El Himno Nacional y la Marcha de Malvinas: la alegría se encontró con la memoria

Después de una victoria cargada de historia, los arequeros entonaron el Himno Nacional Argentino y la Marcha de Malvinas en la tradicional esquina de Alsina y Alem, unidos por la emoción, la memoria y el orgullo de la celeste y blanca. Pero el festejo en Duggan merece ser destacado y es lo que demuestra que este encuentro -aunque sea deportivo- fue mucho más que eso.

Para los argentinos esa alegría tuvo un significado imposible de separar de la historia.

José Luis Galarza tenía apenas 20 años cuando murió combatiendo en la Guerra de Malvinas. Fue el único soldado de San Antonio de Areco caído en las islas. En su Duggan natal, un monolito lo recuerda para siempre y su nombre permanece en la calle principal del pueblo.

Su padre, Miguel Galarza, dedicó gran parte de su vida a mantener viva su memoria. Fue durante años un referente de los excombatientes locales y custodió con inmenso respeto los recuerdos de su hijo. Por eso, cuando Argentina venció a Inglaterra, eligió un lugar muy especial para vivir esa emoción: el monumento que recuerda a José Luis.

No fue una revancha de la historia, porque la historia no admite revancha. Fue, quizás, una catarsis. Un instante en el que el desahogo de un triunfo deportivo se mezcló con el dolor de una ausencia que nunca dejó de estar presente. En ese abrazo silencioso al monumento de su hijo convivieron la memoria, el orgullo y el amor de un padre que jamás dejó de esperar.

Hay victorias que se celebran. Y hay otras que, inevitablemente, también se lloran.

En el registro audiovisual de Boscoproducciones los invitamos a revivir esos momentos: 

Nota Anterior

No era un partido más: Argentina venció a Inglaterra y Areco volvió a abrazarse

Siguiente Nota

Esta es la nota más reciente.