No era un partido más: Argentina venció a Inglaterra y Areco volvió a abrazarse

Hay partidos que se juegan por un lugar en una final. Y hay otros que, además, cargan con el peso de la historia.

Argentina e Inglaterra siempre despiertan emociones distintas. El fútbol no borra el pasado, pero ofrece un escenario donde la pasión encuentra una forma de expresarse sin violencia. Por eso, la remontada de la Selección para ganar 2 a 1 y meterse en una nueva final del Mundial tuvo un significado especial para millones de argentinos.

No fue revancha. No cambia la historia. Pero sí fue una victoria deportiva que volvió a unir a un país detrás de una camiseta, con el corazón latiendo hasta el último minuto.

Y mientras en cada rincón del país estallaban los festejos, en San Antonio de Areco la alegría volvió a tener su lugar de siempre: la esquina de Alsina y Alem, donde generaciones enteras se abrazan cada vez que la celeste y blanca escribe una nueva página inolvidable.

El abrazo también llegó hasta el vestuario argentino. Mientras Areco estallaba de alegría en la esquina de Alsina y Alem, Luis García, el arequero jefe de kinesiólogos del cuerpo médico de la Selección Argentina de fútbol, reconocido por su enorme perfil bajo y su calidad humana, no pudo contener la emoción al ver, a través de una videollamada con Bosco, cómo festejaba su pueblo.

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