Un abrazo institucional: la semana de los CEC como ventana al cuidado educativo

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En los pasillos del Centro Educativo Complementario (CEC) las risas, el aroma del mate y el crujido de los cuadernos se entrelazan con la emoción de quienes hacen de la educación una experiencia de acompañamiento y alimentos que nutren tanto el cuerpo como el corazón.

En esta Semana de los Centros Educativos Complementarios, impulsada desde Psicología Comunitaria y Pedagogía Social, la vice directora Jesica D’Ambrosio irradia entusiasmo al pensar que, por estos días, el centro no solo se ve por dentro, sino que empieza a ser comprendido desde afuera: “visibilizar lo que hacemos, mostrar que aquí se educa, se cuida, se acompaña, y se alimenta”, es su sentir.

Vice directora Jesica D’Ambrosio

Y no es una tarea pequeña. Al abrir las puertas a comunidades escolares de jornada simple -inicial y primaria- este CEC deja de ser un espacio discreto para convertirse en uno luminoso, donde más de 200 niños y niñas (entre mañana y tarde) se sienten acompañados, apoyados y contenidos. Espacio en el que el barrio empieza a entender que aquí se teje algo más que conocimientos: se tejen trayectorias. Se tejen redes con las familias que confían aquí a sus hijos mientras van a trabajar, sabiendo que los están mirando, que están creciendo y recibiendo una merienda, un abrazo, y un estímulo para seguir aprendiendo.

María Ángeles Griguelo, inspectora de Psicología Comunitaria y Pedagogía Social

María Ángeles Griguelo, inspectora de Psicología Comunitaria y Pedagogía Social, reconoce que estas jornadas masivas son mucho más que una rutina: son una fiesta institucional donde se expone el vínculo entre comunidad y enseñanza, entre lo pedagógico y el cuidado. Y María Celeste Sandá, inspectora del nivel primario local, complementa esta visión: el CEC no solo prolonga la jornada escolar, sino que abre una puerta al respiro familiar, a la continuidad educativa y a un acompañamiento real a la vida cotidiana de las familias trabajadoras.

Y María Celeste Sandá, inspectora del nivel primario local

Este CEC, que ya sueña cómo festejará sus 50 años el próximo 23 de octubre, representa el presente de una historia extendida por toda la provincia. En 2022 había 171 CEC funcionando en Buenos Aires. De estos, 44 están en el AMBA y 127 en el interior, atendiendo a más de 27.000 estudiantes .

No son meros números: son miles de infancias, familias y trayectorias que encuentran en estos centros una prolongación de la escolaridad, del cuidado y del acompañamiento.

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