“En guarda” de palabra: resonador en el limbo y una versión oficial que no cierra
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(Spina habla de un convenio potencial sin firmar; la Cooperadora dice que tenía la plata para la obra. Sin contrato, sin peritaje y sin responsables)
El resonador magnético lleva 18 meses dentro de un contenedor sobre calle Moreno. La Cooperadora del Hospital Zerboni afirma que tenía la plata para la obra edilicia y que, ante demoras del Ejecutivo y la inflación, redirigió esos fondos para comprar un digitalizador de imágenes (ya en uso). El secretario de Salud, Fernando Spina, dice que el resonador no fue comprado por el hospital/municipio que pertenece a una empresa privada y que quedó “en guarda” para un potencial convenio que no está escrito y fue “de palabra”. Entonces, no hay ningún contrato, no hay peritaje público tras la inundación de mayo y nadie asume el estado del equipo.

Qué dijo cada parte
- Cooperadora (Horacio Morello). “Teníamos todo el dinero para la obra edilicia de instalación del resonador; pasó un año sin respuesta y no podíamos tener la plata parada: invertimos en el digitalizador (integra tomógrafo, mamógrafo, RX y ecografías, con envío digital de estudios)”.
- Secretaría de Salud (Fernando Spina). El resonador es de una empresa que lo dejó en guarda; no hay convenio firmado y la prioridad pasó a Hemodinamia y al área crítica. Sobre el resonador: “no es nuestra responsabilidad”.
Las contradicciones que no cierran
- “Equipo en guarda de palabra”. O fue adquirido o es propiedad privada en depósito; nada puede ser sin papeles.
- Guarda sin instrumento. Si hay “guarda”, debe existir acto/contrato que determine quién es depositario, qué seguro lo cubre y qué controles se hacen. No se mostró.
- Prioridad vs. custodia. Si hoy no es prioridad, ¿por qué no lo devuelven a la empresa hasta tener obra y contrato? Mantenerlo inactivo 18 meses y tras una inundación eleva el riesgo.
- Responsabilidades difusas. “No es nuestro” y “está en guarda” son frases incompatibles sin un documento que asigne custodia y seguro.
¿Quién paga si se arruina?
Sin contrato ni seguro claros, responde quien tiene la custodia (o su aseguradora), salvo un desastre absolutamente imprevisible.
- Con contrato y seguro: lo cubre la póliza según lo pactado.
- Sin contrato/seguro o con custodia deficiente: el deterioro puede terminar socializándose: lo paga el pueblo vía presupuesto municipal.
¿Contenedor marítimo cambia algo?
Decir “contenedor marítimo” no cambia lo esencial. Solo sería razonable si fuera reefer (climatizado) con energía continua y registros de temperatura/humedad, seguro específico y protocolos de inspección.
-Un contenedor seco puede ser estanco, pero no controla calor ni condensación: 18 meses ahí no es guarda adecuada para equipamiento médico de alta complejidad.
-Tras la inundación de mayo, correspondía un peritaje (fecha, fotos, mediciones) que certifique que el equipo está seco, sano y operativo. No existe informe público porque el secretario de Salud dijo: “No es responsabilidad del Estado”.
Marco normativo (en lenguaje simple)
- En el Estado, nada “de palabra”. Si el gobierno acepta tener un equipo ajeno en su predio, debe haber un papel firmado (contrato, acta o resolución) que diga quién lo cuida, qué seguro lo cubre y cómo se lo controla.
- “En guarda” = me hago cargo de cuidarlo. Quien recibe un bien en guarda debe protegerlo y devolverlo en buen estado. No alcanza con “no es nuestro”.
- Después de una inundación, hay que peritar. Sin informe técnico no se puede asegurar el estado del equipo.
- Transparencia mínima e inmediata: -Papel de la guarda: responsable, ubicación, llaves, seguros, controles., Póliza y coberturas efectivas, Peritaje post-inundación, Cronograma real: o fecha para instalar (si hay obra y contrato) o devolución del equipo mientras no sea prioridad, Datos del equipo: marca, modelo, año y requisitos; confirmar si el contenedor es reefer ((climatizado) con energía continua y logs de temperatura/humedad, registros de clima)
Lo comprobable hoy
- No hay resonador operativo.
- Sí hay digitalizador funcionando, financiado por la Cooperadora con fondos que iban a la obra edilicia.
- No hay convenio firmado por el resonador.
- El equipo permanece en un contenedor sobre calle Moreno hace 18 meses.
- No hay (publicados) contrato/acta de guarda, póliza ni peritaje post-inundación.
La Cooperadora resolvió lo urgente y mejoró el circuito de imágenes. El Ejecutivo cambió prioridades -válido si se explica- pero no ordenó jurídicamente el resonador. Entre la declaración de Spina y la denuncia de Morello, faltan documentos y sobran riesgos. Un “contenedor marítimo” no convierte una guarda precaria en solución: sin contrato, seguro ni peritaje, el resonador sigue en un limbo que nadie pidió y cuya cuenta, si se rompe, puede terminar pagándola la comunidad.
