Anita Segovia: “No tengo palabras para agradecer todo el apoyo que estamos recibiendo en este momento tan duro”.
Lo cuenta con la voz entrecortada, a veces gana la emoción en el relato. Pero ella misma lo dice: “La gente ha respondido de una manera que nosotros no lo podemos creer, toda la solidaridad y todo el apoyo… el empuje que nos da la gente para seguir adelante y en un momento así,,, que no te dejan caer”
Es Ana – Anita – Segovia. El pasado jueves 28 noviembre el fuego arrasó su casa. Junto a su esposo Pochi Ríos y su pequeña hija, perdieron todo. Pertenencias, recuerdos de siempre y un hogar que fueron adaptando de a poco. Ella con su trabajo en el Registro Civil, él reconocido como el sodero de toda la vida para muchos habitantes de este pueblo.
De inmediato, tras conocerse la noticia del incendio, comenzaron a llegar los mensajes y los gestos solidarios de vecinos, compañeros de trabajo y gente que desde el anonimato se suma a ayudarlos para salir de ésta.
“Soy de San Andrés de Giles y la verdad es que ese mismo día, a los pocos minutos que avisé de lo que estaba sucediendo, los tenía a todos acá y el pueblo de San Antonio de Areco… la verdad que está respondiendo de una manera que es lo que más movilizado nos tiene a nosotros” contó Anita a Noticias. ” Pochi es una persona muy querida por el pueblo… la gente ha respondido de una manera que nosotros no lo podemos creer, toda la solidaridad y todo el apoyo, el empuje que nos da la gente para seguir adelante y en un momento así …que no te dejan caer“.
“Lo que más nos moviliza la solidaridad que tuvo la gente con nosotros desde, no sé, desde donarnos, aunque sea de a mil, de a dos mil pesos” – al ALIAS ANI.SEGOVIA.MP – “de acercarnos productos de limpieza, juguetes para la nena, ropa para nosotros que nos quedamos con lo opuesto, literalmente, con lo que teníamos ese día. Y cada vez que alguien se acerca terminamos llorando porque no podemos creer la masa de gente, que se acercó hacia nosotros y que se ofreció a ayudar”.
Para el domingo, la solidaridad se hará realidad con un festival en el Club River Plate. Desde las 19 horas, en la sede frente a la Plaza Belgrano, actuarán Oscar Ovando, Fogoneros Dúo, Brenda Maidana, Dúo Cumbia2 y Grupo Esmeralda, con servicio de cantina y muchos sorteos a los que se podrá acceder con la entrada que costará 5 mil pesos. “Impresionante la movida que está haciendo la gente por nosotros, así que agradecer de todo corazón, no hay palabra porque un gracias no es suficiente nunca para todo lo que está haciendo el pueblo por nosotros” sintetizó Anita, “agradezco vivir en un pueblo y en uno tan solidario como es Areco. Yo hace siete, casi ocho añitos que estoy viviendo acá y la verdad que no tengo palabras para agradecer todo el apoyo que estamos recibiendo en este momento tan duro“.
“SE TE ESTÁ PRENDIENDO FUEGO TODA LA CASA”
¿Cómo te enteraste? La pregunta del cronista de Noticias a Anita generó un diálogo que vale la pena compartir:
Anita: – Estaba trabajando en la oficina y me llama la vecina que tiene la despensa en la esquina y me dice: “Se te está prendiendo fuego toda la casa”. Esas fueron sus palabras, literales. Y entré en desesperación porque cuando me dijo toda la casa, pensé lo peor y lo fue. Una compañera me trajo en la camioneta. Trabajo en el registro civil, salimos por Sarmiento y cuando doblo en la Quetgles veo una humareda negra que ya se veía a cinco cuadras y dije, no, no puede ser esto.
-¿Estaban trabajando en algo?
– Nada. La realidad es que habíamos hecho una instalación nueva, aparte, para los aires acondicionados, para que no hubiera ningún desperfecto eléctrico. Después de todo el caos y de que pudimos sacar todos los escombros, terminamos descubriendo que había una conexión eléctrica vieja en la casa cuando mi suegra tenía eso como garage de su auto, previo a que Pochi se haga su departamento ahí. Esa conexión nunca se inutilizó y se construyó el departamento de Pochi cuando era soltero con una instalación nueva. Al no inutilizarse eso, bueno, no resistió. Uno no se imagina nunca que puede llegar a pasar una cosa semejante.
–En Areco tuvimos inundaciones y el agua se va y después, como que te calmás. Esto es totalmente diferente…
–Yo nunca había presenciado un incendio, jamás. Sí, he visto imágenes de gente que se le prende fuego a la casa. Pero vivirlo así en carne propia, el daño que causa el fuego, nunca me imaginé cosa semejante. En el sentido más literal de la palabra, me llevó todo. No te deja nada sano. Absolutamente nada. Desde los reboques de la casa, el piso, los azulejos, los electrodomésticos ni hablemos, todo lo que era el mobiliario. Nuestros recuerdos, fotos de nuestro casamiento, de nuestra bebé, de su bautismo, los juguetes de la nena… Bien o mal, uno grande se las arregla de otra manera, a una nena de seis años es difícil explicarle que perdió todas sus cosas tan amadas por el fuego. Y empieza a preguntar, y dónde está esta cosa, y dónde está, no sé, mi palo de hockey, ella que va a su amado hockey. Y nada, es difícil de procesar para ella, que es tan chiquitita, y para nosotros como padres tener que enfrentarnos a todos sus cuestionamientos, que son lógicos.
-Y el esfuerzo, cuando se hace la propia casa….
– Puse en una publicación en mis redes, estar del otro lado de la vereda, con esa impotencia de decir, no podés hacer nada. Te tenés que quedar ahí parado, viendo cómo se te destruye la vida por completo. Gracias al accionar de los bomberos, a su arduo trabajo, que estuvieron muchas horas para poder apagar el incendio… Pero lamentablemente no se pudo salvar.
–¿Se mantuvo como estaba? En algún momento dijeron que tenían miedo de que el fuego afectara la construcción
–La realidad es que sí se derrumbó. Quedaron dos paredes. Teníamos machimbre y chapa, y eso se consumió por completo. El viernes, a mediodía, por ahí vino la gente de Defensa Civil a hacer una inspección, porque había peligro de derrumbe en la casa. Inspeccionaron, y nos dijeron que había que tirar dos paredes, porque se habían rajado todas por el fuego., había que tirarlas. La realidad es que le pegaron un masazo y la pared se vino sola abajo, al igual que el techo, las chapas empezaron a caer solas. De lo que era la parte de adelante, que teníamos cocina, comedor y nuestra habitación, no quedó absolutamente nada. Del baño nada tampoco, solamente quedó la última parte que construimos nosotros, que era la habitación de la nena. Lo interior se perdió por el mismo calor del fuego y el hollín y toda la porquería que voló ahí, pero la estructura, por suerte, la pudimos salvar; las dos paredes de la habitación de la nena y el techo.





