De Duggan a la tapa de Clickpolo: Daiana Cuenca, una de las mujeres que abrió camino en un mundo que ya no es solo de hombres
Hay historias que, vistas desde un pueblo, adquieren otra dimensión. Daiana Cuenca nació y creció en Duggan, partido de San Antonio de Areco, y esta semana su rostro llegó a la tapa de la edición del 14 de septiembre de la revista especializada Clickpolo.
La publicación eligió contar su historia desde Francia y la presentó como “una mujer que se abrió camino en un oficio de hombres”. No es una definición casual. Cuenca lleva más de una década trabajando como petisera y buena parte de ese recorrido transcurrió fuera de la Argentina.
El vínculo con los caballos estaba mucho antes de que aquello se convirtiera en un trabajo. Su padre, conocido como Cacho Cuenca, también fue petisero y domador. Sin embargo, Daiana no comenzó siguiendo un plan profesional. Según contó a la periodista Guadalupe Aizaga, empezó en 2013, cuando tenía 21 años.
“Empecé de metida nomás. Mi novio había agarrado su primer trabajo y yo lo ayudaba. Después me contrataron de ayudante”, recordó en la entrevista.
Aquel novio es Matías Mascareño, hoy su pareja y compañero de una vida atravesada por los caballos y los viajes.
De Duggan a Europa
El primer trabajo de Daiana fue, precisamente, en Duggan, con Matías Ballesteros. Después llegaron dos temporadas entre Inglaterra y Argentina, un trabajo con una jugadora holandesa y, en 2018, una experiencia que la llevó todavía más lejos: el Estocolmo Polo Club, en Suecia.
Allí permaneció cuatro años. Más tarde comenzó una nueva etapa trabajando para Tete Fanelli en Europa, recorrido que continúa en la actualidad.
La entrevista fue realizada desde Chantilly, Francia, donde Daiana se encontraba trabajando y donde, además, volvió a participar de una competencia muy particular: la carrera de petiseros. Junto al Colo, la dupla de Mustanga consiguió ganarla por tercer año consecutivo.
Y cuando habla de esa carrera aparece una de las frases más personales de la entrevista:
“Ganarla es una gran satisfacción, más con mi compañero de vida”, contó Daiana.
No se trata solamente de una competencia. Detrás están quienes cuidan, preparan y acompañan diariamente a los caballos, un trabajo indispensable para el polo pero muchas veces mucho menos visible que el de quienes ingresan a la cancha.
“Una mujer tiene que demostrar constantemente que sabe”
La historia personal de Daiana llevó a Clickpolo a plantear también una discusión que excede su recorrido individual: el lugar de las mujeres dentro del polo y, particularmente, en los trabajos vinculados a este deporte.
La propia revista dedica su editorial de esta edición a ese debate y señala que, aunque hoy existen más mujeres vinculadas al polo, todavía tienen poca presencia en determinados puestos.
Cuando Aizaga le preguntó directamente si considera que el polo es un ambiente machista, Cuenca no esquivó la respuesta: “Es un trabajo muy machista”.
Y explicó por qué desde su propia experiencia: “Una mujer tiene que demostrar constantemente que sabe montar, que es fuerte o que merece estar ahí. A un hombre se lo presupone competente hasta que demuestre lo contrario”.
Probablemente sea una de las frases más fuertes de toda la entrevista. No habla solamente del polo profesional, sino de esa diferencia, todavía presente en muchos ámbitos laborales, entre tener que demostrar que se puede y que se dé por sentado que se puede.
Daiana reconoce, sin embargo, que algo comenzó a cambiar. Cuando empezó a viajar, en 2015, había muchas menos argentinas realizando ese trabajo. Hoy, asegura, se ven más.
Pero para ella la explicación también está en la propia historia del deporte: “El polo nació y se desarrolló durante mucho tiempo como un ambiente muy ligado a hombres. Eso deja una cultura y unas dinámicas que no desaparecen simplemente porque hoy haya mujeres compitiendo”.
El sueño estaba en Areco
Quizás el final de la historia sea el que mejor devuelve todo a su punto de partida.
Después de tantos años viajando, de Inglaterra a Suecia y de Argentina a Francia, cuando le preguntaron cuál era su sueño como petisera, Daiana no habló de un gran club europeo ni de una nueva competencia.
“Mi sueño era tener mi terreno y casa en Argentina, y lo logré trabajando como petisera”.
Quiere viajar un tiempo más. Tiene proyectos junto a su pareja y reconoce que no piensa pasar toda la vida trabajando de lo mismo.
Pero hay algo que, después de tantos kilómetros recorridos desde aquel comienzo en Duggan, parece no estar en discusión: “No me imagino una vida sin caballos”.
Fuente: entrevista de Guadalupe Aizaga a Daiana Cuenca, publicada en Clickpolo, edición Nº 743, 14 de septiembre de 2026. Fotos: Guadalupe Aizaga (@lupeaizaga)



