La Escuela N°12 cumplió 100 años y nadie se perdió el festejo
Ex alumnos, directoras, maestras, autoridades provinciales y locales, todos estuvieron presentes el pasado viernes para celebrar los cien años de la Escuela N°12 Ricardo Güiraldes. Ubicada en el paraje “El Tropezón”, muy cerca del límite con Baradero, el terreno donado por Teodoro Aubain en 1923 y más tarde la casa que para todos a partir de entonces fue su querida escuela rural, recibió a los invitados con un día de sol perfecto, con algo de viento que no opacó ningún festejo.
Así, se cumplió todo lo previsto: discursos de directivos actuales y pasados, ex alumnos – algunos octogenarios y más – y de la actual comunidad educativa para celebrar el centenario, en el mismo espacio donde hoy asisten los alumnos vecinos de Villa Lía y de campos cercanos. Todos, con la responsabilidad de enseñar y aprender en un contexto que cuando el clima no ayuda, se vuelve desafiante.
Lo recordó para FMSol “Ñata” Argibay, directora de la Escuela 12 por casi 19 años, con un período donde hasta sus propias hijas la acompañaron cada día. “Un momento único” calificó, donde todos “eran nuestros hijos. En esa comunidad, sus padres, su familia, me hicieron sentir parte y yo lo sentí y lo viví así los años que estuve“.
En un diálogo mantenido el mismo día del aniversario, Ñata recordó aquellos trabajos con INTA en sus inicios y las recorridas a caballo los 15 kilómetros hasta llegar los días de lluvia – “no se faltaba nunca porque cómo iba a faltar la maestra … si los chicos estaban en la escuela y los padres… en aquel momento no existía el no ir”- y cómo la comunidad la cuidaba: “Eso es invalorable”.
“Con muy pocas palabras, lo que recibí fue más que lo que yo di” cerró su charla la también vecina de Villa Lía. Y en la celebración, parece que todos tuvieron el mismo pensamiento: acompañar el festejo con gran asistencia, almuerzo compartido y baile en el patio por la tarde.





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