La Sociedad Española celebró 144 años de historia y comunidad en Areco

Areco se vistió de colores y memorias para celebrar el 144° aniversario de la Sociedad Española. El Prado volvió a abrir sus brazos a la comunidad con una jornada que reunió a cerca de 300 personas, en un clima de gratitud y alegría que ni la lluvia logró opacar.

Intendente Francisco Ratto

Desde temprano se sintió el pulso festivo: mesas largas, manteles compartidos, risas y palmas. La música española llenó el aire de vida gracias al show vibrante de dos artistas que hicieron imposible quedarse quieto.

Las encargadas de ponerle voz y fuerza a la celebración fueron Nuria Vázquez y Rocío del Cielo, quienes trajeron hasta Areco el espíritu de su proyecto inspirado en el mítico dúo Azúcar Moreno. Con raíces profundas en la música española, ambas artistas desplegaron un repertorio lleno de energía y pasión, que hizo viajar al público a los años dorados del género y contagió a todos con su alegría. Fue un lujo tenerlas en el Prado, donde además de cantar compartieron la calidez de su historia y el compromiso con un estilo que llevan en la sangre.

Nuria y Cielo, enormes artistas que ofrecieron un show para destacar

No faltaron los premios, los regalos y el clásico almuerzo, ese ritual que es casi sinónimo de encuentro en Areco. Cada plato compartido fue también un gesto de memoria, un hilo más en el tapiz de una tradición que lleva casi un siglo y medio sosteniéndose con el esfuerzo de muchas manos.

Los agradecimientos se multiplicaron: a la Comisión Directiva, al intendente Francisco Ratto, al Cónsul de España en Zárate, Juan Carlos Rodríguez García, y sobre todo a quienes hicieron posible la jornada. Como bien resumieron los organizadores, “es mucha la gente para nombrar, más de 25 personas que han colaborado… vecinos de la Cinacina, Don Goyo, Mercante, Daniel Benítez, y tantos otros que se sumaron al festejo”. 

El Prado Español celebró su cumpleaños con la fuerza que da la memoria viva: la de una comunidad que nunca olvida que su historia se alimenta del presente y que el futuro se sigue sembrando entre abrazos, música y gratitud.

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