El periodismo golpeado por la pérdida de Carlitos Retucci
Y así es el periodismo también: un ejercicio constante de contar lo que pasa, aun cuando lo que pasa nos duele. Días como este me devuelven la certeza de que, más allá del oficio, soy un ser humano afectado por lo que narra.
Juan Carlos y yo nos conocíamos de muy chicos. Crecimos cruzándonos entre pasiones compartidas, sobre todo el fútbol y el periodismo, dos lenguajes que él vivía con una intensidad luminosa. Siempre fue un apasionado: de River, del oficio, de cada proyecto que encaraba con una entrega admirable.
Con trabajo, esmero y una fuerza enorme, logró sostener un medio propio, conseguir el canal y mantener vivo CSHoy24 Multimedios (@cshoy24multimedios), confiable, cercano, comprometido. Para mí, siempre fue una fuente amiga, alguien a quien acudir con la certeza de que del otro lado había profesionalismo y humanidad.
Me queda dando vueltas, con mucha nostalgia, eso que nos quedó pendiente. Ese proyecto tan simple y tan nuestro que alguna vez imaginamos hacer juntos: armar un espacio para hablar de fútbol, poner el medio y dejar que él relatara. Un sueño chiquito, compartido, que la vida fue postergando. Lo no hecho a veces pesa más que los recuerdos.
Hoy se va alguien joven, querido, respetado. Y en medio de esta conmoción me queda también la gratitud por haberlo tenido cerca, por habernos cruzado en este camino y con todo mi respeto por la manera en que vivió el oficio.
Cada integrante de esta productora abraza con el corazón a Marcela y a su familia.
Y me quedo con esta tristeza quieta, con esta certeza amarga y amorosa a la vez: Juan Carlos dejó huella. Y eso, incluso en el dolor, es un consuelo.
