Acto por el Día de la Madre en la Plaza Gómez
La Plaza Gómez volvió a ser punto de encuentro para celebrar a quienes dan vida, abrigo y esperanza: las madres. Representantes del Rotary Club, del Club Huracán y de la Municipalidad de San Antonio de Areco encabezaron el tradicional acto, acompañados por vecinos, instituciones y familias que se acercaron a rendir homenaje.

El momento central fue la plantación de nuevas plantas junto al monumento de la madre. “Como símbolo de dar vida, de construir futuro y de envejecer entre todos este lugar que nos cobija”, expresó la conductora del acto al invitar al intendente municipal, Francisco Ratto, al presidente del Rotary Club, Ricardo Galloso, al presidente del Club Huracán, Alberto Ramírez, y a las representantes de Rotaract, Interact y Rueda Interna.
El intendente Ratto compartió unas palabras cargadas de afecto y cercanía:
“¿Qué decir de las mamás? Son los seres más increíbles sobre la tierra. Hacen milagros. Son capaces de cualquier cosa, sobre todo de acompañar, de estar siempre, de orientar, de guiar. A mí lo que más me gusta de las madres es la incondicionalidad. Están siempre, de la forma que sea y como sea.”
El presidente del Rotary Club, Ricardo Galloso, destacó “el amor insuperable y el sacrificio constante” de las madres, y recordó a aquellas que ya no están, invitando a tenerlas presentes “con nostalgia y gratitud, recordando los primeros años de vida en los que nos forjaron como personas”.
La hermana María Delicia Gómez realizó una oración especial, pidiendo bendiciones para todas las madres, en especial para las que atraviesan momentos difíciles o esperan un hijo, y agradeciendo el don de la vida y el amor desinteresado que las define.
El encuentro contó también con presentaciones artísticas y musicales que llenaron de alegría la mañana, y con obsequios para las mamás presentes, un gesto simple pero lleno de ternura que fue recibido con sonrisas y emoción.
Entre los momentos más gratos se destacó la participación de los queridos Papelnonos, que con su calidez y entusiasmo compartieron canciones, aplausos y abrazos, aportando esa energía contagiosa que solo ellos saben transmitir.
Así, entre risas, recuerdos y música, el acto cerró con un mensaje: celebrar a las madres es también honrar la vida. Porque en cada flor que florece y en cada árbol que crece en la Plaza Gómez, late la memoria de tantas madres que siguen presentes…en la ternura, en la enseñanza y en el eco suave de sus manos sobre nuestra frente.
