River se quedó con el clásico
por César Ferri
En la vuelta del fútbol oficial, para comenzar la temporada 2026, el clima volvió a ser protagonista. La lluvia caída en la tarde-noche del viernes afectó a los predios de los clubes y obligó a la suspensión de la jornada de infantiles e inferiores, así como también la suspensión de dos partidos programados en la primera división masculina: Los 14 – Unidos, y Capilla – Solís. Los dos equipos que quedaron libres en esta primera fecha fueron Huracán y San Patricio.

Con este panorama se jugaron tres encuentros, dos de ellos en Capitán Sarmiento. En primer término San Antonio obtuvo una contundente victoria al golear, 4 a 0, a Independiente. Alexis Quiroga (quien llegó de River) anotó dos goles, Matías Oyanguren (de penal) y Juan Oscaris fueron los autores de las conquistas del equipo de Julio Márquez.
Más tarde fue la presentación de San Carlos, que con dos goles de Nazareno Carrasco y el restante de Ricardo Barrientos, le ganó 3 a 0 a Robles.

En el Estadio Enrique Fitte se jugó el clásico entre Rivadavia y River (recientemente enfrentados en la final del Torneo de Verano, y que ganó River), y en un partido muy disputado y con todo tipo de condimentos la victoria volvió a ser para los de la Plaza Belgrano, esta vez por 2 a 1. El choque tuvo piernas fuertes y dientes apretados, dominios alternados, tensión, y resultados cambiantes.

Rivadavia se adelantó en el marcador a los 17’ por una corrida por la derecha y muy buena definición de Kevin Benítez. Luego el conjunto de Mario Fagnani (debutando como DT) sufrió la expulsión de Valentín De Blas, a los 37’, pero encontró alivio en el final del primer tiempo, cuando Lucas Gómez, de penal, puso el 1 a 1.

En el segundo tiempo se registró una mejoría en River, y el premio llegó a los 14’, cuando Matías Molina definió muy bien y puso el 2 a 1. Siguió el clima caliente y a los 24’, por doble amonestación, fue expulsado Luciano Conti. Rivadavia, sabiendo que el rival tenía dos jugadores menos, se multiplicó y casi que monopolizó el trámite; lo que no pudo es revertir el resultado. Falta de certeza en la definición, y aciertos defensivos en el rival, fueron los obstáculos para el Panzanegra.

Como otro de los detalles centrales a la hora de justificar la victoria riverplatense está la excelente contención por parte de Geremías Calabrono, del penal que ejecutó Joaquín Hernández, a 10’ del final. De ahí en adelante fue pura resistencia rojiblanca, hasta que el árbitro Luis Flores dijo que no había tiempo para más.

Así, con alto voltaje, volvió a rodar la pelota, y nos preparamos para otra vibrante temporada prometedora para nuestro pueblo futbolero.

