Las 96 viviendas: del sueño de la casa propia al abandono estructural

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(Una paradoja política en el corazón de Areco: el municipio evalúa la reactivación de las viviendas que su propio espacio político decidió frenar)

Mientras el Gobierno nacional anunció que rematará viviendas del Plan Procrear terminadas y sin entregar, en San Antonio de Areco la incertidumbre crece: las 96 casas del barrio “Héroes Vuelta de Obligado” están apenas al 25% de construcción y llevan dos años abandonadas. El municipio insiste en reactivar la obra, pero depende de decisiones que ya no se toman en el territorio.

El anuncio de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) de rematar por subasta pública las viviendas del Plan Procrear terminadas y sin entregar encendió alertas en todo el país. Sin embargo, en San Antonio de Areco, la preocupación es aún mayor: el complejo de 96 viviendas ubicado detrás del barrio Papa Francisco se encuentra paralizado desde el 10 de diciembre de 2023, con solo un 25% de avance y sin señales concretas de reactivación.

Un proyecto valuado en 1.900 millones y un futuro incierto

El jefe de Gabinete municipal, Miguel Amadeo, relató que el primer paso fue tasar el inmueble a través del Tribunal de Tasación Nacional, que lo valuó en unos 1.900 millones de pesos.

“El objetivo es que se terminen las casas, y ese es nuestro objetivo y nuestra ocupación”, señaló.

Según explicó, el Gobierno nacional planteó dos caminos posibles: vender el predio al municipio para que complete la obra, o subastarlo en forma pública para que un privado la termine.

“Eso se puede dar de dos maneras -detalló Amadeo- o el Estado nacional lo vende en forma directa al municipio y el municipio completa la obra, o lo subasta y un privado compra el terreno y finaliza los trabajos.”

Amadeo reconoció que es difícil pensar en una compra directa por parte del municipio, pero aclaró que eso no implica resignarse.

“Para eso tendríamos que asociarnos o encontrar un acuerdo con alguna empresa. Hay desarrolladores en Areco que están trabajando y haciendo mucho, y las posibilidades están. Nuestro objetivo es que, de la manera más rápida y práctica posible, la obra se retome.”

Empuje local en medio del parate nacional

A pesar del congelamiento de la obra pública impuesto por la administración de Javier Milei, el municipio sigue buscando vías alternativas de gestión.
Amadeo contó que mantienen reuniones virtuales con las áreas nacionales involucradas y que no se abandona la negociación:

“Ahora tuvimos un zoom la semana pasada. Ojalá encontremos alguna desarrolladora que le interese, que quiera participar en la subasta pública, compre el terreno, termine la obra y encuentre un organismo de financiamiento que le permita hacerlo.”

En su análisis, el funcionario describe el escenario económico:

“La Argentina es una montaña rusa. Hasta hace dos semanas el Gobierno parecía irse, y ahora estamos hablando de reelección. Pero todo lo que está ocurriendo hoy al menos nos permite proyectar. Hace dos semanas ni siquiera podíamos hacer eso.”

Del Procrear al abandono estructural

El anuncio nacional sobre los remates se refiere a viviendas terminadas y vacantes, no a proyectos inconclusos como el de Areco. Por eso, el futuro del Programa de Viviendas junto al barrio ya terminado “Papa Francisco” es todavía más incierto.
Sin presupuesto ni decisión política desde Nación, y con la alternativa de que un privado se quede con el terreno, el riesgo es que el proyecto pierda su sentido social y se convierta en un negocio inmobiliario.

En ese contexto, la gestión local mantiene la presión y las gestiones abiertas, pero con las manos atadas ante una política nacional que dejó de priorizar la vivienda.

“Nuestro objetivo sigue siendo que esas casas se terminen y que más familias arequeras puedan tener su hogar”, subrayó Amadeo.

La contradicción del ladrillo inconcluso

Lo que hay, en rigor, es una paradoja política evidente: el municipio intenta mostrar gestión frente al vacío, pero ese vacío proviene de las decisiones del mismo proyecto político al que adhiere.
El discurso local de esfuerzo y empuje convive con un gobierno nacional que desmantela las políticas que podrían hacerlo posible.

96 casas vacías. 96 familias esperando.
Y un gobierno local que se dice preocupado por el freno de las obras pero pertenece al mismo espacio que decidió detenerlas.
En Areco, la contradicción tiene forma de ladrillo inconcluso.

 

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