Décadas de abandono terminaron en derrumbe: Areco pierde otro pedazo de su historia ferroviaria

En pocas líneas

  • Parte de los antiguos galpones ferroviarios ubicados junto a la estación de San Antonio de Areco colapsó este viernes.
  • El derrumbe reabre el debate sobre el estado de conservación del patrimonio ferroviario local y sobre décadas de abandono que terminaron convirtiendo a uno de los sectores más emblemáticos de la ciudad en una ruina cada vez más difícil de recuperar.
  • Además, el hecho encendió una señal de alarma por la seguridad del lugar porque el predio suele ser frecuentado por personas que buscan refugio y por chicos y chicas que ingresan atraídos por las viejas construcciones, por lo que el derrumbe podría haber derivado en una tragedia.

Tiempo estimado de lectura 2 minutos

El derrumbe ocurrió este viernes en el predio lindero a la estación ferroviaria. Vecinos y trabajadores de la zona registraron la caída de una estructura que forma parte del patrimonio histórico de San Antonio de Areco.

Un fuerte estruendo sorprendió este jueves a trabajadores de la zona ferroviaria de San Antonio de Areco. Lo que en un primer momento parecía un ruido aislado terminó revelando una escena preocupante: parte de los antiguos galpones ferroviarios ubicados detrás del predio donde actualmente funciona Nutrien colapsó sobre sí misma.

Las imágenes registradas minutos después muestran una estructura severamente dañada, con techos desplomados, vigas de madera quebradas y cientos de ladrillos esparcidos sobre el suelo.

Según pudo reconstruir este medio a partir de testimonios de personas que se encontraban en el lugar, el derrumbe se produjo de manera repentina y fue precedido por un fuerte ruido que alertó a quienes trabajaban en las inmediaciones.

El episodio vuelve a poner en discusión el estado de conservación de uno de los sectores históricos vinculados al desarrollo ferroviario de Areco.

La estación San Antonio fue inaugurada en 1892 y durante décadas constituyó una pieza clave del ramal ferroviario que unía la región con Pergamino. A su alrededor se levantaron galpones, depósitos, talleres y otras construcciones que formaban parte de la actividad cotidiana del tren, fundamental para el transporte de pasajeros y cargas.

Con el cierre de los servicios ferroviarios en la década de 1990 comenzó un lento proceso de deterioro. El paso del tiempo, la falta de mantenimiento y la ausencia de proyectos de recuperación terminaron convirtiendo a gran parte del predio en una postal del abandono. La propia estación fue señalada durante años por organizaciones y vecinos como un espacio con graves problemas de conservación.

Las fotografías obtenidas por este medio permiten dimensionar la magnitud de la pérdida. No se trata solamente de paredes y techos antiguos. Son construcciones que forman parte de la memoria material de una ciudad que creció alrededor del ferrocarril y que todavía conserva en ese sector algunos de los testimonios más visibles de su pasado ferroviario.

Por el momento no se reportaron personas heridas. El desenlace pudo haber sido mucho más grave. El predio suele ser utilizado como refugio ocasional por algunas personas y también es frecuentado por niños/ñas y adolescentes que ingresan para recorrer el lugar. El derrumbe vuelve a poner sobre la mesa no sólo el deterioro patrimonial, sino también los riesgos concretos que implica el estado de abandono de estos edificios.

Nota Anterior

La salud mental golpeó la puerta de la agenda local, el silencio dejó de ser una opción

Siguiente Nota

Esta es la nota más reciente.