los rellenos realizados en el marco de la obra de adecuación del cauce del río Areco, pero la conclusión de Hidráulica no responsabiliza a esos rellenos por los anegamientos de los barrios.

Por el contrario, el documento concluye que los rellenos propuestos “no son los causantes de los anegamientos registrados” y que tampoco impactan significativamente sobre el comportamiento del río Areco.

Por eso, el problema que aparece identificado en el estudio es otro y está relacionado principalmente con el recorrido de las aguas provenientes de la zona rural ubicada al norte de la Ruta Nacional 8 y la capacidad que encuentra ese caudal para continuar su escurrimiento antes de ingresar a sectores urbanos.

El punto donde el agua encuentra un freno

Durante la recorrida, los técnicos observaron que sobre la nueva Ruta Nacional 8 existen tres alcantarillas rectangulares de importantes dimensiones. Sin embargo, posteriormente, en el camino interno de la parcela 933ab, el agua encuentra estructuras con una capacidad menor.

Esa diferencia, señala Hidráulica, puede generar un embalse aguas arriba. Cuando eso ocurre, las aguas terminan cruzando la ruta e ingresando en la zona urbana.
El propio informe utiliza una descripción particularmente gráfica: señala que ese camino interno “parece funcionar como una represa”, haciendo que las aguas crucen la ruta.

Pero no es el único punto observado.

Los técnicos encontraron además que la zanja ubicada sobre el préstamo Este de la vieja Ruta 8, que conduce los excedentes hacia el río Areco, no se encuentra en buen estado de mantenimiento y tiene una dimensión considerablemente menor que la alcantarilla existente sobre la Ruta Provincial 31.

Qué propone Hidráulica

A partir de ese diagnóstico, el informe enumera una serie de posibles intervenciones.

Una de ellas es mejorar la capacidad de paso del camino interno de la parcela 933ab, ubicada entre la nueva Ruta Nacional 8 y la Ruta Provincial 31, en el sector por donde escurren las aguas provenientes de los campos situados al norte de la ciudad.

Para hacerlo plantea reemplazar la alcantarilla existente por otra similar a la ubicada sobre la Ruta Provincial 31 o construir varias alcantarillas a lo largo del camino.

También propone complementar esos trabajos con un alteo en el préstamo de la vieja Ruta 8 y adecuar la zanja existente para mejorar la continuidad de los excedentes y disminuir la posibilidad de embalse.

El trabajo técnico tampoco se considera terminado. Entre los próximos pasos, Hidráulica establece que continuará evaluando la cuenca de aportes que se desarrolla al norte de la Ruta Nacional 8 y avanzará en un proyecto de adecuación de la sección del préstamo de la antigua ruta y sus alcantarillas para asegurar un mejor funcionamiento del sistema.

Del diagnóstico al Concejo Deliberante

A partir de ese informe, un documento firmado por el concejal Ramiro Ramallo recoge las soluciones planteadas por Hidráulica y solicita avanzar con esas intervenciones.

El documento pide proporcionar mayor transparencia hidráulica al camino interno de la parcela 933ab; reemplazar la alcantarilla existente o construir varias a lo largo de ese camino; complementar las intervenciones previstas y adecuar la zanja de la vieja Ruta 8 para favorecer la continuidad de los excedentes.

También solicita continuar el estudio de la cuenca ubicada al norte de la Ruta 8 y ejecutar el proyecto de adecuación de la sección del préstamo de la antigua ruta y sus alcantarillas.

Es decir, el planteo que llega ahora al Concejo no introduce un diagnóstico diferente al realizado por Hidráulica: busca que se avance sobre las alternativas que el propio organismo provincial dejó planteadas.

Una advertencia mirando hacia la próxima crecida

El documento presentado por Ramallo termina con una frase que resume la preocupación detrás del pedido.

“Infortunadamente, el resto de las consideraciones técnicas y análisis de funcionamiento sólo resultarán observables ante un próximo desborde del Río Areco”, señala.

Hay además límites técnicos que el informe provincial deja establecidos. Por ejemplo, Hidráulica analizó la posibilidad de realizar un terraplén de defensa para Don Pancho, pero descartó elevar la vieja Ruta 8 porque podría provocar que las aguas quedaran embalsadas y terminar inundando el casco urbano, generando un problema mayor al que se busca resolver.

Qué falta ahora

La secuencia permite ordenar una discusión que por momentos puede confundirse con la obra de adecuación del río.

Primero estuvieron los reclamos por los anegamientos. El 11 de junio llegó Hidráulica y recorrió los sectores involucrados. En julio se produjo el informe preliminar que identificó problemas de escurrimiento y enumeró posibles soluciones. Ahora, a partir de ese documento, desde el Concejo Deliberante se solicita avanzar con esas intervenciones.

No se trata, según el propio informe, de corregir la obra de adecuación del cauce ni de responsabilizarla por estos anegamientos.

Se trata de otro problema hídrico que requiere sus propias respuestas.

El diagnóstico técnico ya está planteado y las posibles intervenciones también. El paso que queda por delante es definir cómo, cuándo y bajo qué organismo esas soluciones podrán pasar del papel a la obra.

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