Ratto a vecinos de Villa Lía: “No tienen la más puta idea”

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(menos tiempo que hacer un carta… y sin insultar a nadie).

En democracia, cuando los vecinos se organizan y presentan un reclamo institucional por escrito, lo esperable es que el gobierno escuche, informe y resuelva. Pero en Areco, frente a un pedido por seguridad vial en el acceso a Villa Lía, la respuesta del intendente Francisco Ratto fue descalificación, desprecio y, en algunos tramos, insultos.

El detonante fue una carta enviada al Departamento Ejecutivo y al Concejo Deliberante, firmada por representantes de la Comisión de Seguridad de Villa Lía y vecinos, quienes advirtieron sobre el estado precario y peligroso del puente de acceso, dañado tras la última inundación. La solicitud fue clara: gestionar con urgencia ante Provincia la reparación definitiva del cruce, que sigue siendo el único acceso asfaltado al pueblo.

Pero la reacción del intendente y del delegado Mauricio Demelli fue de una virulencia inesperada.No tienen la más puta idea de lo que están diciendo”, afirmó Ratto al aire, en una entrevista que buscaba explicar la situación pero terminó en una especie de monólogo agresivo, donde los vecinos fueron tratados como “tirabombas”, “molestos”, “fastidiosos” y “gente que no tiene nada que hacer”.

No hubo, por parte del intendente, un solo gesto de autocrítica por la falta de comunicación oficial previa. No se reconoció que tal vez, si se hubiera informado mejor a la comunidad sobre el proceso de licitación del nuevo puente, la carta ni siquiera habría existido. Tampoco se valoró el reclamo como un acto legítimo de participación ciudadana.

Uno de los firmantes de la nota, Luis La Greca, se comunicó con esta productora para aclarar que la intención del reclamo fue simplemente velar por la seguridad vial y evitar accidentes. Y si bien hay un grupo de WhatsApp donde se comparten algunas actualizaciones, dijo algo muy claro:

“No todos sabíamos lo del pliego, ni del proyecto. Si se hubiera informado mejor, no se presentaba nada.”

Lo más alarmante es que la forma de responder se asemeja peligrosamente al estilo discursivo del presidente Milei: deslegitimar toda crítica, burlarse del reclamo, estigmatizar al otro como enemigo y convertir cualquier planteo en una amenaza personal. Ratto, que supo construir un liderazgo local basado en el diálogo y el consenso, hoy parece tomar clases aceleradas de confrontación sin freno.

Otra de sus frases lo expone con total claridad:

“Muchas veces, los que dicen cualquier cosa son militantes kirchneristas que lo único que quieren es embarrar.”

Como si toda queja, toda carta, todo video o toda expresión ciudadana fuera parte de una estrategia electoral del enemigo. Como si el vecino que firma una nota estuviera, en realidad, haciendo campaña.

Y no. El pueblo de a pie no se levanta pensando en elecciones ni en operaciones políticas. Se levanta temprano para ir a trabajar, para llevar a los chicos a la escuela, para cruzar ese puente que, después de cada lluvia, parece un accidente esperando a ocurrir.

La frase “No tienen la más puta idea” no es sólo un exabrupto. Es una forma de cerrar el diálogo. Y ese camino, en los pueblos, se paga caro. Porque no hay polarización posible cuando te cruzás al otro en la plaza, en el almacén o en el club. Y en Villa Lía, como en toda comunidad con la idiosincrasia arequera, eso se siente el doble. 

Ratto debería saberlo. Porque si ganó dos veces es porque fue percibido como distinto. Como alguien que no iba a jugar este juego de las chicanas ni de los desprecios. Si ahora elige ese camino, puede que su capital político empiece a erosionarse. Y no por culpa de los “tirabombas”, sino por lo que él mismo está dinamitando.

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