EDITORIAL: El show de las denuncias, cuando la distracción es la verdadera estrategia
EN POCAS LÍNEAS
- Mientras los vecinos de Areco sufren las consecuencias de una nueva inundación, el gobierno municipal monta un show de denuncias cruzadas con el jefe de Bomberos.
- Detrás de las acusaciones mediáticas, se lee un claro problema personal entre el Intendente y Testoni.
- El escándalo sirve de distracción.
- Pero el periodismo está para recordar, analizar y preguntar.
- Aquí planteamos una mirada que surge tras escuchar ambas campanas.
En San Antonio de Areco, la política parece haberse convertido en una puesta en escena. Los funcionarios hablan, pero no entre ellos; hablan frente a los micrófonos, a los flashes, a los periodistas. Y cuando uno habla frente a un periodista sabe perfectamente lo que está haciendo: está enviando un mensaje, está queriendo que lo escuchen.
Nada es inocente. Nada.
Esta productora escuchó atentamente todas las campanas, como corresponde. Ahora vamos a hacer nuestro trabajo: analizar, plantear preguntas que nadie responde y ser la voz de tantos.
El intendente Francisco Ratto montó su propio escenario en medio de una crisis institucional que ya se transformó en escándalo público. Primero, las acusaciones hacia el jefe de Bomberos, Guillermo Testoni. Luego, la ratificación pública de esas denuncias. Finalmente, la escalada: 24 acusaciones, denuncias penales cruzadas, un quiebre institucional sin antecedentes recientes y un municipio que sigue alimentando el fuego con cada declaración.
Lo que deberían ser conversaciones institucionales reservadas, informes cruzados, auditorías formales y protocolos de emergencia, se convirtieron en un espectáculo de declaraciones cruzadas donde cada palabra parece pensada no para resolver el problema, sino para obtener un titular.
Y no es cualquier tema: hablamos de desobediencia en medio de una catástrofe climática. De vecinos que debieron ser evacuados mientras, según el intendente, el jefe de bomberos no autorizaba rescates porque los pedidos venían del municipio. Hablamos de llamados no atendidos, de disputas personales, de rencores que se mezclaron con el agua del río en suba.
Hablamos de algo muy grave: la posibilidad concreta de que haya habido vidas en riesgo porque dos dirigentes no lograron -o no quisieron- coordinarse.
¿Se trata realmente de una búsqueda de la verdad y la transparencia, o es una gran maniobra de distracción?
¿Y qué hizo realmente este gobierno por el pueblo inundado?
Mientras se monta la novela mediática de los problemas personales entre la máxima autoridad del pueblo y el jefe de bomberos voluntarios, surge una pregunta elemental:
¿Por qué no dedicar ese tiempo y esos recursos a colaborar, por ejemplo, con la CEOSP para que se releve rápido a todos los damnificados y puedan acceder a los subsidios de emergencia?
Eso sería un buen uso del tiempo. Eso sería gobernar.
Pero mientras el intendente y su equipo amplifican el escándalo, los verdaderos problemas siguen sin respuesta.
Hace apenas unos días, Areco sufrió una de las inundaciones más duras de los últimos años. 430 milímetros de agua dejaron barrios enteros bajo el agua, evacuados, daños incalculables, vecinos desbordados, un sistema de Defensa Civil y un Ejecutivo que mostraron sus carencias en tiempo real.
Cuando uno va al archivo -porque eso es parte del trabajo del periodismo- no puede evitar recordar que la gran inundación de 2009 partió la historia de este pueblo en dos. Fue entonces cuando se discutieron los grandes planes de manejo hídrico. Obras, estudios, retenciones aguas arriba, ampliación de puentes, consensos técnicos y políticos que, durante años, buscaron dar respuestas estructurales al drama del agua. Pero desde 2016, y bajo otras administraciones, los consensos fueron reemplazados por presiones sectoriales, cambios de rumbo, falta de inversión real y un progresivo abandono del plan integral que alguna vez existió.
Es legítimo entonces preguntarse:
¿Qué gestión real se hizo en los últimos años para prevenir lo que acaba de volver a ocurrir?
¿Cómo Ratto no iba recibir al gobernador con una sonrisa cuando viene a reafirmar las obras que podrían minimizar estos desastres?
¿Cómo justificar que su propio espacio político haya frenado esas obras durante la gestión de Vidal, mientras hoy el gobierno nacional de Milei directamente elimina toda posibilidad de financiamiento?
Eso debe ser molesto para esta gestión, pero es la verdad. Es la segunda gestión de Ratto y las obras fueron gestionadas por la anterior gestión, frenadas por su espacio (el de Ratto) y continuadas por Kicillof.
El periodismo para los gobiernos a veces sirve, a veces molesta.
Esta vez, al intendente le sirvió tener un periodista en la sala -con micrófono apagado- como testigo involuntario de una acusación cuidadosamente expuesta delante de todos.
Esto pasó para no hacerse cargo de levantar el telón. Pero el periodismo también está para incomodar, para volver al archivo, para revisar lo que se prometió y no se hizo, para mirar lo que no se quiere mostrar. Es importante entender que el periodismo no es un decorado.
Mientras tanto, el barro sigue en las calles y el agua apenas empezó a irse.
Y hoy es el Día del Bombero Voluntario. Esa institución, la misma que hoy está siendo arrastrada al barro político por quienes deberían estar protegiéndola. Esa institución que sigue contando con el respaldo de su comisión directiva, de su cuerpo activo y de buena parte de la comunidad.
¿Por qué no se honra esa labor con un acto público donde las autoridades estén presentes?
El intendente, en cambio, elige echar en cara el dinero que el pueblo junta bajo una tasa creada por ordenanza: “Juntamos 15 millones de pesos y pensé que todo iba a cambiar”, dijo.
¿Qué significa eso? ¿Que las relaciones institucionales se compran?
Otra vez, habría que recordarle que todo lo que hace este gobierno es financiado por el vecino. Siempre por el vecino.
Y ninguno se queja. Jamás.
Cuando se usa el aparato del Estado para montar shows, lo que se termina dañando no son las personas en el ring, sino las instituciones. Las mismas instituciones que el pueblo sostiene con su esfuerzo diario, esperando que funcionen -sobre todo—-en los momentos críticos.
Y tampoco es la primera vez que el jefe del Cuerpo de Bomberos, Guillermo Testoni, es cuestionado.
Pero nunca antes con este nivel de espectáculo mediático montado desde el propio Ejecutivo.
Señores: el pueblo no los eligió para verlos jugar al escándalo, sino para que trabajen.
La política es gestión, no espectáculo.
¿O acaso, en el fondo, de eso se trata todo esto? De un gran ruido mediático para distraer a los vecinos y que no denuncien la desorganización, la falta de previsión y la ausencia de respuestas reales ante los problemas que sí le cambian la vida a la gente.
Producción periodística y editorial: DBosco Digital
Este editorial es fruto de un análisis propio, después de escuchar todas las voces y revisar los antecedentes que los funcionarios prefieren olvidar. El periodismo no es espectador de la puesta en escena: es archivo, memoria y preguntas.

