San Camilo busca 2.000 donantes para sostenerse: “Estamos muy justos”
El Hogar San Camilo de Vagues atraviesa una situación algo más estable que meses atrás, cuando la demora prolongada en los pagos puso seriamente en riesgo su funcionamiento. Sin embargo, las cuentas continúan extremadamente ajustadas: quedan obligaciones pendientes, persisten dificultades con algunas prestaciones y la institución necesita ampliar considerablemente su base de donantes para conseguir previsibilidad.
El padre Francisco Berola, director del Hogar, estuvo en el programa “De Pura Sceppa”, donde actualizó la situación de una institución que este medio viene siguiendo desde los momentos más críticos de su economía.
Actualmente, alrededor del 40% de los residentes depende de Incluir Salud, otro 40% de PAMI, un 10% de IOMA y el 10% restante de distintas obras sociales. San Camilo no cobra a los residentes ni a sus familias, por lo que sus ingresos provienen fundamentalmente de esas prestaciones y de las donaciones.
Los pagos comenzaron a llegar, pero las cuentas siguen al límite
Después de haber atravesado períodos de hasta cinco meses sin cobrar, algunos pagos comenzaron a regularizarse. Berola explicó que PAMI abonó junio e Incluir Salud mayo, una diferencia sustancial frente al escenario que había llevado al Hogar a advertir públicamente sobre las dificultades para continuar.
Pero esa mejora parcial no significa que el problema esté resuelto.
“Tenemos para los sueldos ahora los primeros días, pero estamos muy justos, debemos cargas sociales, debemos AFIP, debemos algunos proveedores”, explicó Berola.
La dimensión económica se entiende también por la estructura que debe sostener San Camilo. El año pasado tenía 61 residentes y actualmente son 68, con la intención de llegar a unos 70. Al mismo tiempo, trabajan allí casi 90 personas, la gran mayoría en relación de dependencia.
Es una estructura importante destinada a sostener atención permanente, profesionales, alimentación, rehabilitación, medicamentos y todos los servicios cotidianos que requiere una institución de estas características.
De los grandes benefactores a muchos pequeños aportes
Durante años, el Hogar pudo complementar lo recibido de las obras sociales con grandes donaciones privadas. Berola recordó que hubo otras épocas en las que incluso se donaron estancias a San Camilo.
“Hoy esas cosas no suceden”, señaló.
Frente a esa realidad, la institución busca cambiar la lógica de su sostenimiento: en lugar de depender de pocos aportes importantes, intenta construir una comunidad mucho más amplia de pequeños donantes mensuales.
Actualmente cuenta con cerca de 600 aportantes y el objetivo es llegar a 2.000 donantes mensuales antes de fin de año.
La propuesta apunta a contribuciones que pueden ser de $5.000 o $10.000 por mes, de acuerdo con las posibilidades de cada persona. Más allá del monto individual, la clave está en la continuidad.
“Eso nos da mucha previsibilidad”, explicó Berola.
Medicamentos y pañales que San Camilo debe afrontar
A las dificultades económicas se suma otra situación que continúa sin resolverse.
Según explicó Berola, una parte importante de los residentes que dependen de Incluir Salud dejó de recibir medicamentos y pañales que anteriormente eran suministrados. La interrupción se remonta aproximadamente a septiembre u octubre del año pasado.
Desde entonces, esos gastos deben ser afrontados por la propia institución.
Para reducir costos, San Camilo compra pañales directamente en fábrica y algunos medicamentos en droguerías. Paralelamente, se iniciaron nuevas gestiones ante el Ministerio de Salud para intentar recuperar esas prestaciones.
¿Sigue existiendo el riesgo de cierre?
La pregunta volvió a aparecer durante “De Pura Sceppa” porque fue precisamente en ese programa donde meses atrás Berola había expuesto públicamente la gravedad de la situación que atravesaba San Camilo.
Esta vez, consultado nuevamente sobre la posibilidad de que el Hogar tuviera que cerrar sus puertas, el sacerdote respondió que no lo ve actualmente como algo factible, aunque evitó minimizar el escenario económico.
“Si uno lo mira estrictamente quizás uno se pueda asustar un poco. Pero bueno, por eso estamos trabajando, estamos trabajando en equipo. Yo creo que se van a superar. Son dificultades, pero el Hogar tiene 48 años de historia”, sostuvo.
La diferencia respecto de aquellos meses críticos existe, pero la situación sigue requiriendo recursos y previsibilidad para evitar que nuevos atrasos vuelvan a colocar a la institución frente al mismo escenario.
El vínculo con el Municipio
Durante la entrevista también se consultó por la relación con la Municipalidad de San Antonio de Areco.
Berola definió el vínculo institucional como “muy cordial” y mencionó colaboraciones concretas, entre ellas profesores que realizan actividades físicas y talleres con los residentes. También recordó la participación del intendente Francisco Ratto en la Fiesta de San Camilo y señaló que el Municipio realizó gestiones durante el período más complicado.
Sobre una eventual asistencia económica municipal, explicó que San Camilo no cuenta con residentes que dependan directamente del Municipio y diferenció ese tipo de financiamiento de las colaboraciones institucionales que reciben.
En ese tramo de la conversación dejó, sin embargo, una definición sobre el lugar que ocupa la institución en la comunidad:
“El Hogar es de Areco”.
San Camilo pertenece formalmente a la Orden de los Ministros de los Enfermos, los religiosos Camilos, pero Berola remarcó que ellos no se consideran propietarios de la institución.
“El Hogar es de los chicos, digamos, de los que viven ahí, de los residentes, de sus trabajadores. Uno no es el dueño”, expresó.
Una historia construida durante 48 años
Berola también puso el acento en una característica de San Camilo que muchas veces queda detrás de las urgencias económicas: el trabajo realizado durante generaciones.
Mencionó como ejemplo a Ricardo “Ricky” Company, uno de los históricos residentes, quien recientemente pudo transmitir el contenido de un libro publicado con acompañamiento de la UCA. Detrás de ese logro, explicó, están los profesionales que trabajan actualmente, pero también quienes décadas atrás participaron de su alfabetización y acompañamiento.
Es esa continuidad la que San Camilo busca preservar.
Por eso, además de pedir colaboración económica, Berola reiteró la invitación a los vecinos para que se acerquen a Vagues y conozcan el Hogar, sus instalaciones, sus residentes y el trabajo cotidiano que allí se realiza.
“Hay gente que vive en Areco y no conoce el Hogar”, señaló.
El desafío inmediato está planteado: pasar de aproximadamente 600 a 2.000 donantes mensuales antes de fin de año para lograr un ingreso solidario constante que permita afrontar gastos y reducir la incertidumbre ante posibles demoras en los pagos.
Berola lo resumió con una frase sencilla durante su paso por “De Pura Sceppa”:

