Una fiesta de la comunidad: inauguraron el edificio propio de la Secundaria 4
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“Bienvenidos a la nueva secundaria número 4. La escuela que es de todos y para todos.” La frase con la que cerró su discurso la directora Marien Barroso Moscato resume, sin rodeos, el espíritu de lo que se vivió hoy en Areco. La Escuela Secundaria N.º 4 “Malvinas Argentinas” estrenó su casa propia y, con ella, toda una comunidad educativa celebró un sueño colectivo: tener un lugar digno, pensado para enseñar y aprender, que abrace a estudiantes, docentes y familias.

La jornada fue una verdadera fiesta. Hubo aplausos, emoción y muchas lágrimas. También agradecimientos a vecinos, auxiliares, arquitectos, trabajadores del municipio, cooperadoras y autoridades que empujaron este proyecto desde hace años, incluso cuando solo era un anhelo sobre un baldío. Entre los nombres que resonaron, se destacó el de Chichita, una figura muy querida del pueblo, símbolo de la lucha silenciosa y persistente por el derecho a la educación.

“Fueron largos días de trabajo, acompañados de la convicción de que la educación transforma vidas”, dijo Marien al tomar la palabra, visiblemente emocionada. Y agradeció especialmente a quienes “un día soñaron una escuela en un baldío” y “llevaron la bandera de esta escuela siempre”.
La educación pública, bandera y derecho

Uno de los momentos más fuertes de la mañana fue el discurso del Director General de Cultura y Educación bonaerense, Alberto Sileoni, que subrayó la relevancia del Estado como garante del derecho a educarse en igualdad de condiciones, sin importar el tamaño de la matrícula o la ubicación geográfica.
“Esta es la escuela 271 que inaugura la gestión del gobernador Axel Kicillof”, remarcó. Y agregó: “Nosotros tenemos mucho respeto por el capital privado, pero no es probable que capitales privados pudieran hacer una escuela como esta”.
Sileoni repasó también que solo en esta semana se abrieron escuelas en Carlos Casares, Moreno, Hipólito Yrigoyen y Chacabuco, donde incluso se reabrió una institución cerrada. “Todos los chicos, todas las chicas, valen lo mismo para el Estado”, dijo. Y vinculó esa política con el espíritu de la frase del himno: la noble igualdad.
Una comunidad que empuja y construye

Quienes hablaron coincidieron en algo esencial: esta escuela no nació sola. Se construyó entre muchos. El intendente Francisco Ratto también lo expresó así: “Es un día de mucha emoción, donde la educación pública celebra. Celebra toda una comunidad, no solo la secundaria 4”. Y recordó con cariño el paso de muchos jóvenes por la Escuela Primaria 5, que durante años cobijó a la secundaria hasta la llegada de su edificio propio.
“Tenemos el honor y la obligación de hacer grande esta casa de estudios, de que puedan formarse los mejores jóvenes de San Antonio de Areco para todo el país, para todo el mundo, donde quieran ellos desarrollarse”, afirmó Ratto.
La nueva sede no solo es moderna y funcional: representa un símbolo. Uno que lleva nombre de soberanía y memoria: Malvinas Argentinas. No faltaron los veteranos de guerra, como Daniel y Fernando, presentes y reconocidos con respeto.
Una escuela con raíces y alas

“Esta escuela se viste de fiesta”, dijo Marien. Y no fue una metáfora: todo el evento respiró identidad, comunidad, emoción. Estaban los estudiantes, las auxiliares que “son el corazón de las escuelas bonaerenses”, como dijo Sileoni, y estaban las familias, los vecinos, los viejos docentes.
No es solo un edificio. Es un hogar. Un lugar donde crecer, donde aprender, donde sembrar futuro.
“Mis padres me enseñaron que la movilidad social existe. Y si yo pude, tengo la obligación moral de inculcarlo a cada paso que doy”, expresó la directora, en uno de los tramos más conmovedores de su intervención.
El acto cerró con música, abrazos, fotos grupales y esa sensación rara que solo da la alegría compartida. Porque cuando una escuela pública abre sus puertas, no gana un gobierno. Gana un pueblo entero.


