Jamístika vuelve esta noche al Galpón Chamico

Un encuentro de música, improvisación y arte joven

Esta noche, el Galpón Chamico vuelve a transformarse en escenario para las nuevas generaciones. Jamístika, el encuentro artístico con música en vivo y distintas disciplinas, celebra una nueva edición con la fuerza creativa de quienes están inventando sus propios espacios en San Antonio de Areco.

“La Jamístika nace de haber hablado con quienes integraban la banda Mantra y de ver una necesidad en tantos artistas con tan pocos espacios en Areco”, cuenta Santiago Colatruglio, joven actor e integrante de la organización. “Más allá de que desde lugares por fuera de la gestión pública municipal están creciendo y tomando iniciativa unos cuantos, nos pareció necesario traer este tipo de movidas que hemos visto en Capital y que en Areco alguna vez pasaron”.

La propuesta es sencilla y potente: músicos y músicas se reúnen para improvisar, ensamblarse y crear en el momento. “La idea es traer distintos músicos que se puedan ensamblar y que coordinen entre algunas personas de nuestro equipo y entre ellos qué cosas tocar. Es una metodología que nació con el jazz y después se fue replicando de distintas maneras, pero nosotros igual siempre le queremos agregar nuestra impronta. En el equipo somos unas 13 personas: la mayoría son músicos, pero algunos no lo somos y queremos mezclar diferentes ramas del arte”, explica.

La primera edición fue una verdadera muestra del potencial joven: participaron artistas de AFAN (Capital Federal) con poesía y movimiento, y estuvo la banda local Zaguán, parte del equipo organizador.
Esta noche, el encuentro suma nuevos invitados: Deux Morts, banda de Hurlingham y Caseros, y Ranchero Vinilo de la mano de Andrés Moscato. También habrá un DJ con vinilos, y como siempre, Zaguán será la base lista para improvisar con quienes se animen a participar.

“Tenemos ganas de mostrar lo nuestro, expresarnos, y nos parecía que el Galpón Chamico era el mejor lugar para eso”, dice Santiago. “La invitación es para cualquier músico que quiera participar y compartir; no hace falta que tenga banda, la idea es ensamblarnos, compartir”.

En tiempos en que los espacios culturales no siempre alcanzan, Jamístika aparece como un faro joven y autogestivo, un lugar donde distintas ramas del arte se cruzan en vivo y el público forma parte de esa energía colectiva.

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