El Museo Güiraldes, golpeado por la inundación, resguarda su patrimonio y avanza con las tareas de recuperación

Te contamos esta noticia en pocas líneas

  • El Museo Ricardo Güiraldes logró resguardar su patrimonio cultural tras la inundación que dejó 80 cm de agua en su interior, gracias a un protocolo de emergencia y a la reserva construida tras el desastre de 2009.
  • Aunque no hubo pérdidas patrimoniales, el edificio sufrió daños estructurales, especialmente por la humedad, que ahora es el principal enemigo.
  • Se llevan a cabo tareas intensas de limpieza, desinfección y secado, y se estima que el museo podría reabrir al público recién en diciembre.

Tras el temporal que dejó más de 430 milímetros de agua en San Antonio de Areco, el Museo Ricardo Güiraldes activó su protocolo de emergencia y logró proteger el acervo cultural que custodia. Si bien -contó su director Patricio Santos Ortega- el edificio sufrió daños significativos por la entrada de aproximadamente 80 centímetros de agua, el equipo pudo resguardar documentos, fotografías, obras pictóricas y piezas de soguería gracias al sistema de reserva implementado luego de la gran inundación de 2009.

Ese espacio de resguardo, construido en 2010 con apoyo de una fundación holandesa, resultó clave en esta nueva emergencia. El agua ingresó al edificio principal, pero el llamado “rescate” del patrimonio pudo realizarse sin pérdidas culturales gracias a la rápida intervención del personal. El sistema de elevación improvisado con cajones plásticos donados previamente permitió salvar muebles y vitrinas de exposición.

A pesar de la gravedad del episodio, el nivel del agua fue menor al de 2009, cuando el agua alcanzó un metro cuarenta. Sin embargo, el impacto no fue menor: parte de la biblioteca sufrió daños, algunas sillas ya presentan hongos y el sistema eléctrico de las vitrinas colapsó, lo que obligará a su reconstrucción total.

La humedad es ahora el mayor enemigo. El edificio requerirá semanas, posiblemente meses, de ventilación constante para poder “curarse” antes de reabrir sus puertas al público. Durante ese tiempo, habrá equipos trabajando todos los días para limpiar, desinfectar y restaurar los espacios afectados.

Además del museo, otros sectores del predio también fueron fuertemente impactados. La pulpería “La Blanqueada” y la Matera recibieron daños materiales severos. En este último caso, se reportaron pérdidas importantes en cocinas, heladeras, vajilla y hasta en la chancha de gas, arrastrada por la corriente.

El plan de recuperación incluye una apertura escalonada, comenzando por la pulpería, ya que presenta menos complicaciones técnicas. Se espera que la reapertura total se logre recién hacia diciembre.

La comunidad respondió con una notable solidaridad: se recibieron donaciones de trapos de piso, materiales de limpieza, cepillos de dientes para tareas de restauración detallada, y la colaboración de estudiantes y concejales que facilitaron recursos.

El museo, que forma parte del acervo histórico y simbólico de Areco, enfrenta ahora un proceso lento y riguroso. Su equipo enfatiza que el patrimonio no puede ser apurado ni sometido a los tiempos de la política. La prioridad es resguardar la memoria local con el compromiso y la ayuda de toda la comunidad.

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