Un árbol de gran porte cayó en la Plaza Gómez y reabre el debate sobre el estado del arbolado urbano

Un árbol de importantes dimensiones cayó este jueves en la Plaza Gómez y, por fortuna, no provocó personas heridas. Sin embargo, el episodio pudo haber tenido consecuencias mucho más graves si al momento de la caída hubiera habido vecinos transitando o permaneciendo en el lugar.

No se trata de cualquier espacio público. La Plaza Gómez es uno de los lugares de encuentro más concurridos de la ciudad y cuenta con un sector de juegos donde, a diario, niños y niñas pasan largas horas junto a sus familias. Esa realidad hace que el episodio trascienda la caída de un árbol y vuelva a poner el foco en la necesidad de prevenir riesgos en espacios destinados a la recreación y el esparcimiento.

Consultados en el lugar,  el subsecretario de Infraestructura Urbana, Oscar Oviedo,  explicaron que el ejemplar presentaba una importante pudrición interna.

“Los árboles están añejos y han tenido un problema de pudrición en el centro. La tormenta terminó de darle lo que le quedaba de vida”, dijo el funcionario y agregó: “Ya paso con otros árboles también, es una plaza muy antigua”. 

Al observar el tronco podía apreciarse que gran parte del interior estaba deteriorado y que el árbol permanecía sostenido prácticamente por la parte exterior de la madera.

También señalaron que no sería un caso aislado.

Tras la caída, el sector fue señalizado mientras se evaluaban los pasos a seguir con el resto del arbolado.

Una pregunta que vuelve a aparecer

El hecho inevitablemente reabre un interrogante.

En febrero de este año, el Municipio impulsó una capacitación abierta sobre manejo del arbolado urbano -incluía funcionarios- donde se abordaron criterios técnicos para el cuidado, la poda y la planificación del patrimonio forestal de la ciudad.

La pregunta, entonces, no apunta a la capacitación en sí, sino a su aplicación práctica.

Si se sabía que existen ejemplares muy antiguos y con riesgo de pudrición interna, ¿se realizó un relevamiento sanitario de los árboles de mayor porte? ¿Existe un plan de inspección periódica para detectar ejemplares que puedan representar un peligro antes de que ocurra una caída?

Porque la propia explicación brindada tras el episodio indica que el árbol presentaba un deterioro interno importante.

Y allí aparece otra cuestión.

La pudrición en el interior de un árbol no siempre es visible para un vecino, pero justamente por eso existen evaluaciones técnicas, inspecciones y, cuando corresponde, estudios específicos para determinar si un ejemplar representa un riesgo.

No se trata de cuestionar la existencia de árboles históricos, que forman parte del patrimonio de San Antonio de Areco.

Se trata de preguntarse si, frente al envejecimiento natural del arbolado, existe un programa preventivo que permita identificar los ejemplares comprometidos antes de que la naturaleza tome la decisión por todos.

Porque esta vez fue un gran susto.

La próxima, en una plaza donde todos los días juegan niños y niñas, podría no terminar de la misma manera.

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