Tres generaciones y una misma historia: de la imprenta de Armando Vergara del Pozo al arte de Lola y Luna
La grabadora Lola Vergara del Pozo y su hija, la fotógrafa Luna Zanou, inauguraron este sábado una muestra conjunta en Paseo de Areco. Dos generaciones y dos lenguajes visuales se encuentran en una exposición impulsada por Irene Chikiar Bauer, responsable de las actividades culturales del espacio.
Paseo de Areco sumó una nueva propuesta a su agenda cultural con la apertura de una muestra que reúne grabado y fotografía y, al mismo tiempo, a dos generaciones de una misma familia: Lola Vergara del Pozo y su hija Luna Zanou.
La exposición, en Alsina 175, nació a partir de una convocatoria de Irene Chikiar Bauer, responsable de las actividades culturales de Paseo de Areco, quien viene promoviendo allí muestras y propuestas vinculadas con artistas locales y de otros puntos del país.
“Admiro mucho el trabajo de Lola, me parece una excelente grabadora, y además lo que me encanta es haber descubierto a Luna con las fotos”, contó Chikiar Bauer durante la presentación.
La coincidencia de madre e hija no fue un detalle menor para ella: “Me fascina esto de tener madre e hija aquí en Paseo de Areco”.
El espacio se prepara además para cumplir dos años en octubre, aniversario para el que Chikiar Bauer anticipó nuevas propuestas culturales. “Vamos a seguir con nuevas muestras”, adelantó.
Luna Zanou: mirar Areco a través de sus sombras
A sus 25 años, Luna Zanou encontró en la fotografía un lenguaje que comenzó a explorar mucho antes de convertirlo en profesión.
“Siempre agarraba las cámaras que había por casa, las primeras digitales, y me pasaba sacando fotos”, recordó.
Durante la pandemia decidió avanzar con una formación profesional y estudió en la Escuela Argentina de Fotografía, donde se recibió de técnica superior en Imagen Fotográfica. Antes de eso, contó, buena parte de su aprendizaje había sido autodidacta.
Para esta muestra eligió un trabajo construido a partir de recorridas por San Antonio de Areco y de algo que suele atraer especialmente su mirada: las sombras.
“Me gusta mucho observar las sombras que hay y cómo las sombras transforman los espacios”.
Las fotografías surgieron principalmente de caminatas por la zona del río, buscando aquello que puede pasar inadvertido para quien transita cotidianamente esos mismos lugares.
“Fue salir caminando por Areco, por distintos lugares, más que nada por la zona del río, y prestar atención a cómo las sombras van interviniendo en los espacios públicos”.
Luna ya cuenta con otras experiencias de exposición. Según relató su madre durante la presentación, mostró trabajos en Buenos Aires y fue seleccionada en una convocatoria realizada en Tecnópolis.
También destacó la posibilidad de que espacios locales incorporen a quienes comienzan a construir su propio recorrido artístico: “Más que nada agradecer por incluir a las nuevas generaciones de artistas. De a poco nos vamos haciendo ver”.
Lola Vergara del Pozo y el tiempo del grabado
Al lado de esas fotografías aparecen las obras de Lola Vergara del Pozo, formada en Artes Visuales y especializada en grabado.
Para explicar una disciplina que no siempre resulta familiar para el público, Lola fue a lo esencial:
“El grabado tiene que ver con los sistemas de impresión. Es imprimir una matriz en alguna superficie, en algún soporte que puede ser el papel”.
Pero las posibilidades son mucho más amplias. En sus trabajos utiliza diferentes soportes y ha realizado impresiones sobre cerámica y tela, entre otros materiales.
La muestra permite, justamente, observar dos maneras muy diferentes de producir una imagen.
La fotografía exige a Luna observar y reconocer un instante, encontrar el ángulo y capturarlo. El grabado le permite a Lola trabajar durante horas sobre una obra, modificarla y volver sobre ella.
“En el grabado tengo horas en el taller. Uno tiene el momento para poder reflexionar, componer la imagen, cambiarla”.
Vergara del Pozo lleva años trabajando y exponiendo. Recordó muestras realizadas en la Escuela de Arte y una de sus primeras experiencias en Patio de Moreno. Actualmente integra además un colectivo de grabadores de la provincia de Buenos Aires, con el que participa de exposiciones en diferentes ciudades.
Una historia familiar atravesada por el arte y la impresión
La unión entre ambas artistas no termina en esta exposición.
Cuando Luna habló de dónde podía provenir su relación con el arte, apareció rápidamente la historia familiar.
“Toda mi familia es artista. Mamá desde lo visual, papá desde la música. Bueno, Armando siendo periodista”.
En el caso de Lola, ese vínculo se enlaza además con la imprenta que tuvo su padre y con una parte de la historia del periodismo y las artes gráficas de San Antonio de Areco.
De allí nace también un proyecto que prepara actualmente: Casa Impresa, un nuevo espacio artístico en el que buscará recuperar y resignificar aquel universo de la impresión.
“Mi viejo tuvo imprenta. La historia del periodismo de Areco y de la imprenta en San Antonio de Areco. Así que todo está relacionado”, explicó.
Incluso algunas de las antiguas máquinas vinculadas con aquella imprenta serán incorporadas al espacio.
Un lugar para que los artistas puedan mostrar
La exposición también dejó planteada una cuestión que atravesó las entrevistas: la importancia de contar con lugares donde la producción artística pueda encontrarse con el público.
En ese sentido, la tarea que viene desarrollando Irene Chikiar Bauer en Paseo de Areco busca sostener una programación que incluya tanto a artistas de San Antonio de Areco como a creadores provenientes de otros lugares.
Para Lola, ese encuentro resulta parte indispensable del proceso artístico.
“Siempre el público es el que completa la obra. Si no hay espacio donde mostrar, queda ahí”.
La muestra de Lola Vergara del Pozo y Luna Zanou propone justamente ese encuentro: detenerse frente a dos formas diferentes de construir una imagen. Una trabaja con la matriz, la tinta y el tiempo; la otra camina por Areco buscando el instante preciso en que una sombra transforma aquello que vemos todos los días.



